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Cómo prevenir y afrontar el estrés laboral

En algunos de nuestros últimos post hemos hablado del estrés laboral, concretamente de Factores de estrés laboral y Síntomas de estrés laboral. Hoy queremos cerrar un poco este tema hablando de cómo prevenir y afrontar el estrés laboral.

Como ya hemos comentado anteriormente, hoy en día hay muchas personas que en su día a día sufren estrés en su trabajo. Hay múltiples causas que pueden provocarlo y una parte de ellas tiene su origen en la propia empresa. Muchas veces, las empresas no tienen en cuenta cómo se sienten sus empleados, y no se dan cuenta de que si el empleado está contento y satisfecho con su situación laboral en la empresa, los resultados de su trabajo también serán mejores.

Por ello, es importante que haya empresas saludables. Estas empresas tendrían que promover el apoyo entre compañeros y superiores, que facilitar la conciliación, hacer una buena distribución del trabajo y reconocer el trabajo de sus empleados. Podríamos dar unas pautas para que las empresas puedan ofrecer esto a sus trabajadores. Pero dado que necesitaríamos la colaboración de las empresas para ponerlo en marcha, nos vamos a centrar en las pautas que podemos seguir como trabajadores.

Como trabajador puedes seguir una serie de pautas que te ayudarán a gestionar los posibles estresores en el trabajo. En primer lugar es importante (si tu tipo de trabajo te lo permite) planificar tu tiempo, organizar las tareas en función de su urgencia e importancia y siempre siendo realista con la carga de trabajo que te propongas. Para esto puede serte útil hacer una lista de tareas de forma que puedas ver todo lo que tienes pendiente para ese día y así puedas organizarlo mejor, sin que se te vaya de las manos. Otro punto importante es saber decir no, es decir que no siempre vamos a poder hacer todo lo que nos gustaría y por ello hay cosas a las que a veces tendremos que renunciar o que quizá podamos delegar en otra persona. Por último, intenta ceñirte a los horarios y no te lleves trabajo a casa, sé realista con lo que puedes hacer.

Y, ¿fuera del trabajo puedo hacer algo para no sufrir estrés laboral?

Además de lo que puedes hacer en tu día a día en el trabajo para  evitar el estrés, también hay acciones que puedes realizar fuera de él para evitarlo o afrontarlo en caso de que ya lo padezcas.

En primer lugar, algo que todos sabemos pero que la mayoría no tenemos en cuenta: tener o crear hábitos saludables. Estamos hablando de comer lo suficiente (ni de más ni de menos), haciendo al menos 3 comidas al día y a ser posible en los mismos horarios, dormir un número de horas adecuadas y en un horario regular y evitar el consumo de alcohol, tabaco y cafeína.

En segundo lugar, es importante mantener unas buenas relaciones sociales con la familia y los amigos, ya que estos pueden brindarnos su apoyo, ayudarnos a desconectar e incluso pueden darnos su opinión o algún consejo ante los problemas que nos surjan en el trabajo. También es importante tener una buena relación con los compañeros de trabajo ya que estos pueden ayudarnos en momentos complicados del mismo.

Por último, deberíamos dedicar cada día un tiempo para nosotros mismos. Este tiempo puede ser para hacer alguna actividad que nos guste como deporte, leer o manualidades pero también puede ser un momento de desconexión como tomarnos el café o el té de la tarde mirando por la ventana sin estar pensando en las tareas (laborales o personales) que aún tenemos pendientes, también puede ser muy útil hacer actividades que nos ayuden a relajarnos como meditación, respiraciones profundas o ejercicios de relajación.

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Síntomas de estrés laboral

Continuando con el post 4 factores de estrés laboral que publicamos anteriormente en el blog, hoy os hablamos de los síntomas que pueden aparecer cuando padecemos estrés en el trabajo. A grandes rasgos, los síntomas pueden ser de tipo emocional/psicológico o de tipo físico, y habitualmente se da una mezcla de factores de ambos tipos.

En cuanto a los síntomas de tipo emocional podemos encontrar cambios de humor, mayor irritabilidad, ansiedad, miedo o temor, inseguridad, incapacidad o dificultad para concentrarnos o para desempeñar nuestro trabajo adecuadamente, incapacidad o dificultad para tomar decisiones (especialmente si éstas son importantes), estado de ánimo bajo o deprimido, problemas de memoria (como olvidos o dificultad para recordar).

Todos estos síntomas, además, pueden llevar a conductas más agresivas debido a la irritabilidad, aunque también a comportamientos más inhibidos cuando los síntomas están relacionados con el estado de ánimo bajo o la inseguridad. Algunos de estos síntomas pueden ser percibidos fácilmente por parte del entorno (los cambios de humor, la irritabilidad o la dificultad para concentrarse cuando eso provoca un peor rendimiento en general), sin embargo, otros son más difíciles de detectar (los problemas de memoria o la depresión, por ejemplo).

Por otro lado están los síntomas físicos, que suelen estar provocados por nuestros pensamientos o nuestras emociones ante la situación. Son bastante habituales los dolores de cabeza, malestar intestinal o estomacal, náuseas y mareos, sudoración excesiva, fatiga, alteración del sueño y/o de la alimentación, hiperventilación, taquicardia, tensión muscular y contracturas.

Además, si estos síntomas físicos se prolongan en el tiempo pueden llegar a generar que nuestras defensas bajen, teniendo como consecuencia que nos pongamos enfermos con gastroenteritis o simplemente que nos resfriemos más fácil o con síntomas más duraderos o más fuertes.

En cuanto al resto de ámbitos de nuestra vida, el estrés laboral y sus síntomas tienen unas consecuencias. En el entorno social pueden provocar que tengamos relaciones más conflictivas con familiares y amigos o que nos alejemos de ellos porque no tengamos ganas de hacer nada. En el entorno laboral pueden llevar a absentismo en el trabajo, a desmotivarnos en su desempeño o incluso a generar un rechazo muy fuerte que pueda provocarnos sentimientos de angustia cuando tenemos que ir a trabajar. En el plano personal suelen aumentar las conductas nocivas o negativas como un aumento del consumo de sustancias (cafeína, alcohol, drogas), aumento de conductas violentas con el peligro de sufrir lesiones físicas.

Como podéis ver, sufrir estrés en el trabajo puede tener síntomas muy diversos pero creo que es importante estar atento si padecemos varios de ellos a la vez y teniendo en cuenta también los factores de estrés laboral que os comenté en el otro post, ya que sufrir estrés laboral puede tener consecuencias importantes en nuestra vida.

Más adelante, os contaré algunas acciones que podemos realizar para prevenir el estrés laboral y también algunas soluciones que podemos aplicar en caso de que ya estemos padeciendo estrés en el trabajo. Mientras tanto, si queréis consultar alguna duda al respecto o padecéis estos síntomas y queréis superarlos, podéis contactar conmigo a través de la página de contacto o del correo info@psicologiasmr.es

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4 Factores de estrés laboral

El estrés laboral es un problema que últimamente está aumentando, cada vez estamos más estresados con nuestro trabajo. Y ese estrés afecta a otros aspectos de nuestra vida como las relaciones con la familia, los amigos y la pareja, a nuestro bienestar psicológico, etc. Pero, ¿cómo podemos saber si padecemos estrés laboral?

En estos momentos, el tema del trabajo sigue estando en un punto complicado, ya que la crisis económica ha provocado la destrucción de muchos puestos de trabajo y a generar otros que son precarios (pocas horas, poco sueldo, trabajo temporal). Por esto, ha habido una búsqueda de trabajo fuera del país por parte de algunas personas; las que se han quedado a trabajar y estaban desempleadas o perdieron su trabajo lo que se han encontrado han sido trabajos que no responden a lo que buscaban. Mucha gente está en un puesto de trabajo que no es áquel para el que han estudiado o en el que le gustaría estar, éste es uno de los factores que puede influir en nuestro estrés laboral: tener un puesto de trabajo que no nos gusta o que no nos satisface.

El hecho de que exista este factor puede generar estrés porque sentimos la necesidad de tener otro trabajo y aunque lo intentamos, no lo encontramos. Esto nos genera frustración, porque es igual si tienes formación de un tipo o de otro, o mucha experiencia trabajando, lo que importa es que cuando acudas a una entrevista de trabajo le gustes a la persona que está ahí y que piense que puedes desempeñar bien el trabajo. El problema de esto es que realmente no se tiene claro qué es lo que buscan por lo que esas entrevistas nos generan ansiedad también, y si somos rechazados añaden frustración.

Por otro lado, hay otro factor que a mí me parece muy importante en cuanto al estrés laboral se refiere, son las condiciones laborales. Quiero decir, ya tienes un trabajo que puede gustarte más o menos, pero las condiciones laborales son incómodas o malas. Por ejemplo: en el sector servicios hay muchos empleos como los de hostelería o peluquería y estética, que tienen unas condiciones complicadas. En estos tipos de empleo aparecen una serie de condiciones que nos generan malestar; suelen ser empleos en los que los festivos se tiene que trabajar, que se trabajan muchas horas, los horarios pueden ser de muchas horas seguidas o se termina muy tarde por la noche. Hay muchos tipos de empleo en los que las condiciones laborales son desfavorables (y que no son sólo del tipo que he descrito aquí) pero creo que estos dos ejemplos lo ilustran bastante bien.

Todas estas condiciones surgen en muchos casos de que las empresas saben lo que el mercado laboral nos ofrece y usan a su favor nuestros puntos débiles; si saben que nos cuesta encontrar trabajo tienen bastante seguro que aceptaremos algunas condiciones negativas por poder trabajar, si tenemos un hijo o alguna obligación económica saben que necesitamos ese dinero para poder seguir adelante, etc. Todo eso son situaciones normales que las empresas pueden ver como puntos de referencia para mantenerte en el trabajo.

Y hablando de la empresa, tenemos otro factor que puede influir en nuestro estrés laboral: el ambiente de trabajo. Con ambiente de trabajo me refiero tanto a la relación que tengamos con nuestros compañeros como con los jefes. Si nos llevamos bien con los compañeros, el trabajo y las responsabilidades se reparten de forma equitativa, se trabaja en equipo, el jefe sabe liderar (en vez de dar órdenes), si el jefe es sensible a las necesidades de los trabajadores y acepta sugerencias de mejora, etc. Si estas pequeñas cosas son positivas el trabajo es más agradable, pero si son negativas afectan a cómo nos sentimos con lo que aumentan nuestro malestar y estrés laboral.

Por último, y si ponemos en una balanza estos factores en un lado y el sueldo en el otro, podemos valorar si nos compensa ese sueldo y ese trabajo o no. Por lo que también el sueldo puede ser un factor de estrés laboral si consideramos que nuestra aportación a la empresa por medio de nuestro trabajo vale más de lo que recibimos como sueldo.

En conclusión, haciendo una valoración de todos estos factores, si pesa más lo negativo que lo positivo nos puede estar generando un estrés laboral del que no seamos conscientes. Quizá podamos llegar a darnos cuenta si hay un cambio, generalmente a peor, que sea la "gota que colme el vaso" y en ese momento es cuando podremos ver algunas (o muchas) de estas situaciones que os he explicado. Y como siempre, si quieres puede enviarnos un comentario, consultar dudas o solicitar información sobre nuestros servicios a través del Formulario de contacto de la web o del correo electrónico info@psicologiasmr.es

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Cuenta atrás

Como ya comentábamos la semana pasada queda muy poquito para que comiencen las Navidades, de hecho, probablemente ya haya niños que estén de vacaciones y al resto les quedan sólo un par de días.

Las vacaciones de Navidad son generalmente las fiestas que más celebramos en familia, por eso a veces tenemos emociones encontradas. Por un lado nos alegramos de estar con familiares que a lo mejor durante el resto del año apenas veamos, pero por otro también nos acordamos de las personas que ya no están con nosotros y nos genera un sentimiento de tristeza. Lo mejor que podemos hacer es disfrutar de los buenos momentos y recordar a quienes hemos perdido por todos los buenos momentos que hemos pasado juntos.

Un consejo: Aquellos que tengáis familiares mayores que padecen enfermedades degenerativas (Alzheimer, demencias, etc.) o enfermedades graves que no tienen tratamiento, celebrad estas fiestas con ellos, hacedles compañía y cread buenos recuerdos junto a ellos. De otra forma quizás dentro de unos años podáis arrepentiros de no haber estado todo el tiempo que os hubiera gustado junto a esas personas.

Y con respecto al estrés que generan estas fechas por todo lo que comentabamos en el post anterior; sería muy recomendable que además del tiempo que empleeis para preparar comidas y cenas, comprar regalos y demás, os dediquéis un tiempo para vosotros ir a dar una vuelta tranquilamente viendo la decoración de la ciudad, tomad un cafe con esa amiga o amigo al que hace tiempo que no veis, daros un masaje o iros una tarde al spa.

Para poder disfrutar de los momentos que nos brindan estas fechas primero tenemos que estar bien nosotros mismos. Así que ya sabéis, organizaros con antelación, dedicaros tiempo de relax y disfrutad cada momento. Así que tenedlo muy en cuenta: tiempo para nosotros mismos y tiempo para los demás.

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El tiempo para nosotros mismos… ¿es importante?

Hoy en día vivimos en una sociedad que está llena de contradicciones, por un lado nos muestra unos estándares de belleza que nos exige para poder sentirnos bien con nosotros mismos y por otro lado nos carga de responsabilidades que no nos dejan dedicarnos tiempo.

Creemos, que es importante que nos dediquemos tiempo a nosotros mismos, cada día, por nuestra propia salud psicológica y física; y también por el bien de nuestras relaciones sociales. El estrés nos hace ser más irritables, y cuando estamos todo el día haciendo cosas sin pararnos a descansar y hacer algo que nos guste y nos relaje acabamos padeciendo estrés.

En la actualidad esto es algo que está a la orden del día ya que tenemos demasiadas cosas que hacer y el día no tiene suficientes horas: trabajo familia, estudios, tareas de casa, actividades extra. Y si os fijáis, el tipo de lugar en el que vives también nos afecta: por ejemplo, en las grandes ciudades las personas siempre van con más prisa que en las ciudades pequeñas.

Por todo esto, os recomendamos que cada día os dediquéis un tiempo para vosotros mismos, quizá penséis que no disponéis de ese tiempo, pero podéis aprovechar el momento de la ducha, vaciando vuestra mente y concentrandoos en sentir la temperatura del agua, la sensación de relajación que ésta os produce, disfrutar del olor de vuestro champú o gel, sentir la suavidad con la que se desliza por vuestra piel y relajaos. Buscad un momento en el que podáis estar tranquilos y dedicadle unos minutos a vuestro libro favorito o a una actividad que os guste, aunque sea poco tiempo si os concentráis en ella y disfrutáis de ese momento, conseguiréis desconectar un poco del estrés del día a día y vuestro cuerpo y vuestra mente os lo agradecerán.

Es importante que aprendamos a relajarnos y a deconectar del estrés diario ya que tanto la ansiedad como el estrés afectan negativamente a nuestra alimentación, sueño e incluso a nuestras relaciones sociales. Así que aunque quizá os parezca que 15 minutos al día no sirven de nada o que es una tontería invertir ese tiempo, si lo hacéis veréis que poco a poco cuando vuestro cuerpo aprenda a relajarse os sentiréis mejor con vosotros mismos y podréis disfrutar más de lo que os rodea.

Sobre el tema de la relajación, la ansiedad y el estrés hemos publicado ya varios post en nuestro blog que quizás os puedan interesar: La ansiedad, un problema creciente, El estrés al final de curso escolar, Hipnosis y Relajación. Y además si os interesa aprender técnicas de relajación os invitamos que participéis en nuestro Taller de relajación.

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Relajación

En verano con el buen tiempo solemos estar de mejor humor, más dispuestos a realizar actividades de ocio, a hacer alguna escapada y nos preocupan menos nuestros problemas. Esto, por supuesto, no es aplicable a todos ya que hay quienes en verano es cuando más trabajo tienen y mayor nivel de estrés experimentan debido a esa carga de trabajo. Sin embargo, para aquellos que han disfrutado de unos meses más ociosos el fin del verano marca el inicio de un nuevo ciclo en el que aumentan las responsabilidades y con ellas el estrés.

Por ello, hoy quería explicaros una técnica de relajación llamada “respiración profunda”. Esta técnica solo es un primer paso para que nuestro cuerpo aprenda a relajarse y poder superar esos momentos de estrés. Es importante tener en cuenta que enseñar a nuestro cuerpo a relajarse lleva tiempo y hay que ser constantes con los ejercicios, aunque son ejercicios sencillos y breves.

Para llevar a cabo la respiración profunda en primer lugar debemos llevar ropa cómoda y encontrar un lugar tranquilo (sin ruidos, sin interrupciones, etc.) y que haya un lugar en el que os podáis tumbar o sentar en una posición relajada. Una vez tengamos ese lugar debemos elegir un momento en que estemos tranquilos. Esto es muy importante porque el cuerpo necesita un tiempo para lograr la relajación y es muy difícil hacerlo si empezamos a practicar cuando estamos tensos. Además, como ya os he dicho lo mejor es hacerlo diariamente hasta que acostumbréis al cuerpo. El ejercicio es el siguiente:

En primer lugar vamos a dirigir la atención a la zona del abdomen, vamos a hacer una respiración poniendo las manos sobre él para percibirlo mejor. Cuando inspiramos se hincha el abdomen, tenemos que llevar el aire a esa zona y cuando espiramos se vacía. Al principio puede resultar un poco difícil porque no estamos acostumbrados a respirar de esta manera. Se hacen 5 respiraciones abdominales.

Ahora vamos a hacer una respiración media poniendo  las manos a la mitad del tórax, en los costados. En este tipo de respiración el tórax se expande, notamos cómo las costillas se abren al inspiran y se contraen al espirar. También haremos 5 respiraciones medias.

Tras esta respiración pasamos a la respiración superior, poniendo las manos sobre las clavículas e intentando coger aire con la parte superior de los pulmones de forma lenta. No hay que coger demasiado aire, pero sí hay que concentrarse para hacerlo de manera adecuada. Igual que antes realizamos 5 respiraciones de esta forma.

Por último, se hace una respiración total, cogiendo el aire desde el abdomen, la parte central y la superior y echándolo lentamente desde la parte superior, media e inferior. Al expulsar el aire nos decimos mentalmente “relax” para que poco a poco esa palabra se condicione y nos ayude. Realizamos 5 respiraciones totales y cuando terminamos volvemos a nuestra respiración normal, vamos moviendo poco a poco los brazos y piernas para desentumecerlos y os incorporáis lentamente.

Este sería el ejercicio, es bastante breve aunque necesita trabajo para poder realizarlo correctamente y hay que ser constantes como ya os he dicho para que nuestro cuerpo aprenda a relajarse adecuadamente. Espero que lo practiquéis y contactéis con nosotros para decirnos cómo os ha ido o si tenéis alguna duda.

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Hipnosis

Hipnosis es un término que todos conocemos ya que lo hemos visto en diversas películas o series, hemos visto anuncios en los que se ofrecen sesiones de hipnosis para dejar de fumar o hemos leído sobre ella en alguna novela. Pero, ¿realmente sabemos qué es y cómo funciona la hipnosis?

En la ficción nos muestran la hipnosis como un estado alterado de conciencia, en el que estamos dormidos, perdemos el control de nuestra voluntad y realizamos aquello que el hipnotizador nos diga sin ningún tipo de oposición. Y después de despertar del trance, no recordamos qué es lo que hemos hecho.

Todo esto es una imagen falsa que se ha creado alrededor de la hipnosis de forma que parece algo casi mágico. Sin embargo, lo primero que hay que saber es que no todas las personas son susceptibles de ser hipnotizadas. Hay un 25% de los adultos que no pueden ser hipnotizados aunque también existe un 10% que tienen una alta susceptibilidad a ser hipnotizados. El grado de dificultad para lograrlo depende de muchas cosas, una de ellas la sugestionabilidad; esto no significa (como mucha gente cree) que estas sean menos fuertes mentalmente sino que centran su atención en las instrucciones que da el hipnotizador de tal forma que se aíslan de lo que les rodea y se introducen de lleno en lo que están oyendo. Esto es muy similar a cuando se está viendo una película que resulta muy interesante, ignoras lo que te rodea de forma que te metes dentro de la historia de la película.

Una vez dicho esto, y a pesar de que una persona sea hipnotizable, no se puede conseguir que haga algo en contra de su voluntad, ya que la hipnosis no es un estado inconsciente en el que pierdes el control del comportamiento sino más bien un estado de relajación profunda. Y por ello, la idea de que bajo hipnosis no se puede mentir es falsa dado que la persona mantiene su voluntad seguirá manteniendo la mentira a menos que realmente quiera contar la verdad. Además, para que la persona pueda ser hipnotizada tiene que querer.

En cuanto a la creencia de que durante la hipnosis se entra en un trance y puedes quedarte enganchado en él, debo decir que no existe tal estado de trance porque la persona hipnotizada es consciente en todo momento y se encuentra en un estado de vigilia (aunque sí que está muy relajada).

Sobre la hipnosis podemos escuchar opiniones muy positivas y también muy negativas, aunque sí que es cierto que se ha comprobado su eficacia como complemento a diferentes terapias; por ejemplo, en el tratamiento de la ansiedad, de las fobias, el dolor o el estrés postraumático. Y también a lo largo de la historia se ha utilizado como alternativa a la anestesia cuando ésta no existía todavía o cuando el paciente era alérgico a ella. En entradas posteriores os contaré más cosas sobre la hipnosis.

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El estrés al final del curso escolar

Ahora que las vacaciones de Semana Santa acaban para los estudiantes, hay que retomar el ritmo para el tramo final del curso. Este último tramo es importante ya que se decide, en la evaluación final, si se pasa o no de curso. Es un momento difícil tanto para el estudiante como para los padres.

Es un momento estresante para todos; los estudiantes quieren pasar de curso, bien porque están motivados o bien porque no quieren tener que estudiar durante las vacaciones de verano, y los padres también quieren que apruebe porque no quieren que su hijo se quede atrás. Por esto, es importante que aprendamos a relajarnos, para afrontar estos momentos en los que hay más presión.

Los estudiantes deberían planificar lo que tienen que hacer de aquí a la evaluación final, pero sin prisas, organizando bien el tiempo (y dependiendo de la edad, con la ayuda de sus padres). Es importante no intentar abarcar más de lo que se puede, quiero decir, que si nos proponemos estudiar demasiado tiempo cada día, al final perdemos más tiempo ya que terminamos distrayéndonos. Además es importante hacer pausas para desconectar un poco y relajarnos haciendo algo que nos guste; esto nos ayuda a refrescar nuestro cerebro para poder continuar después.

Hay estudiantes que se estresan muy fácil ante la perspectiva de exámenes importantes y por ello, es bueno que su entorno le ayude a relajarse quitando parte de la presión que le generan esos exámenes. También existe el caso contrario, que están tan relajados que lo dejan todo hasta el último momento y luego tienen que correr para llegar a tiempo. A estos últimos, sería conveniente presionarlos un poco de modo que reaccionen, no hay que estar presionándolos constantemente ya que su reacción será la opuesta a la que queremos lograr.

Por todo esto, creo que para mantener el estrés en un punto adecuado (un poco de estrés nos hace trabajar mejor) es importante en primer lugar planificar bien lo que tenemos que hacer, tener nuestros tiempos de descanso haciendo lo que nos gusta, y en caso de no ser suficiente podemos usar técnicas de relajación para ayudarnos. Además, si hacemos un breve repaso antes de acostarnos esa información se mantendrá mejor en nuestra memoria. Así que mucho ánimo a todos los estudiantes y tranquilidad.

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Eliminar el estrés

Hace unas semanas os hablé sobre la ansiedad. Como os dije, cada vez hay más personas que tienen problemas de ansiedad debido a que nos exigimos (o nos exigen) muchas tareas al mismo tiempo y terminamos corriendo de un sitio a otro para satisfacer todas estas demandas.

Sin embargo, y como os he dicho en otras ocasiones, creo que es importante que nos tomemos nuestro propio tiempo. Así, podremos relajarnos, disfrutar de actividades que nos agradan, compartir tiempo con nuestra familia y amigos, etc.; lo que nos llevará a estar más satisfechos, más contentos y estaremos en mejores condiciones de cumplir nuestras obligaciones.

Para poder llegar a tener estos momentos para nosotros mismos hay que seguir unos pasos. Sé que muchos pensaréis que no tenéis ni siquiera el tiempo para plantearos tener un descanso, pero intentad hacer un hueco y seguid los consejos que os voy a dar y os sentiréis mejor.

En primer lugar deberíais valorar qué tareas tenéis pendientes (asuntos del trabajo, de los estudios, de la casa, actividades con amigos, etc.) y ver cuáles son más urgentes, bien porque tengan una fecha límite o porque es necesario que se haga cuanto antes. Quizás algunas de las tareas que consideramos obligaciones no lo sean realmente o no sean tan urgentes como creemos. Una vez que hayáis hecho esta valoración podéis repartir el tiempo entre las actividades (pero no queráis hacer todo en un día ni pospongáis algo durante demasiado tiempo). Tened en cuenta que siempre puede haber imprevistos, así que dejad un tiempo de margen para que luego no se os junten las actividades.

Otra cosa que podéis hacer para eliminar el estrés es hacer ejercicios de relajación (bien de respiración profunda o de relajación muscular). En Internet podéis encontrar pequeñas guías que os indican cómo debéis hacerlo, además suelen ser ejercicios breves que podréis hacer en cualquier momento del día aunque exigen una continuidad para conseguir un resultado óptimo.

Por último, también podéis buscar actividades que os resulten relajantes. Esto es una elección muy personal ya que hay quien elimina el estrés haciendo deporte, cosiendo o realizando manualidades; pero estas actividades a otras personas pueden resultarles aburridas o incluso ponerlas más tensas. Además, hay que tener en cuenta el tiempo del que disponemos, por eso buscad algo que os sirva a vosotros para relajaros.

Como siempre os digo, buscad ese momento cada día para dedicároslo a vosotros mismos. Relajaros, disfrutadlo y recuperad vuestras fuerzas en ese pequeño oasis que es vuestro.