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Afrontar la llegada del verano

A pesar de que en muchas partes de España todavía no nos hemos dado cuenta, el verano está a la vuelta de la esquina y con él, el final de curso y las vacaciones de verano. La mayoría de los estudiantes están deseando que llegue para terminar sus exámenes y para poder disfrutar de más tiempo libre.

Sin embargo, para los padres es otra historia, y más aún si ambos trabajan. Durante el verano a muchos padres les resulta difícil organizarse para poder trabajar y cuidar de sus hijos, que ahora están las 24 horas en casa con ellos. Si los hijos tienen una cierta edad, no es problema ya que pueden hacer la mayoría de las cosas solos, pero si son pequeños necesitan atención.

Por ello, cada vez más padres deciden llevar a sus hijos a campamentos de verano, de los que cada día hay más. Los hay de deportes de idiomas, en granja-escuelas e incluso hay campamentos urbanos. Es una buena opción ya que los hijos pueden divertirse aprendiendo nuevas cosas y conociendo a otros niños y los padres pueden tener unos días tranquilos.

Además de los campamentos durante el verano hay una oferta muy amplia de actividades que se pueden realizar con los hijos, así ellos se mantienen activos durante el día para que puedan conservar sus hábitos de sueño. Es importante que, dentro de una flexibilidad, se mantengan unos horarios similares a los del curso. De este modo, los hijos tendrán menos problemas a adaptarse de nuevo en Septiembre cuando inicien el nuevo curso.

¿Y qué pasa con los que han suspendido asignaturas? Todos, desde los niños pequeños hasta los universitarios temen suspender asignaturas. Para los más pequeños significa estar con nuevos compañeros mientras sus amigos siguen adelante, y para los universitarios retrasar el fin de sus estudios y quizás tener que cursar más asignaturas para el año que viene. Si se han suspendido los exámenes finales pero aún no se ha hecho la recuperación (o los exámenes de Junio, Julio o Septiembre) lo mejor es hacer un último esfuerzo y sacar adelante lo que se haya suspendido.

Así que, en estos momentos tan estresantes os deseo mucha suerte a todos en vuestros exámenes y que disfrutéis del verano que está a punto de llegar.

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La risa mejora nuestra salud

Todos hemos oído que la risa es beneficiosa para nuestra salud y, de hecho, existe un tipo de terapia que la utiliza como técnica: la risoterapia.

Cuando nos reímos en nuestro cerebro se liberan endorfinas y dopamina. Las endorfinas nos generan una sensación de relajación y son analgésicas, mientras que la dopamina mejora nuestra sensación de bienestar psicológico. Además, la risa también reduce la producción de cortisol (la hormona del estrés). Esto genera múltiples beneficios, tanto psicológicos como físicos.

Con respecto a los beneficios físicos, la risa hace que nuestros pulmones se limpien y mejore la oxigenación de nuestro cerebro, también relaja nuestros músculos y disminuye nuestra presión arterial. También previene los infartos ya que nuestro corazón se fortalece, rejuvenece la piel, refuerza el sistema inmunológico, facilita la digestión y, por si fuera poco quema calorías, ya que se utilizan unos 400 músculos al reír.

En cuanto a los beneficios psicológicos, reírnos nos hace sentir mejor, nos sirve para descargar tensiones, potencia la creatividad y la imaginación, ayuda a eliminar los pensamientos negativos, y mejora el sueño y el autoestima. Y debido a todo esto es una buena ayuda para combatir la depresión (siempre acompañada de otras técnicas).

Por todo esto, creo que es importante tener un buen sentido del humor. Sobre todo cuando somos adultos, ya que los niños ríen con mucha más frecuencia que los adultos. Los adultos debido a todas las responsabilidades y tareas que tenemos a lo largo del día nos olvidamos de reír y de los beneficios que ésto nos aportaría si lo hiciéramos. Dejemos un poco el estrés a un lado y recuperemos esos momentos divertidos con amigos, familiares, compañeros de clase o de trabajo en los que tanto disfrutamos y nos reímos.

Buscad vuestros momentos para relajaros y compartir buenos momentos con vuestros seres queridos, ya que además del beneficio inmediato de sentirnos acompañados y a gusto con estas personas, la risa aportará un gran número de beneficios adicionales.

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Familias reconstituidas

Este término hace referencia a aquellas familias en las que uno o ambos miembros la actual pareja tienen uno o varios hijos. Hoy en día esto ocurre relativamente a menudo ya que cada vez más parejas deciden separarse cuando no funciona la relación, tengan o no hijos.

El inicio de una familia reconstituida suele ser difícil ya que todos los miembros que la forman deben adaptarse a la situación. Habitualmente esta adaptación suele resultar más difícil para los hijos ya que el padre o madre sí ha podido elegir a la persona con la que formar esa familia y los hijos deben aceptar una nueva figura.

Esta adaptación al principio suele ser complicada ya que aunque la pareja tenga una buena relación no suele ser tan fácil con los hijos de sus pareja. Los hijos suelen tender a rebelarse contra el padrastro o madrastra, no obedeciendo a lo que esta persona les dice, diciendo que no puede mandarle ya que no es su padre o madre, etc. Si los dos miembros de la pareja actual tienen hijos puede ser beneficioso para la adaptación dependiendo de las edades de los niños y de su actitud frente a la nueva situación. Otras veces, lo que genera es más complicaciones.

Por todo esto, y porque para la pareja también resulta muy difícil llevar esta situación, lo mejor es ir dando pequeños pasos para que todos los miembros puedan adaptarse. Cuando la relación se convierte en algo serio y la pareja se plantea convivir, casarse o avanzar de alguna manera en la relación, lo ideal sería esperar un poco e ir ayudando a los hijos a hacerse a la idea. Es decir, cuando la pareja llegue a ese punto sería el momento de explicar a los niños que su padre o madre ahora está con otra persona, que esa persona le hace feliz y que quiere conocerles a ellos también. Es muy importante hablarles de forma que puedan entender la situación ya que si los niños son capaces de comprender la razón les resulta más fácil aceptar la nueva situación. Después, antes de convivir sería bueno para todos que de vez en cuando se juntasen todos los miembros de la futura familia para que los niños puedan conocer a la pareja, y en su caso a sus hijos. A partir de este punto, habría que ir avanzando en función de la adaptación que consigan los miembros de la familia, si apareciese algún problema con alguno de sus miembros lo recomendable es solucionarlo antes de dar ningún paso más.

A pesar de que toda esta adaptación vaya bien, cuando la familia conviva hay que seguir adaptándose a los cambios, ya que al igual que una pareja que no tiene hijos tiene que llegar a acuerdos una vez se van a vivir juntos, lo mismo tiene que hacer una familia reconstituida. Es muy importante la comunicación, establecer una serie de normas que han de cumplirse y para que no haya problemas futuros establecer los roles y quién puede tomar qué decisiones.

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Instrumentalización de los hijos en las separaciones

Cada día se separan parejas y matrimonios.

Esto como premisa no debería ser un problema, las relaciones no siempre funcionan como nos gustaría a veces simplemente no es la persona adecuada, otras hay algo más de por medio. Pero ¿qué pasa cuando en una relación de pareja que termina hay hijos?

En primer lugar creo que es importante que sepamos que no por mantener unida a la pareja los hijos van a estar mejor. Si los padres están todo el día discutiendo, peleándose delante de los hijos o incluso involucrándolos pidiendo que se posicionen de parte de uno de ellos será mucho más dañino para ellos que sigan juntos a que se separen. Por otro lado si la pareja tiene claro que no pueden seguir juntos y han intentado todo para poder mantenerse unidos (o uno de ellos está decidido a no seguir juntos) lo mejor es hacerlo cuanto antes y de forma definitiva. No es bueno dar falsas esperanzas a los hijos sobre que puede que vuelvan a convivir con sus dos padres.

Una vez dicho todo esto, lo ideal sería una ruptura «pacífica». con esto quiero decir que lo mejor sería llegar a un acuerdo entre los padres de cuáles van a ser las condiciones de la separación, cómo van a organizar la custodia del hijo o hijos, etc. Lamentablemente, cuando la razón de la ruptura es una infidelidad por parte de uno de los miembros de la pareja o un hecho que el otro miembro interpreta como una traición es muy difícil poder llegar a este tipo de acuerdos y lo más habitual es la instrumentalización del hijo.

Instrumentalizar a un hijo quiere decir que uno de los miembros de la pareja utiliza al hijo como «arma arrojadiza» para hacer daño a la otra persona. Lo más típico en estos casos es no permitir que vea a hijo, convencer al hijo para que no quiera ver a la otra persona, hablar mal de la otra persona o contarle cosas que ha hecho la otra persona para hacerle daño (que no tienen por qué ser ciertas y que además no debería conocer de esa manera el hijo).

De esta forma, la persona que ha instrumentalizado al hijo consigue que éste no quiera ver al otro progenitor, o que aunque quiera no puede hacerlo; bien porque no se lo permiten o bien porque tiene miedo de hacer lo que, en ocasiones bajo amenazas, le ha prohibido el progenitor con el que convive.

Este tipo de situaciones suelen acabar en los Juzgados debido a los conflictos que genera y se trabaja con ellas a través de la mediación familiar que se gestiona desde el mismo Juzgado. Muchas veces uno de los progenitores sólo puede ver al hijo en los puntos de encuentro, otras se consigue una custodia compartida.

Por todo esto creo que si tenemos una relación de pareja que no funcione bien (sobre todo si hay hijos), lo mejor que podemos hacer tanto por nosotros mismos como por nuestros hijos es intentar solucionar ese problema cuanto antes y por todos los medios de que dispongamos. Y en caso de no poder resolverlo llegar a un acuerdo entre los miembros de la pareja para tener una ruptura lo más cordial que podamos para que los hijos no se encuentren confundidos y sufran lo menos posible con esa situación. También es importante explicar al niño la situación, hacerle saber que va a poder ver a sus dos padres, aunque ellos no estén juntos y que no es culpa suya que haya ocurrido esa situación.

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Comunicación en la pareja

La comunicación es muy importante en cualquier tipo de relación, pero todavía más si cabe en la de pareja. Las relaciones de pareja son muy íntimas y muy cercanas, por eso cuando no hay buena comunicación se ven muy afectadas. Para poder tener una buena comunicación es imprescindible que ambos miembros pongan de su parte, y ambos deben aprenden a hablar pero también a escuchar. Para que la relación de pareja sea satisfactoria para los dos miembros es importan que en primer lugar nos descubramos a nosotros mismos y seamos capaces de reconocer y asumir nuestras limitaciones. Ya que si sabemos en qué parte estamos fallando habremos dado un gran paso para solucionarlo.

Una vez hayamos llegado a este punto hay que aprender cómo deben decirse las cosas, lo mejor para comunicar una opinión o formular una queja ante otra pasada es ser asertivos. Esto significa que no podemos decir las cosas de forma agresiva, dando por hecho que nuestra versión del problema es la única posible pero tampoco podemos aceptar todo lo que se nos diga a pesar de que no pensemos así. Una forma de comunicación agresiva va a provocar en la otra persona la misma agresividad y lo único que obtendremos es una discusión en la que cada uno defenderá su punto de vista sin escuchar al otro (incluso insultándolo) y no lograremos ninguna solución. Si por el contrario aceptamos cada palabra que la otra persona diga a pesar de nuestra opinión, la otra persona creerá que la relación y la comunicación están bien pero aquella que no da su opinión no estará bien en esa relación.

La forma asertiva de comunicarnos consiste en expresar nuestra opinión, formular una queja, hacer una petición, etc. razonándolo, siempre respetando la opinión del otro, y en caso de ser una queja pidiendo un cambio concreto que nos gustaría que hiciera. Aprender a hacer esto de forma adecuada resulta difícil cuando estamos acostumbrados a comunicarnos de forma agresiva o pasiva. Esta forma de comunicarnos es la más adecuada independientemente de la relación que tengamos con la otra persona y es la mejor opción si queremos hacer una petición. Sin embargo, de la misma forma en que asertivamente hacemos una petición debemos saber rechazar la que nos puedan hacer y aceptar que rechacen una petición que nosotros hagamos.

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Relaciones de pareja

La personas somos animales sociales y por ello necesitamos estar en contacto con otros. A lo largo de nuestras vidas vamos creando diferentes tipos de relaciones: familiares, de amistad, con los compañeros de clase, laborales, amorosas, etc. Todas estas relaciones nos proporcionan bienestar y nos hacen sentir queridos. Cada persona es única y por eso la importancia de cada tipo de relación varía, además a lo largo de la vida también van cambiando conforme ampliamos nuestros círculos sociales.

Sin embargo, a pesar de estas diferencias, normalmente conforme nos hacemos mayores valoramos mucho la relación de pareja. Esto suele deberse a que a partir de cierta edad la mayoría de nuestros amigos tienen pareja y cuando nos juntamos acuden en ocasiones con esas parejas, nos distanciamos un poco de nuestras familias de origen para independizarnos y nos planteamos cómo queremos vivir nuestra vida en pareja.

Con todo esto en mente, la relación de pareja se vuelve muy importante y es necesario cuidarla. Muchas veces nuestras relaciones de pareja fracasan por no cuidarlas, por no prestar suficiente atención, por no comunicarnos bien con nuestra pareja, etc. Aunque también hay relaciones que se rompen por problemas más graves como el mentir constantemente a la pareja o comunicarse (uno o los dos miembros de la pareja) de forma agresiva, incluyendo insultos o amenazas.

A veces, estos problemas provienen de alguna dificultad individual de alguno de los miembros de la pareja (o de los dos). Puede haber problemas de inseguridad, de autoestima, no saber manejar adecuadamente sus habilidades sociales, etc. Pero todos estos problemas se pueden trabajar y podemos mejorar nuestras relaciones de pareja con un poco de esfuerzo para sentirnos mejor con nosotros mismos y más satisfechos con nuestra relación de pareja. Por eso, lo primero que debemos hacer es identificar el problema y a partir de ahí ver de qué forma podemos abordarlo. Luego hay que trabajarlo mucho en pareja, pero si ambos tenemos la intención de solucionarlo, solo es cuestión de tiempo y esfuerzo conseguirlo.

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Hipnosis

Hipnosis es un término que todos conocemos ya que lo hemos visto en diversas películas o series, hemos visto anuncios en los que se ofrecen sesiones de hipnosis para dejar de fumar o hemos leído sobre ella en alguna novela. Pero, ¿realmente sabemos qué es y cómo funciona la hipnosis?

En la ficción nos muestran la hipnosis como un estado alterado de conciencia, en el que estamos dormidos, perdemos el control de nuestra voluntad y realizamos aquello que el hipnotizador nos diga sin ningún tipo de oposición. Y después de despertar del trance, no recordamos qué es lo que hemos hecho.

Todo esto es una imagen falsa que se ha creado alrededor de la hipnosis de forma que parece algo casi mágico. Sin embargo, lo primero que hay que saber es que no todas las personas son susceptibles de ser hipnotizadas. Hay un 25% de los adultos que no pueden ser hipnotizados aunque también existe un 10% que tienen una alta susceptibilidad a ser hipnotizados. El grado de dificultad para lograrlo depende de muchas cosas, una de ellas la sugestionabilidad; esto no significa (como mucha gente cree) que estas sean menos fuertes mentalmente sino que centran su atención en las instrucciones que da el hipnotizador de tal forma que se aíslan de lo que les rodea y se introducen de lleno en lo que están oyendo. Esto es muy similar a cuando se está viendo una película que resulta muy interesante, ignoras lo que te rodea de forma que te metes dentro de la historia de la película.

Una vez dicho esto, y a pesar de que una persona sea hipnotizable, no se puede conseguir que haga algo en contra de su voluntad, ya que la hipnosis no es un estado inconsciente en el que pierdes el control del comportamiento sino más bien un estado de relajación profunda. Y por ello, la idea de que bajo hipnosis no se puede mentir es falsa dado que la persona mantiene su voluntad seguirá manteniendo la mentira a menos que realmente quiera contar la verdad. Además, para que la persona pueda ser hipnotizada tiene que querer.

En cuanto a la creencia de que durante la hipnosis se entra en un trance y puedes quedarte enganchado en él, debo decir que no existe tal estado de trance porque la persona hipnotizada es consciente en todo momento y se encuentra en un estado de vigilia (aunque sí que está muy relajada).

Sobre la hipnosis podemos escuchar opiniones muy positivas y también muy negativas, aunque sí que es cierto que se ha comprobado su eficacia como complemento a diferentes terapias; por ejemplo, en el tratamiento de la ansiedad, de las fobias, el dolor o el estrés postraumático. Y también a lo largo de la historia se ha utilizado como alternativa a la anestesia cuando ésta no existía todavía o cuando el paciente era alérgico a ella. En entradas posteriores os contaré más cosas sobre la hipnosis.

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El estrés al final del curso escolar

Ahora que las vacaciones de Semana Santa acaban para los estudiantes, hay que retomar el ritmo para el tramo final del curso. Este último tramo es importante ya que se decide, en la evaluación final, si se pasa o no de curso. Es un momento difícil tanto para el estudiante como para los padres.

Es un momento estresante para todos; los estudiantes quieren pasar de curso, bien porque están motivados o bien porque no quieren tener que estudiar durante las vacaciones de verano, y los padres también quieren que apruebe porque no quieren que su hijo se quede atrás. Por esto, es importante que aprendamos a relajarnos, para afrontar estos momentos en los que hay más presión.

Los estudiantes deberían planificar lo que tienen que hacer de aquí a la evaluación final, pero sin prisas, organizando bien el tiempo (y dependiendo de la edad, con la ayuda de sus padres). Es importante no intentar abarcar más de lo que se puede, quiero decir, que si nos proponemos estudiar demasiado tiempo cada día, al final perdemos más tiempo ya que terminamos distrayéndonos. Además es importante hacer pausas para desconectar un poco y relajarnos haciendo algo que nos guste; esto nos ayuda a refrescar nuestro cerebro para poder continuar después.

Hay estudiantes que se estresan muy fácil ante la perspectiva de exámenes importantes y por ello, es bueno que su entorno le ayude a relajarse quitando parte de la presión que le generan esos exámenes. También existe el caso contrario, que están tan relajados que lo dejan todo hasta el último momento y luego tienen que correr para llegar a tiempo. A estos últimos, sería conveniente presionarlos un poco de modo que reaccionen, no hay que estar presionándolos constantemente ya que su reacción será la opuesta a la que queremos lograr.

Por todo esto, creo que para mantener el estrés en un punto adecuado (un poco de estrés nos hace trabajar mejor) es importante en primer lugar planificar bien lo que tenemos que hacer, tener nuestros tiempos de descanso haciendo lo que nos gusta, y en caso de no ser suficiente podemos usar técnicas de relajación para ayudarnos. Además, si hacemos un breve repaso antes de acostarnos esa información se mantendrá mejor en nuestra memoria. Así que mucho ánimo a todos los estudiantes y tranquilidad.

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La comunicación en la actualidad

Cada día gracias a la tecnología nuestras formas de comunicación se amplían: podemos hablar por teléfono, escribir y recibir mensajes de texto, comunicarnos por diferentes redes sociales, etc. y todo ello desde cualquier lugar y en cualquier momento, por lo que nuestra comunicación mejora ¿o no?

La verdad es que cada vez tenemos más formas de comunicarnos, pero creo que realmente nos comunicamos cada vez menos y peor. Hay muchas personas que viven más en internet que sus vidas reales, quienes estando con sus amigos en un bar no despegan la pantalla del móvil o quienes hacen toda su vida pública a través de las redes sociales.

Hoy en día desde muy pequeños los niños tienen móviles y no un simple teléfono que permita a los padres poder localizarlos si es necesario o a los niños llamar a sus padres si tienen algún problema, llevan teléfonos inteligentes o «smartphones» que están conectados a internet y tienen toda una serie de servicios que no son imprescindibles para un niño pequeño. Los niños deberían relacionarse entre sí a través de juegos creativos no de las aplicaciones que ofrece un smartphone. Los juegos tradicionales de los niños fomentan el aprendizaje, les enseñan a relacionarse con los demás y les proporcionan un medio de ser creativos. Todo esto es muy importante en los niños, pero también a los adolescentes y a los adultos nos beneficia no estar constantemente pegados a nuestros móviles. Muchos adolescentes, al no ser capaces de dejar de lado las redes sociales, se desconcentran cuando están estudiando, no prestan atención suficiente a las clases, etc. Y en cuanto a los adultos creo que se resiente nuestra capacidad de comunicarnos adecuadamente con los demás, no sabemos muy bien cómo enfrentarnos a ciertas situaciones en la vida real.

Creo que, como en todo, en su medida adecuada las nuevas formas de comunicación nos harían tener una mejor comunicación porque nos facilita el contacto con los demás, podemos hablar con otros, enviarles fotos, videos, audio, documentos, y muchas más cosas. Todo esto es muy útil, no sólo para nuestras relaciones personales sino también en el ámbito laboral. Sin embargo, es importante que seamos conscientes del uso que le damos a nuestro smartphone.

Así que por un día, dejad a un lado vuestro móvil, salid con amigos, quedad con vuestra pareja, haced alguna actividad que os guste o pasad un día en familia. Disfrutad de un día sin preocuparos por el móvil.

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Lo que un psicólogo/a puede hacer por ti

Hoy en día, todavía hay muchas personas que no buscan ayuda profesional en un psicólogo. Las razones que tienen para no hacerlo son diversas: piensan que no va a servir de nada, que es muy caro, que no tienen tiempo o que el problema al que se enfrentan no es importante.

Todos valoramos nuestra salud física y acudimos al médico cuando detectamos un problema o cuando algún problema físico nos entorpece en nuestras actividades diarias. Sin embargo, no valoramos de ese modo nuestra salud psicológica. Mucha gente cree que el psicólogo solo está para atender a personas con graves problemas mentales, pero esto no es así. Si bien los psicólogos atendemos a este tipo de personas, también ofrecemos ayuda a aquellas que se encuentran ante una situación concreta y puntual que les provoca malestar o que no saben muy bien cómo abordar.

A veces, no damos importancia a estas situaciones, y aunque siempre es mejor superarlas por nuestros propios medios no siempre es posible. Es ahí cuando un psicólogo puede sernos útil, ya que nos proporcionará una forma de desarrollar habilidades y nos ayudará a encontrar recursos para superar esa situación. El fin de este proceso no es que el psicólogo nos de la solución al problema, sino que a través de unos pasos nosotros mismos aprendamos a solucionarlo y obtengamos una serie de recursos propios para ello, que más adelante podremos volver a utilizar en otras situaciones difíciles.

Es importante solucionar este tipo de problemas, aunque pensemos que son pequeños (y aun así no conseguimos librarnos de ellos) ya que nuestra salud psicológica funciona de la misma forma que la física; si comenzamos con un pequeño problema que no tratamos al cabo del tiempo éste crece, se complica y es mucho más difícil de tratar. Además, nuestra salud física está ligada a nuestra salud psicológica y un problema psicológico puede derivar en problemas físicos (el ejemplo más claro sería el estrés)

Por todo esto, creo que deberíamos estar atentos a esos pequeños problemas que nunca desaparecen y que intentemos solucionarlos, bien por nuestros propios medios o bien acudiendo a un psicólogo. Si creamos pilares psicológicos fuertes podemos desarrollar nuestras habilidades y nuestra mente hasta donde queramos.