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Verano: cómo organizarnos en vacaciones II

Siguiendo con el tema del post de la semana pasada hoy os hablaré sobre cómo organizarnos en vacaciones sin estresarnos, en esta ocasión centrándome en estudiantes y personas adultas, tengan o no pareja, que no tengan hijos. Si tienes hijos y quieres saber cómo puedes organizarte puedes leer el post anterior en el que me centraba en el caso de las personas con hijos.

En estas fechas, habrá muchos que ya tengáis las vacaciones reservadas para ir a la playa, de turismo cultural o cualquier otro tipo de vacaciones. Eso es bueno, ya que en esos días seguramente ya tengáis más o menos organizado lo que váis a hacer. Sería bueno también que los planes sean hasta cierto punto flexibles y que contéis con un segundo plan por si el tiempo no es como esperábamos o no podemos realizar alguno de los planes porque no haya plazas en esa actividad, por ejemplo.

En el caso de los estudiantes (desde los adolescentes hasta los estudiantes de estudios superiores), el verano supone un cambio bastante importante en sus rutinas. Por un lado, pueden disfrutar de un tiempo de descanso; pero por otro lado, a veces pueden aburrirse o frustrarse porque en verano se desestructura un poco su vida. En algunos casos, hay quienes aprovechan el verano para trabajar durante un par de meses en los trabajos temporales que surgen en esta época y así ganan un poco de dinero para algún capricho que tengan. Sea cual sea vuestra situación hoy os vamos a dar algunos consejos para poder disfrutar al máximo del verano, aprovechando el tiempo y sin agobiarnos.

Llega el verano, ¿qué podría hacer?

Como ya he dicho habrá muchos que tengáis reservadas vuestras vacaciones en algún hotel, camping o apartamento. Esos días probablemente ya los tengáis más o menos organizados, bien tengáis un plan de relax en el que no tengáis planificadas actividades concretas, bien sean unas vacaciones culturales con visitas a museos o aprendiendo sobre el lugar al que vayáis o cualquier otro tipo de vacaciones que os guste. Sí que os recomiendo tener un "plan B", por lo que pudiera pasar, aunque sin complicarnos mucho.

Sin embargo, esos días de vacaciones, para la mayoría suelen ser una semana o 10-15 días con lo que aún queda mucho verano y tiempo libre. Aquí el resto del verano tendréis que organizarlo un poco en función de vuestro caso concreto en cuanto al horario de trabajo, las obligaciones personales y, si vuestros planes implican a otras personas, de sus horarios.

  1. Si vuestro horario se mantiene durante el verano: Seguramente mantendréis vuestras rutinas habituales tanto de comidas, como de sueño y de actividades. En este caso os recomendaría que, ya que disponemos de más horas de luz y generalmente buen tiempo, aprovechéis para introducir en vuestras rutinas actividades deportivas (puede ser sencillo como ir a andar/correr o apuntarte a algún curso que hagan cerca de donde vives). Tanto el bueno tiempo como hacer deporte nos ayuda encontrarnos mejor a nivel psicológico, así que haced un esfuerzo porque os compensará. Además, es importante que nos os olvidéis de vosotros mismos y os dediquéis algo de tiempo cada día. Esto mismo aplicadlo a vuestras relaciones sociales, al menos una vez por semana (sé que a veces no es posible si tenéis mucho trabajo o no coincidís) intentad quedar con vuestros amigos o familiares aunque sea para tomar un café.
  2. Si tenéis un horario reducido o intensivo y sólo trabajáis de mañana o de tarde: Aprovechad vuestras mañanas o tardes libres para introducir las actividades que os decía. Además si tenéis más tiempo disponible podéis aprovechar para buscar nuevas actividades que os resulten interesantes, podéis retomar esos proyecto que quedaron de lado (del tipo que sean), dedicar tiempo a algún hobby que tengáis un poco abandonado o aprender algo nuevo (idiomas, manualidades, etc.). Igual que en el caso anterior no os olvidéis de vuestro tiempo personal y del tiempo con amigos y familiares.
  3. En cuanto a los estudiantes que no trabajéis en verano: Podéis aprovechar esta época para disfrutar más tiempo estando con los amigos (si no están de vacaciones), organizar algún viaje o excursiones de uno o dos días con vuestros amigos o también organizar alguna cena o actividad en vuestras casas si tenéis esa posibilidad. Igual que en los casos anteriores sería bueno reservar un tiempo para vosotros mismos y para hacer deporte, porque os ayudará a sentiros mejor. Además, sería bueno crear una rutina en cuanto a los horarios. Aunque la hora de levantaros sea más tarde (y más flexible) sería bueno levantaros más o menos todos los días a la misma hora, hacer las comidas aproximadamente a la misma hora y acostaros a la misma hora. Habrá días que obviamente haya excepciones porque salgáis por la noche o tengáis algún plan especial. Hay que ser un poco flexibles, pero si intentamos mantener esas rutinas, nos ayudarán a descansar mejor y también de cara al nuevo curso nos ayudarán a adaptarnos mejor.
  4. Los estudiantes que trabajéis en verano: Estaría bien organizar vuestros horarios, en algunos trabajos no es posible saber con mucha antelación los horarios y eso dificulta la organización, aunque os recomiendo organizaros en cuanto sea posible. Igual que los demás casos, lo ideal es tener un tiempo para nosotros mismos, otro tiempo para estar con amigos y otro para actividades deportivas. Dependiendo de los horarios de trabajo que tengáis tendréis que reorganizar un poco vuestras vidas durante el verano, pero es importante que descanséis bien y las horas necesarias.

¿Cómo afronto los problemas en verano?

En verano uno de los problemas que tenemos es el calor. Las altas temperaturas que se dan durante el verano nos afectan, por un lado el calor nos hace sudar, algo que normalmente nos incomoda. Esto todavía lo notamos más si nuestro trabajo o las actividades que realizamos nos suponen un esfuerzo físico. La consecuencia del sudor es que tenemos que ducharnos con mayor frecuencia y lavar la ropa más a menudo, ambas tareas nos quitan tiempo. Por otro lado, las noches calurosas nos impiden descansar bien, ya que es probable que nos despertemos o que nuestro sueño sea más inquieto durante la noche.

Quiero compartir con vosotros una serie de medidas que podemos tomar para combatir el calor. Para algunos resultará más fácil que para otros seguir estas pautas, ya que depende de vuestra propia situación (laboral, planes en el tiempo libre, etc.):

  1. Evitar las horas en las que el sol es más intenso y, salvo que estemos en la piscina o la playa tomando el sol y bañándonos en el agua, evitar en la medida de lo posible el sol directo (principalmente en la cabeza).
  2. Beber agua con frecuencia, de forma que repondremos la que perdamos con el sudor.
  3. En cuanto a la comida, lo mejor es evitar las comidas muy contundentes y decantarnos por comidas más frescas como verdura o ensaladas. La fruta también es muy buena, ya que gran parte de las frutas, aparte de ser un alimento más ligero nos aportan agua, que nos ayudará.
  4. Utilizar ropa fresca y ligera, usando siempre el protector solar en las zonas que quedan al descubierto (es importante no olvidarnos de la cara y las manos, que son las zonas que más expuestas al sol quedan).
  5. Ventilar la casa en el momento en que haga una temperatura más fresca (normalmente a primera hora de la mañana o por la noche). Durante el día, sería bueno mantener dentro de lo posible las persianas bajadas. Con estas dos pautas evitaremos que la casa se caliente en exceso y nos ayudará a dormir mejor.

Una vez aplicados estos consejos podremos encontrarnos mejor tanto física como psicológicamente. Sin embargo, otro problema que puede surgir en verano es un aumento de conflictos con la pareja o la familia ya que habitualmente disponemos de más tiempo para estar juntos. Lo que yo os aconsejo es que aprovechéis el verano para solucionar los problemas que haya, siempre dialogando e intentando empatizar con el otro.

El verano es un buen momento para abordar los problemas que tengamos, por ello pensad un poco en qué os causa malestar y dedicad algo de tiempo a buscar soluciones. Si es un problema personal como ansiedad o estrés, pensad en qué necesitáis que cambie y utilizad ejercicios de relajación. Si el problema es con la familia o la pareja: concretad el problema, aclarad vuestros pensamientos y sentimientos al respecto, y luego habladlo intentando hacerlo de forma calmada y reflexionando sobre lo que nos dice el otro, intentando llegar a un consenso (en el que normalmente ambas partes tendrán que ceder en algunos aspectos).

Tanto en el caso de que tengáis algún problema personal como si el problema es con otros, puede que necesitéis dedicarle un tiempo durante varios días para mejorarlo. Por ello, intentad no dedicarle demasiado tiempo cada día de forma que se convierta en una obsesión. Dadle una vuelta, intentad extraer algunas conclusiones y pensad un poco en ellas. Después dejad ese problema a un lado hasta el día siguiente dedicando vuestro tiempo a otras actividades. Ese tiempo de "descanso" os ayudará a ver las cosas con un poco más de perspectiva y cuando lo retoméis os resultará más fácil ver algunas cosas sobre el problema que antes no podíais ver. En cualquier caso, si tenéis varios problemas no intentéis solucionarlos todos a la vez, no va a funcionar y además nos va frustrar con lo que va a ser contraproducente.

Pautas y consejos para pasar un buen verano

Durante este post os he hablado de muchas cosas y de diferentes situaciones personales a la hora de abordar el verano. Así que voy a hacer un pequeño resumen con las principales pautas a seguir para poder disfrutar del verano.

  1. Intentad mantener unas rutinas en cuanto a horarios de comidas, hora de levantarse y acostarse, y de las actividades que vayáis a hacer.
  2. Reservad tiempo para diferentes tipos de actividad: un tiempo para deporte, un tiempo para vuestras relaciones sociales y un tiempo para vosotros mismos.
  3. Los días de vacaciones tened en mente un plan B, por si no fuera posible realizar el plan original.
  4. Intentad dormir la cantidad de horas necesarias, y si vuestra habitación suele tener una temperatura alta adaptad las sábanas y ropa para dormir para no pasar un calor excesivo.
  5. En cuanto al calor podemos combatirlo evitando las horas de sol más intenso y el sol directo, bebiendo agua a menudo, tomando alimentos frescos y ligeros, ventilando la casa en las horas menos calurosas y bajando las persianas, utilizando ropa más fresca y protector solar.
  6. Si aprovecháis el tiempo extra que tenéis para solucionar problemas id uno a uno, abordándolos con calma y sin obsesionaros.
  7. Por último, lo más importante de todo es que aprovechéis el verano para desconectar, descansar y hacer aquello que durante el resto del año no podéis (por no tener tiempo o porque el clima no acompaña).

¡Que disfrutéis del verano!

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¿Qué es la ansiedad y por qué la sufrimos?

Ya hemos hablado en ocasiones anteriores sobre la ansiedad y hoy queremos retomar un poco el tema. En los últimos post que hemos publicado sobre este tema nos centramos en la ansiedad que podemos sufrir dentro del ámbito laboral o a causa de nuestro trabajo. Sin embargo, podemos sufrir ansiedad que no esté vinculada a nuestro trabajo y es de lo que queremos hablar hoy.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una reacción automática normal que nos prepara para una amenaza, aumentando nuestras facultades de percepción. Por lo tanto, no tiene por qué ser un problema. El problema aparece cuando esta reacción se da ante situaciones que no son realmente una amenaza, pero que por diferentes motivos nuestro cerebro sí las percibe como peligrosas. Es decir, por un lado tenemos la ansiedad que nos ayuda a la preservación de nuestra vida, que es necesaria y está relacionada con situaciones o aspectos que bien por herencia genética o aprendizaje percibimos como peligrosas (y que además lo son). Por otro lado, tenemos la ansiedad desadaptativa que es aquella cuyas reacciones nos entorpecen en nuestro día a día, en las relaciones con los demás, etc.

Dentro de la ansiedad desadaptativa hay diferentes tipos de problemas de ansiedad: ansiedad generalizada, de pánico, estrés postraumático, fobia social, fobias específicas y trastorno obsesivo-compulsivo. Cada una de ellas responde a un tipo de estímulo o situación estresora diferente aunque los síntomas suelen ser similares, pudiendo variar de una persona a otra.

¿Cuáles son los síntomas?

En primer lugar hay diferentes tipos de síntomas; a nivel de pensamientos hay un preocupación excesiva por algún tema concreto (economía familiar, salud, trabajo, etc.) sin que realmente haya signos de un problema al respecto. También suele haber una negatividad que genera unas expectativas irreales con resultados muy negativos e incluso catastróficos. Además, es muy difícil conseguir estar relajado, lo que puede derivar en problemas de insomnio cuyas consecuencias pueden ser la irritabilidad, fatiga o dolores de cabeza. Y finalmente, pueden aparecer también problemas para concentrarse o para recordar algunas cosas.

Por otro lado también hay síntomas a nivel físico como una sensación de nerviosismo y tensión constantes, un aumento del ritmo cardíaco, respiración acelerada (que pude generar hiperventilación y mareo), sudoración excesiva, temblores, sensación de debilidad o problemas gastrointestinales (además de una disminución o un aumento del apetito).

Habitualmente no se dan todos los síntomas a la vez, pero suele haber una combinación de los síntomas relacionados con los pensamientos y de los síntomas físicos. La aparición de estos síntomas genera un malestar e incomodidad que pueden afectar negativamente a diferentes áreas de nuestra vida. Las interferencias o dificultades que pueden aparecer son muy variadas en función del origen del problema, de los recursos personales y de las habilidades de afrontamiento de cada persona, y pueden darse en un único área de nuestra vida, en varios o en todos.

¿Por qué sufro ansiedad?

Las causas pueden ser muy variadas y no son excluyentes, es decir, que puede haber varios factores que influyan en que padezcamos ansiedad. En primer lugar tendríamos el origen genético, puede que exista cierta herencia genética que nos haga ser más nerviosos o más sensibles a los acontecimientos estresantes. Luego están las causas circunstanciales, que suele ser el origen más habitual, puede ser una mala racha económica, estar pasando por un mal momento con la pareja o en la familia, etc. En tercer lugar encontramos las experiencias vitales significativas, son aquellas situaciones que suponen un cambio como un embarazo o una situación traumática que hayamos vivido (como un accidente de tráfico). Por último, estarían las drogas; hay ciertos tipos de droga como el éxtasis o el LSD que generan ansiedad, del mismo modo que para algunas personas la cafeína o la teína les puede afectar en este sentido (en ambos casos se debe a las reacciones químicas que provocan estos componentes en el cerebro).

¿Qué puedo hacer para afrontarla?

En primer lugar habría que evitar en la medida de lo posible todo aquello que aumente nuestro nerviosismo (reducir el consumo de cafeína o si se consumen drogas dejarlas), además habría que hacer una revisión de nuestros hábitos de vida para intentar mejorar aquellos que no sean saludables (alimentación y horas de sueño estables, ejercicio periódico, etc.). Si conocemos el origen principal, podríamos intentar modificar esa situación o la manera en que nosotros la vemos para que no nos genere tanto estrés. Y por último, intentar modificar nuestra actitud buscando los aspectos positivos o la forma de darle la vuelta a la situación para que no nos afecte (o al menos el impacto no sea tan importante).

Si la situación de ansiedad se prolonga en el tiempo y vemos que no conseguimos mejorar, sería recomendable acudir a un psicólogo para poder trabajar el problema ya que de lo contrario, además de las dificultades que experimentamos cada día la ansiedad puede derivar en una depresión.

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Cómo prevenir y afrontar el estrés laboral

En algunos de nuestros últimos post hemos hablado del estrés laboral, concretamente de Factores de estrés laboral y Síntomas de estrés laboral. Hoy queremos cerrar un poco este tema hablando de cómo prevenir y afrontar el estrés laboral.

Como ya hemos comentado anteriormente, hoy en día hay muchas personas que en su día a día sufren estrés en su trabajo. Hay múltiples causas que pueden provocarlo y una parte de ellas tiene su origen en la propia empresa. Muchas veces, las empresas no tienen en cuenta cómo se sienten sus empleados, y no se dan cuenta de que si el empleado está contento y satisfecho con su situación laboral en la empresa, los resultados de su trabajo también serán mejores.

Por ello, es importante que haya empresas saludables. Estas empresas tendrían que promover el apoyo entre compañeros y superiores, que facilitar la conciliación, hacer una buena distribución del trabajo y reconocer el trabajo de sus empleados. Podríamos dar unas pautas para que las empresas puedan ofrecer esto a sus trabajadores. Pero dado que necesitaríamos la colaboración de las empresas para ponerlo en marcha, nos vamos a centrar en las pautas que podemos seguir como trabajadores.

Como trabajador puedes seguir una serie de pautas que te ayudarán a gestionar los posibles estresores en el trabajo. En primer lugar es importante (si tu tipo de trabajo te lo permite) planificar tu tiempo, organizar las tareas en función de su urgencia e importancia y siempre siendo realista con la carga de trabajo que te propongas. Para esto puede serte útil hacer una lista de tareas de forma que puedas ver todo lo que tienes pendiente para ese día y así puedas organizarlo mejor, sin que se te vaya de las manos. Otro punto importante es saber decir no, es decir que no siempre vamos a poder hacer todo lo que nos gustaría y por ello hay cosas a las que a veces tendremos que renunciar o que quizá podamos delegar en otra persona. Por último, intenta ceñirte a los horarios y no te lleves trabajo a casa, sé realista con lo que puedes hacer.

Y, ¿fuera del trabajo puedo hacer algo para no sufrir estrés laboral?

Además de lo que puedes hacer en tu día a día en el trabajo para  evitar el estrés, también hay acciones que puedes realizar fuera de él para evitarlo o afrontarlo en caso de que ya lo padezcas.

En primer lugar, algo que todos sabemos pero que la mayoría no tenemos en cuenta: tener o crear hábitos saludables. Estamos hablando de comer lo suficiente (ni de más ni de menos), haciendo al menos 3 comidas al día y a ser posible en los mismos horarios, dormir un número de horas adecuadas y en un horario regular y evitar el consumo de alcohol, tabaco y cafeína.

En segundo lugar, es importante mantener unas buenas relaciones sociales con la familia y los amigos, ya que estos pueden brindarnos su apoyo, ayudarnos a desconectar e incluso pueden darnos su opinión o algún consejo ante los problemas que nos surjan en el trabajo. También es importante tener una buena relación con los compañeros de trabajo ya que estos pueden ayudarnos en momentos complicados del mismo.

Por último, deberíamos dedicar cada día un tiempo para nosotros mismos. Este tiempo puede ser para hacer alguna actividad que nos guste como deporte, leer o manualidades pero también puede ser un momento de desconexión como tomarnos el café o el té de la tarde mirando por la ventana sin estar pensando en las tareas (laborales o personales) que aún tenemos pendientes, también puede ser muy útil hacer actividades que nos ayuden a relajarnos como meditación, respiraciones profundas o ejercicios de relajación.

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Síntomas de estrés laboral

Continuando con el post 4 factores de estrés laboral que publicamos anteriormente en el blog, hoy os hablamos de los síntomas que pueden aparecer cuando padecemos estrés en el trabajo. A grandes rasgos, los síntomas pueden ser de tipo emocional/psicológico o de tipo físico, y habitualmente se da una mezcla de factores de ambos tipos.

En cuanto a los síntomas de tipo emocional podemos encontrar cambios de humor, mayor irritabilidad, ansiedad, miedo o temor, inseguridad, incapacidad o dificultad para concentrarnos o para desempeñar nuestro trabajo adecuadamente, incapacidad o dificultad para tomar decisiones (especialmente si éstas son importantes), estado de ánimo bajo o deprimido, problemas de memoria (como olvidos o dificultad para recordar).

Todos estos síntomas, además, pueden llevar a conductas más agresivas debido a la irritabilidad, aunque también a comportamientos más inhibidos cuando los síntomas están relacionados con el estado de ánimo bajo o la inseguridad. Algunos de estos síntomas pueden ser percibidos fácilmente por parte del entorno (los cambios de humor, la irritabilidad o la dificultad para concentrarse cuando eso provoca un peor rendimiento en general), sin embargo, otros son más difíciles de detectar (los problemas de memoria o la depresión, por ejemplo).

Por otro lado están los síntomas físicos, que suelen estar provocados por nuestros pensamientos o nuestras emociones ante la situación. Son bastante habituales los dolores de cabeza, malestar intestinal o estomacal, náuseas y mareos, sudoración excesiva, fatiga, alteración del sueño y/o de la alimentación, hiperventilación, taquicardia, tensión muscular y contracturas.

Además, si estos síntomas físicos se prolongan en el tiempo pueden llegar a generar que nuestras defensas bajen, teniendo como consecuencia que nos pongamos enfermos con gastroenteritis o simplemente que nos resfriemos más fácil o con síntomas más duraderos o más fuertes.

En cuanto al resto de ámbitos de nuestra vida, el estrés laboral y sus síntomas tienen unas consecuencias. En el entorno social pueden provocar que tengamos relaciones más conflictivas con familiares y amigos o que nos alejemos de ellos porque no tengamos ganas de hacer nada. En el entorno laboral pueden llevar a absentismo en el trabajo, a desmotivarnos en su desempeño o incluso a generar un rechazo muy fuerte que pueda provocarnos sentimientos de angustia cuando tenemos que ir a trabajar. En el plano personal suelen aumentar las conductas nocivas o negativas como un aumento del consumo de sustancias (cafeína, alcohol, drogas), aumento de conductas violentas con el peligro de sufrir lesiones físicas.

Como podéis ver, sufrir estrés en el trabajo puede tener síntomas muy diversos pero creo que es importante estar atento si padecemos varios de ellos a la vez y teniendo en cuenta también los factores de estrés laboral que os comenté en el otro post, ya que sufrir estrés laboral puede tener consecuencias importantes en nuestra vida.

Más adelante, os contaré algunas acciones que podemos realizar para prevenir el estrés laboral y también algunas soluciones que podemos aplicar en caso de que ya estemos padeciendo estrés en el trabajo. Mientras tanto, si queréis consultar alguna duda al respecto o padecéis estos síntomas y queréis superarlos, podéis contactar conmigo a través de la página de contacto o del correo info@psicologiasmr.es

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4 Factores de estrés laboral

El estrés laboral es un problema que últimamente está aumentando, cada vez estamos más estresados con nuestro trabajo. Y ese estrés afecta a otros aspectos de nuestra vida como las relaciones con la familia, los amigos y la pareja, a nuestro bienestar psicológico, etc. Pero, ¿cómo podemos saber si padecemos estrés laboral?

En estos momentos, el tema del trabajo sigue estando en un punto complicado, ya que la crisis económica ha provocado la destrucción de muchos puestos de trabajo y a generar otros que son precarios (pocas horas, poco sueldo, trabajo temporal). Por esto, ha habido una búsqueda de trabajo fuera del país por parte de algunas personas; las que se han quedado a trabajar y estaban desempleadas o perdieron su trabajo lo que se han encontrado han sido trabajos que no responden a lo que buscaban. Mucha gente está en un puesto de trabajo que no es áquel para el que han estudiado o en el que le gustaría estar, éste es uno de los factores que puede influir en nuestro estrés laboral: tener un puesto de trabajo que no nos gusta o que no nos satisface.

El hecho de que exista este factor puede generar estrés porque sentimos la necesidad de tener otro trabajo y aunque lo intentamos, no lo encontramos. Esto nos genera frustración, porque es igual si tienes formación de un tipo o de otro, o mucha experiencia trabajando, lo que importa es que cuando acudas a una entrevista de trabajo le gustes a la persona que está ahí y que piense que puedes desempeñar bien el trabajo. El problema de esto es que realmente no se tiene claro qué es lo que buscan por lo que esas entrevistas nos generan ansiedad también, y si somos rechazados añaden frustración.

Por otro lado, hay otro factor que a mí me parece muy importante en cuanto al estrés laboral se refiere, son las condiciones laborales. Quiero decir, ya tienes un trabajo que puede gustarte más o menos, pero las condiciones laborales son incómodas o malas. Por ejemplo: en el sector servicios hay muchos empleos como los de hostelería o peluquería y estética, que tienen unas condiciones complicadas. En estos tipos de empleo aparecen una serie de condiciones que nos generan malestar; suelen ser empleos en los que los festivos se tiene que trabajar, que se trabajan muchas horas, los horarios pueden ser de muchas horas seguidas o se termina muy tarde por la noche. Hay muchos tipos de empleo en los que las condiciones laborales son desfavorables (y que no son sólo del tipo que he descrito aquí) pero creo que estos dos ejemplos lo ilustran bastante bien.

Todas estas condiciones surgen en muchos casos de que las empresas saben lo que el mercado laboral nos ofrece y usan a su favor nuestros puntos débiles; si saben que nos cuesta encontrar trabajo tienen bastante seguro que aceptaremos algunas condiciones negativas por poder trabajar, si tenemos un hijo o alguna obligación económica saben que necesitamos ese dinero para poder seguir adelante, etc. Todo eso son situaciones normales que las empresas pueden ver como puntos de referencia para mantenerte en el trabajo.

Y hablando de la empresa, tenemos otro factor que puede influir en nuestro estrés laboral: el ambiente de trabajo. Con ambiente de trabajo me refiero tanto a la relación que tengamos con nuestros compañeros como con los jefes. Si nos llevamos bien con los compañeros, el trabajo y las responsabilidades se reparten de forma equitativa, se trabaja en equipo, el jefe sabe liderar (en vez de dar órdenes), si el jefe es sensible a las necesidades de los trabajadores y acepta sugerencias de mejora, etc. Si estas pequeñas cosas son positivas el trabajo es más agradable, pero si son negativas afectan a cómo nos sentimos con lo que aumentan nuestro malestar y estrés laboral.

Por último, y si ponemos en una balanza estos factores en un lado y el sueldo en el otro, podemos valorar si nos compensa ese sueldo y ese trabajo o no. Por lo que también el sueldo puede ser un factor de estrés laboral si consideramos que nuestra aportación a la empresa por medio de nuestro trabajo vale más de lo que recibimos como sueldo.

En conclusión, haciendo una valoración de todos estos factores, si pesa más lo negativo que lo positivo nos puede estar generando un estrés laboral del que no seamos conscientes. Quizá podamos llegar a darnos cuenta si hay un cambio, generalmente a peor, que sea la "gota que colme el vaso" y en ese momento es cuando podremos ver algunas (o muchas) de estas situaciones que os he explicado. Y como siempre, si quieres puede enviarnos un comentario, consultar dudas o solicitar información sobre nuestros servicios a través del Formulario de contacto de la web o del correo electrónico info@psicologiasmr.es

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Cuenta atrás

Como ya comentábamos la semana pasada queda muy poquito para que comiencen las Navidades, de hecho, probablemente ya haya niños que estén de vacaciones y al resto les quedan sólo un par de días.

Las vacaciones de Navidad son generalmente las fiestas que más celebramos en familia, por eso a veces tenemos emociones encontradas. Por un lado nos alegramos de estar con familiares que a lo mejor durante el resto del año apenas veamos, pero por otro también nos acordamos de las personas que ya no están con nosotros y nos genera un sentimiento de tristeza. Lo mejor que podemos hacer es disfrutar de los buenos momentos y recordar a quienes hemos perdido por todos los buenos momentos que hemos pasado juntos.

Un consejo: Aquellos que tengáis familiares mayores que padecen enfermedades degenerativas (Alzheimer, demencias, etc.) o enfermedades graves que no tienen tratamiento, celebrad estas fiestas con ellos, hacedles compañía y cread buenos recuerdos junto a ellos. De otra forma quizás dentro de unos años podáis arrepentiros de no haber estado todo el tiempo que os hubiera gustado junto a esas personas.

Y con respecto al estrés que generan estas fechas por todo lo que comentabamos en el post anterior; sería muy recomendable que además del tiempo que empleeis para preparar comidas y cenas, comprar regalos y demás, os dediquéis un tiempo para vosotros ir a dar una vuelta tranquilamente viendo la decoración de la ciudad, tomad un cafe con esa amiga o amigo al que hace tiempo que no veis, daros un masaje o iros una tarde al spa.

Para poder disfrutar de los momentos que nos brindan estas fechas primero tenemos que estar bien nosotros mismos. Así que ya sabéis, organizaros con antelación, dedicaros tiempo de relax y disfrutad cada momento. Así que tenedlo muy en cuenta: tiempo para nosotros mismos y tiempo para los demás.

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El tiempo para nosotros mismos… ¿es importante?

Hoy en día vivimos en una sociedad que está llena de contradicciones, por un lado nos muestra unos estándares de belleza que nos exige para poder sentirnos bien con nosotros mismos y por otro lado nos carga de responsabilidades que no nos dejan dedicarnos tiempo.

Creemos, que es importante que nos dediquemos tiempo a nosotros mismos, cada día, por nuestra propia salud psicológica y física; y también por el bien de nuestras relaciones sociales. El estrés nos hace ser más irritables, y cuando estamos todo el día haciendo cosas sin pararnos a descansar y hacer algo que nos guste y nos relaje acabamos padeciendo estrés.

En la actualidad esto es algo que está a la orden del día ya que tenemos demasiadas cosas que hacer y el día no tiene suficientes horas: trabajo familia, estudios, tareas de casa, actividades extra. Y si os fijáis, el tipo de lugar en el que vives también nos afecta: por ejemplo, en las grandes ciudades las personas siempre van con más prisa que en las ciudades pequeñas.

Por todo esto, os recomendamos que cada día os dediquéis un tiempo para vosotros mismos, quizá penséis que no disponéis de ese tiempo, pero podéis aprovechar el momento de la ducha, vaciando vuestra mente y concentrandoos en sentir la temperatura del agua, la sensación de relajación que ésta os produce, disfrutar del olor de vuestro champú o gel, sentir la suavidad con la que se desliza por vuestra piel y relajaos. Buscad un momento en el que podáis estar tranquilos y dedicadle unos minutos a vuestro libro favorito o a una actividad que os guste, aunque sea poco tiempo si os concentráis en ella y disfrutáis de ese momento, conseguiréis desconectar un poco del estrés del día a día y vuestro cuerpo y vuestra mente os lo agradecerán.

Es importante que aprendamos a relajarnos y a deconectar del estrés diario ya que tanto la ansiedad como el estrés afectan negativamente a nuestra alimentación, sueño e incluso a nuestras relaciones sociales. Así que aunque quizá os parezca que 15 minutos al día no sirven de nada o que es una tontería invertir ese tiempo, si lo hacéis veréis que poco a poco cuando vuestro cuerpo aprenda a relajarse os sentiréis mejor con vosotros mismos y podréis disfrutar más de lo que os rodea.

Sobre el tema de la relajación, la ansiedad y el estrés hemos publicado ya varios post en nuestro blog que quizás os puedan interesar: La ansiedad, un problema creciente, El estrés al final de curso escolar, Hipnosis y Relajación. Y además si os interesa aprender técnicas de relajación os invitamos que participéis en nuestro Taller de relajación.

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Relajación

En verano con el buen tiempo solemos estar de mejor humor, más dispuestos a realizar actividades de ocio, a hacer alguna escapada y nos preocupan menos nuestros problemas. Esto, por supuesto, no es aplicable a todos ya que hay quienes en verano es cuando más trabajo tienen y mayor nivel de estrés experimentan debido a esa carga de trabajo. Sin embargo, para aquellos que han disfrutado de unos meses más ociosos el fin del verano marca el inicio de un nuevo ciclo en el que aumentan las responsabilidades y con ellas el estrés.

Por ello, hoy quería explicaros una técnica de relajación llamada «respiración profunda». Esta técnica solo es un primer paso para que nuestro cuerpo aprenda a relajarse y poder superar esos momentos de estrés. Es importante tener en cuenta que enseñar a nuestro cuerpo a relajarse lleva tiempo y hay que ser constantes con los ejercicios, aunque son ejercicios sencillos y breves.

Para llevar a cabo la respiración profunda en primer lugar debemos llevar ropa cómoda y encontrar un lugar tranquilo (sin ruidos, sin interrupciones, etc.) y que haya un lugar en el que os podáis tumbar o sentar en una posición relajada. Una vez tengamos ese lugar debemos elegir un momento en que estemos tranquilos. Esto es muy importante porque el cuerpo necesita un tiempo para lograr la relajación y es muy difícil hacerlo si empezamos a practicar cuando estamos tensos. Además, como ya os he dicho lo mejor es hacerlo diariamente hasta que acostumbréis al cuerpo. El ejercicio es el siguiente:

En primer lugar vamos a dirigir la atención a la zona del abdomen, vamos a hacer una respiración poniendo las manos sobre él para percibirlo mejor. Cuando inspiramos se hincha el abdomen, tenemos que llevar el aire a esa zona y cuando espiramos se vacía. Al principio puede resultar un poco difícil porque no estamos acostumbrados a respirar de esta manera. Se hacen 5 respiraciones abdominales.

Ahora vamos a hacer una respiración media poniendo  las manos a la mitad del tórax, en los costados. En este tipo de respiración el tórax se expande, notamos cómo las costillas se abren al inspiran y se contraen al espirar. También haremos 5 respiraciones medias.

Tras esta respiración pasamos a la respiración superior, poniendo las manos sobre las clavículas e intentando coger aire con la parte superior de los pulmones de forma lenta. No hay que coger demasiado aire, pero sí hay que concentrarse para hacerlo de manera adecuada. Igual que antes realizamos 5 respiraciones de esta forma.

Por último, se hace una respiración total, cogiendo el aire desde el abdomen, la parte central y la superior y echándolo lentamente desde la parte superior, media e inferior. Al expulsar el aire nos decimos mentalmente «relax» para que poco a poco esa palabra se condicione y nos ayude. Realizamos 5 respiraciones totales y cuando terminamos volvemos a nuestra respiración normal, vamos moviendo poco a poco los brazos y piernas para desentumecerlos y os incorporáis lentamente.

Este sería el ejercicio, es bastante breve aunque necesita trabajo para poder realizarlo correctamente y hay que ser constantes como ya os he dicho para que nuestro cuerpo aprenda a relajarse adecuadamente. Espero que lo practiquéis y contactéis con nosotros para decirnos cómo os ha ido o si tenéis alguna duda.

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Hipnosis

Hipnosis es un término que todos conocemos ya que lo hemos visto en diversas películas o series, hemos visto anuncios en los que se ofrecen sesiones de hipnosis para dejar de fumar o hemos leído sobre ella en alguna novela. Pero, ¿realmente sabemos qué es y cómo funciona la hipnosis?

En la ficción nos muestran la hipnosis como un estado alterado de conciencia, en el que estamos dormidos, perdemos el control de nuestra voluntad y realizamos aquello que el hipnotizador nos diga sin ningún tipo de oposición. Y después de despertar del trance, no recordamos qué es lo que hemos hecho.

Todo esto es una imagen falsa que se ha creado alrededor de la hipnosis de forma que parece algo casi mágico. Sin embargo, lo primero que hay que saber es que no todas las personas son susceptibles de ser hipnotizadas. Hay un 25% de los adultos que no pueden ser hipnotizados aunque también existe un 10% que tienen una alta susceptibilidad a ser hipnotizados. El grado de dificultad para lograrlo depende de muchas cosas, una de ellas la sugestionabilidad; esto no significa (como mucha gente cree) que estas sean menos fuertes mentalmente sino que centran su atención en las instrucciones que da el hipnotizador de tal forma que se aíslan de lo que les rodea y se introducen de lleno en lo que están oyendo. Esto es muy similar a cuando se está viendo una película que resulta muy interesante, ignoras lo que te rodea de forma que te metes dentro de la historia de la película.

Una vez dicho esto, y a pesar de que una persona sea hipnotizable, no se puede conseguir que haga algo en contra de su voluntad, ya que la hipnosis no es un estado inconsciente en el que pierdes el control del comportamiento sino más bien un estado de relajación profunda. Y por ello, la idea de que bajo hipnosis no se puede mentir es falsa dado que la persona mantiene su voluntad seguirá manteniendo la mentira a menos que realmente quiera contar la verdad. Además, para que la persona pueda ser hipnotizada tiene que querer.

En cuanto a la creencia de que durante la hipnosis se entra en un trance y puedes quedarte enganchado en él, debo decir que no existe tal estado de trance porque la persona hipnotizada es consciente en todo momento y se encuentra en un estado de vigilia (aunque sí que está muy relajada).

Sobre la hipnosis podemos escuchar opiniones muy positivas y también muy negativas, aunque sí que es cierto que se ha comprobado su eficacia como complemento a diferentes terapias; por ejemplo, en el tratamiento de la ansiedad, de las fobias, el dolor o el estrés postraumático. Y también a lo largo de la historia se ha utilizado como alternativa a la anestesia cuando ésta no existía todavía o cuando el paciente era alérgico a ella. En entradas posteriores os contaré más cosas sobre la hipnosis.

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El estrés al final del curso escolar

Ahora que las vacaciones de Semana Santa acaban para los estudiantes, hay que retomar el ritmo para el tramo final del curso. Este último tramo es importante ya que se decide, en la evaluación final, si se pasa o no de curso. Es un momento difícil tanto para el estudiante como para los padres.

Es un momento estresante para todos; los estudiantes quieren pasar de curso, bien porque están motivados o bien porque no quieren tener que estudiar durante las vacaciones de verano, y los padres también quieren que apruebe porque no quieren que su hijo se quede atrás. Por esto, es importante que aprendamos a relajarnos, para afrontar estos momentos en los que hay más presión.

Los estudiantes deberían planificar lo que tienen que hacer de aquí a la evaluación final, pero sin prisas, organizando bien el tiempo (y dependiendo de la edad, con la ayuda de sus padres). Es importante no intentar abarcar más de lo que se puede, quiero decir, que si nos proponemos estudiar demasiado tiempo cada día, al final perdemos más tiempo ya que terminamos distrayéndonos. Además es importante hacer pausas para desconectar un poco y relajarnos haciendo algo que nos guste; esto nos ayuda a refrescar nuestro cerebro para poder continuar después.

Hay estudiantes que se estresan muy fácil ante la perspectiva de exámenes importantes y por ello, es bueno que su entorno le ayude a relajarse quitando parte de la presión que le generan esos exámenes. También existe el caso contrario, que están tan relajados que lo dejan todo hasta el último momento y luego tienen que correr para llegar a tiempo. A estos últimos, sería conveniente presionarlos un poco de modo que reaccionen, no hay que estar presionándolos constantemente ya que su reacción será la opuesta a la que queremos lograr.

Por todo esto, creo que para mantener el estrés en un punto adecuado (un poco de estrés nos hace trabajar mejor) es importante en primer lugar planificar bien lo que tenemos que hacer, tener nuestros tiempos de descanso haciendo lo que nos gusta, y en caso de no ser suficiente podemos usar técnicas de relajación para ayudarnos. Además, si hacemos un breve repaso antes de acostarnos esa información se mantendrá mejor en nuestra memoria. Así que mucho ánimo a todos los estudiantes y tranquilidad.