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Cómo nos afectan el tiempo y las estaciones

Los cambios de estación pueden afectar a nuestro estado de  ánimo, tanto cuando hace excesivo calor como cuando tenemos días mucho frío o lluvia. Las olas de calor que hemos tenido este verano y el cambio ahora hacia el frío y las lluvias pueden afectarnos; por ello hoy quiero hablaros de ello. Con este post retomamos un tema que ya comentamos en post anteriores sobre la vuelta a la rutina y el síndrome postvacacional.

Para empezar es importante recordar que no a todos nos afecta de la misma manera ni con la misma intensidad estas temperaturas y los cambios en el tiempo y en las estaciones, pero probablemente de una u otra manera habéis notado algunos cambios cuando nos encontramos en estas circunstancias. Os voy a ir contando a lo largo de este post las posibles situaciones que nos pueden ocurrir tanto con el tiempo como con el cambio de estación.

Ahora mismo estamos dejando atrás el verano, los días de calor, sol y luz durante muchas horas para pasar a días con temperaturas más bajas, lluvia y menos horas de luz. La temperatura nos puede llevar a evitar algunas actividades en el exterior (tanto por exceso de calor como por frío) ya que debido a ella nos sentimos mejor en nuestras casas. Por otro lado, y dado que en verano muchas personas tienen reducción de jornada o se van de vacaciones, el sol nos invita a estar más activos en todos los aspectos de nuestra vida. Sin embargo, cuando vemos un tiempo inestable con nubes o probabilidad de lluvias tenemos una mayor tendencia a posponer o cancelar planes. Además, las horas de luz también pueden influirnos ya que nuestro cuerpo tiene unos ritmos biológicos (los ritmos circadianos) que hacen que mental y físicamente reaccionemos a la luz; cuando hay luz del día tenemos el mensaje "hay que estar despierto" y cuando oscurece el mensaje cambia a "hay que dormir". Esto sería una simplificación bastante general del funcionamiento, pero nos lleva a ver que el estar cansados a horas que quizá en verano no lo estuviéramos tiene un componente biológico.

Como os decía, además de todo lo relativo al clima de cada estación, creamos asociaciones mentales para ellas. Si pensamos en "verano" lo que suele venirnos a la cabeza son las vacaciones, buen tiempo, actividades al aire libre o más tiempo para nosotros; si por otro lado pensamos en "invierno" esta relación se establece con el frío, estar en casa, más horas de trabajo, lluvia, etc. Y como todas las imágenes mentales nos evocan diferentes pensamientos y emociones, que pueden ser agradables o desagradables, que es lo que al final acabamos relacionando con la estación del año.

Por eso, hoy queremos invitaros a todos los que estéis con el ánimo más bajo debido a este cambio de estación a buscar actividades y momentos agradables: ir a tomar un chocolate con churros con los amigos, pasear por la ciudad viendo los cambios que se producen, ir a los puestos de castañas, etc. Esperamos que de esta forma podáis cambiar poco a poco vuestra forma de percibir las estaciones y no las asociéis tanto a buenas y malas.

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La sencillez y la paz mental

La sociedad en la que vivimos en ocasiones nos crea falsas necesidades,  la idea de que necesitamos un producto o servicio que en realidad no necesitamos. Esta sensación que nos genera, nos hace adquirir estos servicios o productos que luego no usamos o después de un par de ocasiones quedan olvidados. Además, esto puede ser en cualquier sentido como suscripciones, compras de productos o ropa, inscribirnos en un gimnasio o curso, etc.

¿Qué consecuencias pueden tener estas falsas necesidades?

Estas falsas necesidades nos generan un deseo de adquirir aquello que creemos necesitar, lo que en muchas ocasiones nos lleva comprarlo. Si nos ocurre con cierta frecuencia además de acumular productos que no utilizamos o servicios que realmente no estamos aprovechando puede aparecer una sensación de que necesitamos algo más, y podemos llegar a desarrollar algo muy cercano a una adicción. Además,  si acumulamos productos o servicios que desaprovechamos podemos sentirnos mal por ello porque, al pasar el momento de euforia que nos ha llevado a comprar, nos damos cuenta de que hemos malgastado dinero.

En el post de hoy queremos hablaros de este tema; muchos hemos sido conscientes de que tenemos muchas cosas que ni usamos ni necesitamos debido a que en estos últimos meses hemos estado confinados y muchos no han podido trabajar por a la situación actual. Esta situación de pandemia nos ha obligado a pasar muchas horas en casa, y eso ha supuesto tener que buscar cómo ocupar ese tiempo con diferentes actividades (entre ellas limpiar la casa o comenzar con alguna actividad nueva). También estar todas esas horas en casa y dedicar más tiempo a la limpieza nos ha hecho ver que era necesario hacer "limpia", organizar y deshacernos de cosas que estaban en nuestras casas sin darles uso.

Durante estos meses, muchas personas han hecho limpiezas a fondo que de no ser por tener todo ese tiempo libre no se hubieran hecho. Al realizar esta tarea, muchos hemos sido conscientes de que tenemos muchas cosas que no usamos o que usamos en muy pocas ocasiones (y que además podemos sustituirlas por otras que sí usamos más). Esta limpieza y deshacernos de trastos, en general, nos provoca una sensación de "paz mental". No estoy hablando del minimalismo y de seguir pautas como las de Marie Kondo, ya que eso creo que depende mucho del tipo de vida y de la forma de ser de cada uno. Hablo de tener lo que necesitamos y no acumular por acumular.

Acumular, en este caso productos de cualquier tipo, hace que nos sea más difícil saber qué tenemos y a su vez hace que usemos menos cada cosa. Por ejemplo, si tenemos 10 pantalones, a lo mejor usamos habitualmente 3 o 4 y el resto ocasionalmente, y quizás alguno está tan al fondo de nuestro armario que todavía tiene las etiquetas puestas (o tenemos alguno que ya no nos queda bien porque nuestro cuerpo ha cambiado). Esto se puede aplicar a cualquier cosa que tengamos en casa: utensilios de cocina, ropa y calzado, herramientas, productos de cuidado personal e incluso decoración de la casa. A nivel psicológico, esta acumulación puede generarnos ansiedad o frustración por ver demasiadas cosas o no poder encontrar lo que necesitamos en un momento dado. Además, si nuestro entorno en casa esta sobrecargado de cosas nos puede hacer sentir mal. No digo que la casa deba estar perfectamente ordenada porque eso depende de cada uno y su propia personalidad, pero todos tenemos un límite personal y un equilibrio entre orden y caos y es en este límite personal donde tenemos que fijarnos. Si no nos sentimos bien en nuestra propia casa, nos resultará más difícil y duro realizar las tareas del día a día.

¿Qué podemos hacer para evitar o remediar esta situación?

En nuestras manos está el poder mejorar esta situación. Por un lado tendríamos lo que es la prevención y por otro el remedio. En el momento de adquirir un producto o servicio sería bueno que nos planteemos para qué vamos a usarlo, cuánto uso pensamos que le vamos a dar, si ya tenemos algo similar que pueda hacer esa misma función y si nos compensa el uso que hemos previsto con el precio al que lo compraríamos. Con estas preguntas seguramente descartaremos algunas (o muchas) de las compras que vayamos a hacer. Pero todavía podemos cribarlo un poco más. Si en principio las respuestas a estas preguntas nos llevan a la decisión de comprarlo lo mejor es esperar un poco antes de hacer la compra: si es una compra online deja guardado en el carrito el producto y si es en una tienda física hazle una foto en la que también se vea el precio y espera 48 horas antes de hacer la compra. Tras esas 48 horas vuelve a hacerte las preguntas y si todavía quieres comprarlo hazlo, si tu respuesta ha cambiado y ya no lo quieres elimina el producto de tu carrito o móvil.

Esto a veces es difícil de hacer porque se trata de una oferta especial con un plazo muy corto para poder adquirirlo a ese precio. En este caso, hazte las preguntas y si tu decisión al responderlas es comprarlo, valora si puedes esperar esas 48 horas o no (puede que sea una oferta de un único día o si es posible que el producto se agote). Si puedes esperar, espera; si no puedes esperar, haz la compra informándote antes de las condiciones de devolución. Una vez que tengas el producto, espera las 48 horas y vuelve a hacerte las preguntas y añade esta última: si lo fuera a comprar hoy, ¿lo haría? En función de esta valoración ya puedes decidir si te lo quedas o si lo devuelves. Esto sería lo que podemos hacer para prevenir las compras "en caliente".

Por otro lado si ya tenemos en casa cosas de más (y no nos sintamos a gusto con ello), lo que podemos hacer es reducirlo a lo necesario. Para ello lo ideal es ir por tipo o por habitación y dedicarle el tiempo suficiente. Podemos elegir en primer lugar una habitación que no tenga demasiadas cosas de más para que nos resulte más sencillo y luego ir pasando poco a poco a los sitios donde tengamos más (seguramente quienes tengan trastero ése sea el lugar en el que sobren más cosas). Para deshacernos de cosas podemos basarnos en varias reglas:

  • Tirar todo aquello que esté estropeado y no tenga arreglo o que no nos compense arreglarlo.
  • Donar o regalar a alguien que sí le vaya a dar uso todo aquello que esté sin estrenar o no lo hayamos usado en el último año.
  • Donar o regalar todo lo que ya no nos guste o no vayamos a usar más (aunque sí lo hayamos usado con anterioridad).
  • Donar o regalar aquello que sustituyamos por algo similar. Por ejemplo: si tenemos una batidora y compramos otra que nos aporte más funciones, lo ideal sería sacar la vieja y quedarnos sólo con la nueva. Es decir cuando entra uno, sale el otro.
  • Restaurar o arreglar lo que nos gustaría seguir utilizando pero por su estado actual no podemos (y nos merece la pena arreglar). Y después aplicar las reglas si seguimos sin usarlo.

En definitiva, todo aquello que no esté haciendo su función debería salir de nuestras casas. Una vez hayamos hecho esta tarea, lo recomendable es ordenar todo poniendo en los lugares más accesibles aquello que usemos a diario y progresivamente en lugares menos accesibles el resto de cosas en función de su uso. Las cosas que sean "de temporada" como ropa de invierno/verano, decoraciones de navidad/cumpleaños/etc o accesorios que usemos ocasionalmente los podemos guardar en armarios altos, debajo de las camas o en el trastero si tenemos uno. Esto también es aplicable a suscripciones como revistas, el gimnasio, etc.

Este tipo de limpieza y orden lo ideal es hacerlo cada cierto tiempo, por ejemplo si hacemos cambio de ropa de invierno/verano es un buen momento para revisar lo que no usemos antes de guardar la que retiremos o de colocar en nuestro armario la de la temporada. También cuando hagamos alguna renovación en el alguna habitación (sea pintarla, cambiar algunos muebles o redecorarla) podemos aprovechar para hacerlo. Si conseguimos no acumular cosas nos sentiremos mejor y además nuestra casa estará más limpia y ordenada. Así que os animamos a ello para encontrar esta paz mental de la os hablaba al principio.

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¿Cómo afrontar el confinamiento debido al coronavirus?

Esta última semana, y más todavía desde el viernes, nuestra sociedad se ha visto sometida a unas medidas extraordinarias para la prevención y contención del coronavirus (covid-19). Entre las medidas que se han establecido encontramos el cierre de muchas empresas, de los colegios y las restricciones de movimientos de todos los ciudadanos. Todo ello puede llevarnos a situaciones desagradables por la sensación de "estar atrapados". Por eso hoy queremos daros algunas pautas y consejos para estos días en los que todos debemos colaborar y desplazarnos únicamente cuando sea algo totalmente justificado.

En primer lugar creemos que es importante desconectar un poco de toda la información que estamos recibiendo respecto a la situación actual. Hoy en día con las nuevas tecnología, y sobre todo con las redes sociales y la mensajería instantánea, nos llegan cantidades ingentes de información sobre todo lo que ocurre día a día. Sin embargo, el hecho de leer mucha información sobre el coronavirus más que ayudarnos puede resultar agobiante, ya que parece que no hay nada más en el mundo. Además, en relación a esto nos gustaría resaltar la importancia de que las fuentes a las que recurramos para informarnos sean oficiales. Cuando ocurren situaciones extraordinarias de importancia surgen muchos bulos, gente que quiere aprovecharse de la situación con estafas, etc. Por ello, siempre que os informéis recurrid a fuentes oficiales que son las que ofrecerán la información veraz. Por nuestra parte, al final del post os dejaremos la página que ha habitado el Gobierno de Navarra sobre este asunto.

Ahora bien, toda esta situación ha supuesto el cambio (en mayor o menor medida) de las vidas de todos nosotros. Por un lado están quienes tienen que trabajar asumiendo el riesgo de contagio y quienes no tienen que trabajar porque sus empresas cierran estos días; también están quienes tienen hijos (que estos días estarán en casa) y quienes no; quienes tienen perros a los que tienen que pasear y quienes no. En fin, cada persona tiene unas circunstancias muy diferentes y por ello no hay una respuesta genérica para todos. Por ello queremos daros unas pautas y os vamos a facilitar una serie de ideas para que estos días sean más amenos y podamos encontrarnos psicológicamente bien.

Es importante que establezcamos un horario, intentando ser flexibles. En este horario os recomendamos lo que consideramos las pautas básicas para mantener una buena salud tanto psicológica como física. Quienes trabajen, que acudan en los horarios que tengan establecidos y se organicen el resto de su tiempo; quienes no trabajen tendrán más tiempo disponible para incluir las diferentes actividades. Si tienes hijos sería bueno que ellos también tuvieran su propio horario donde se incluyan horas de estudio y horas de ocio (con actividades para hacer dentro de casa). Además, podemos establecer tareas u objetivos diarios tanto para nosotros como para los niños; si se cumplen podemos premiar a los niños (o a nosotros mismos) para reforzarlo.

A la hora de crear este horario lo ideal es añadir las horas de las actividades obligatorias (trabajo, tareas domésticas que tienen que hacerse como hacer la comida, bañar al niño o pasear al perro). Una vez tengamos esto hecho podemos incluir el resto; es bueno crear una rutina de sueño en la que nos acostemos y levantemos a la misma hora; y los horarios de las comidas también es bueno que sean estables.

Por otro lado, aunque no podamos salir a la calle para ello, sería recomendable hacer una rutina de ejercicios. Si tenéis hijos es bueno que los incluyáis en ella porque de este modo estarán entretenidos y además también se moverán (algo necesario para su salud). En Internet podéis encontrar multitud de vídeos con ejercicios, también hay consolas con juegos para ejercitarnos y algunos gimnasios han habilitado el formato online.

Además, y esto es algo que deberíamos hacer en nuestra rutina normal también, es muy importante incluir actividades que nos gusten como leer, hacer manualidades, cocinar o bricolaje en nuestras casas. En muchas de estas actividades además podemos contar con los niños y que sea parte también de su horario de ocio. También el tiempo para nosotros mismos es importante, un ratito cada día para dedicarlo a desconectar de todo, a relajarnos, a hacer nuestra "sesión de spa" casera. Este tiempo de relax podemos aprovecharlo practicando técnicas de relajación y respiración como la que os explicamos en un post anterior. 

Hasta aquí son pautas que creemos adecuadas para nuestra rutina normal, sin tener en cuenta el confinamiento. Ahora bien, durante este confinamiento vamos a aislarnos socialmente por ello creemos que es importante mantener el contacto con nuestros seres queridos (a través del teléfono o de videoconferencias o videollamadas) y también la participación en la iniciativas colectivas, que aunque sea desde nuestra ventana, terraza o balcón, nos conecta con las personas de nuestro barrio. En relación a todo esto y lo que puede conllevar tanto el aislamiento social como la propia situación creemos muy importante hablar de nuestros sentimientos, expresar cómo nos sentimos con esta situación porque seguramente haya más personas que sientan lo mismo y eso (junto con la empatía de los demás) nos ayudará a mitigar los sentimientos desagradables.

Por último, pero algo que consideramos muy importante es que debemos seguir las pautas de prevención indicadas por las autoridades como son el lavado de manos y la higiene adecuada; respetar la distancia cuando estemos con otras personas; evitar el contacto físico como dar la mano, abrazos o besos; no acudir a los centros hospitalarios salvo si tenemos síntomas de gravedad, etc. Esto es algo que deberíamos aplicarlo todos trabajemos o no estos días.

A continuación os dejamos los links a las webs oficiales del Gobierno de Navarra y del Gobierno de España sobre el Coronavirus (covid-19) y también un documento con actividades que podéis hacer en vuestras casas para sobrellevar estos días.

Web informativa sobre el coronavirus en Navarra

Web informativa sobre el coronavirus Gobierno de España

Actividades para hacer en casa

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Sexo, jóvenes e ITS

Este mes os hemos hablado de la salud sexual y hoy queríamos continuar un poco con este tema hablándoos de las ITS. Hace poco las noticias informaban del aumento del número de personas que presentaban alguna Infección de Transmisión Sexual (ITS), principalmente gonorrea, clamidia y sífilis. Por ello, a través de los órganos oficiales están lanzando campañas periódicas para fomentar el uso del preservativo y ayudar a prevenir el contagio de estas enfermedades, principalmente entre los jóvenes que es donde más aumento ha habido.

¿Por qué está aumentando la transmisión de ITS?

Por un lado, las nuevas tecnologías facilitan el acceso a mucha información en Internet, dentro de la cual encontramos todos los temas sexuales. La edad a la que se empieza a tener acceso es cada vez más temprana; los padres ya usan tablets y smartphones para entretener e interactuar con sus hijos desde los 2-3 años. Aunque en estas edades el menor aún no tenga capacidad ni oportunidad de acceder a los contenidos que quiera, sí que pueden hacerlo a partir de los 8 años, según ha publicado un estudio que compartimos con vosotros en un post anterior. En este estudio, indicaban que los menores, ya desde los 8 años, tienen acceso al porno.

Todo lo relacionado con el sexo es complejo ya que todavía hoy en día es un tema tabú. Todavía hay una gran parte de la sociedad que por nuestra herencia cultural lo considera como algo prohibido o sucio. Esta manera de pensar y tratar al sexo lo que pretende es alejarnos de él, pero sobre todo en los jóvenes genera el efecto contrario, provocando un morbo y un interés que al final deriva en que muchos menores acaben buscando porno para satisfacer su curiosidad. El problema de esto es que el porno no muestra la realidad del sexo ya que está inspirado en fantasías y no tanto en la vida real.

El no tener la información adecuada (en relación al sexo) a su diposición, provoca que muchos jóvenes creen un concepto del mismo que está idealizado, que no incluye los riesgos que conlleva y que en la mayoría de los casos no tiene en cuenta las medidas de protección que deberíamos seguir. Cuando somos jóvenes, más aún en la adolescencia, no tenemos tantos miedos ni le damos tanta importancia a las consecuencias de nuestras acciones y además solemos tender a ir en contra de lo establecido. Todo ello lleva a conductas impulsivas y de riesgo, de mayor o menor importancia, en todos los ámbitos de su vida incluido el sexual.

 

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

Lo primero es tratarlo como algo natural y normal, porque lo es. Es importante educar tanto en casa como en el colegio sobre el sexo; dejando muy claro el concepto, los riesgos que conlleva y cómo se pueden prevenir. Es importante no educar desde el miedo, sino explicando los motivos de forma lógica y hablando de las posibles consecuencias (sin usarlas como amenaza).

Cuando un niño está enfermo, le explicamos que debe tomar una medicina para poder recuperarse y volver a jugar con sus amigos. Habría que explicar a los adolescentes de este mismo modo que el sexo, aparte de sus funciones reproductivas y como una parte más de las relaciones de pareja (que nos ayuda a hacer nuestros lazos emocionales más fuertes) conlleva una serie de riesgos que pueden prevenirse de manera muy sencilla: con un preservativo.

Las relaciones de pareja han cambiado mucho durante los años, puede que a algunos de los que hoy en día sois abuelos no os parezca normal u os disguste el hecho de que las parejas no sean "para siempre". Muchas parejas hoy en día se separan o divorcian, algo que antes estaba muy mal visto. Las relaciones sexuales se inician a una edad más temprana, cuando antes la mayoría esperaba hasta el matrimonio. Hay menos parejas que deciden casarse, a pesar de que vivan juntos y tengan hijos, cosa prácticamente impensable antes. Nuestra forma de pensar en este sentido ha ido cambiando poco a poco, siendo más abiertos a la hora de concebir las "normas" de las relaciones de pareja y sexuales. Todo esto es muy positivo porque nos da libertad de decidir lo que queremos y de poder cambiar de opinión, pero también puede derivar en un aumento de las conductas de riesgo si no se educa adecuadamente.

Por todo esto, creo que es muy importante que los jóvenes tengan toda la información necesaria sobre el sexo. Es cierto, que el porno siempre va a estar ahí y que ahora es mucho más fácil acceder a él, algo que solo podemos evitar en cierta medida. Sin embargo, sí que está en nuestra mano proporcionar a los jóvenes la información adecuada que les ayudará tanto a prevenir la ITS, como los embarazos no deseados y a llevar una vida sexual saludable y segura.

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San Valentín y Día Europeo de la Salud Sexual

Hoy se celebra el día de los enamorados en muchos países y probablemente desde hace ya un par de semanas todos hayamo visto anuncios de planes para hacer con tu pareja, ideas de regalo, etc. Como es un día que da mucha importancia a las relaciones de pareja desde 2003 también se celebra este mismo día el Día Europeo de la Salud Sexual, ya que es un aspecto que forma parte de las relaciones de pareja.

En este día lo que se pretende es concienciar y sensibilizar sobre la importancia de establecer unos hábitos sexuales saludables. Como objetivos más concretos para lograr esto está el acceso a la sanidad en cuestiones que afecten a la salud sexual, la educación de los niños y adolescentes y eliminar los tabúes dentro de este aspecto de nuestra vida.

Desde nuestro papel como psicólogas creemos que tenemos una responsabilidad, y la capacidad, para fomentar la educación en niños y adolescentes así como en la eliminación de los tabúes. Hoy en día la población más joven tiene un acceso a la información prácticamente ilimitado. Eso es una ventaja muy importante ya que es muy fácil poder contrastar diferentes fuentes de información y lograr un conocimiento más amplio y profundo sobre el tema que estemos consultando. Sin embargo, y en el ámbito sanitario hay un gran problema con esto, no todas las informaciones que podemos (o pueden encontrar los niños) son ciertas o vienen de fuentes fiables. Esta situación lo que crea son falsos mitos, también pueden magnificar un problema o minimizarlo; de esta forma la visión de la realidad queda distorsionada.

Concretamente en el tema de la salud sexual ha habido varios retos virales poco saludables, además, la desinformación que se ha generado respecto a este tema ha llevado a un aumento de embarazos no deseados, al aumento de Infecciones de Transmisión Sexual o ITS (que antes se denominaban Enfermedades de Transmisión Sexual o ETS) e incluso han reaparecido alguna de estas ITS que se consideraban erradicadas en los países europeos. Por ello, queremos resaltar la importancia del uso del preservativo, que aparte de evitar un embarazo nos ayuda a prevenir estas enfermedades. Existen muchos métodos anticonceptivos hoy en día cuya función es esa, evitar un embarazo, pero no son útiles para prevenir las ITS.

Por otro lado, este Día Europeo de la Salud Sexual queremos recordar también la importancia de los derechos sexuales y reproductivos de las personas que nos llevará a evitar lo que acabamos de mencionar así como la violencia de género, el acoso sexual o la discriminación debido a la condición sexual entre otras.

Y por último, respecto al tema de los tabúes, creemos que es importante trabajar en su eliminación ya que las consecuencias de los mismos llevan a buscar informaciones incorrectas, a no hablar con los profesionales especializados en este ámbito cuando ocurre alguna de las situaciones que os hemos mencionado y a ocultarlo. Esto conlleva el no tratamiento o tratamiento inadecuado en caso de las ITS, por ejemplo, lo que a su vez hace que el contagio a más personas sea muy probable. Además, los tabúes también nos afectan en plano psicológico porque en muchas ocasiones coartan nuestra libertad sexual.

Por todo esto queremos animaros a todos a hacer una reflexión sobre vuestra salud sexual, cómo es vuestra vida sexual, qué hábitos sexuales tenéis que no sean saludables y cómo podría afectar a vuestra vida. Todo esto os puede ayudar a ver cómo mejorarla, algo que además os hará sentir mejor.

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Reevaluar objetivos

Objetivos

Hoy terminamos el mes de Enero, un mes que no suele resultarnos fácil. Por un lado, estamos recuperándonos de los gastos extra que hemos tenido durante las Navidades, por otro volvemos a la rutina después de tener es tiempo en el que muchos se cogen vacaciones para disfrutar con la familia. Además, normalmente con el inicio de año solemos crear nuestros propósitos u objetivos a lograr durante el año que comenzamos. Esto puede ser muy bueno porque nos ayuda a centrarnos y a buscar cosas que nos motiven, pero también puede generarnos un problema si los objetivos que elegimos superan lo que realmente podemos o queremos hacer.

Por eso, creemos que es un buen momento para volver a hacer una pequeña pausa, repasar esos objetivos intentando evaluarlos y replantearlos si creemos que no son alcanzables. Habrá algunos de nuestros objetivos para este año que sí sean realistas y que podemos mantener siempre y cuando estemos dispuestos a trabajar en ellos. Otros objetivos pueden estar bien enfocados pero ser demasiado exigentes, con lo que podríamos restablecer el plazo en el que queremos lograrlo o bajar un poco el objetivo final. Y por último, habrá algunos que o bien ya no nos interesen o que después de este mes de intentarlo y ver que no avanzamos hayamos decidido desistir.

Cualquiera de las opciones está bien, lo importante es que establecer estos objetivos no nos genere malestar sino que nos motive a mejorar y a enfocar el año con buen ánimo e ilusión. Lo importante no es cumplir muchos objetivos sino que los que nos propongamos cumplir sean importantes para nosotros, que nos satisfagan. Por esta razón creemos que modificar o eliminar alguno de los objetivos iniciales no es malo, tenemos que centrarnos en lo que es importante para nosotros.

Queremos aprovechar también para recordaros la importancia de dedicarnos tiempo a nosotros mismos. Esto es algo que a menudo se nos olvida porque estamos centrados en el trabajo, las tareas de la casa, la familia y los amigos; y dejamos de pensar en nosotros mismos. Dedicarnos algo de tiempo cada semana nos ayudará a sentirnos mejor, aumentará nuestra autoestima y esto a su vez repercutirá positivamente en nuestras relaciones sociales y en nuestro trabajo.

Así que hoy lo que queremos es animaros a reevaluar y replantear vuestros objetivos para este año, ajustándolos a las posibilidades y a lo que nos importan. Y como os decimos, dedicaos algo de tiempo a la semana que os ayudará a desconectar y sentiros mejor.

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La importancia de la salud

Hoy en este artículo queremos hablaros sobre aspectos que influyen en nuestra salud y ofreceros alguna pautas para mejorar algunos hábitos que a su vez nos ayuden a mejorar nuestra salud y cómo nos sentimos.

La salud engloba muchos aspectos de nuestra vida, aunque habitualmente cuando pensamos en salud nos vienen a la cabeza principalmente los aspectos físicos. Por ello, hoy queremos hablaros de estos y otros aspectos que no son tan obvios pero que también afectan a nuestra salud, y como consecuencia a nuestra vida. Vamos a empezar hablando del aspecto físico por ser el principal en el que tendemos a pensar.

Dentro de esta parte de la salud hay muchos factores que nos pueden ayudar a vivir mejor pero también hay muchos que nos pueden generar problemas. A la hora de encontrarnos bien físicamente deberíamos fijarnos por un lado en la alimentación; que debería ser equilibrada y en las cantidades adecuadas, además si tenemos algún problema de salud al que afecte lo que comemos (colesterol, tensión alta, intolerancias, etc.) también tenemos que tenerlo en cuenta.

Otro factor importante es el sueño. Los hábitos de sueño, el número de horas que dormimos y la calidad del mismo afectan a nuestro cuerpo. Por ello, es importante que tengamos unas rutinas de sueño adecuadas, durmiendo las horas suficientes y procurando que tanto los factores externos como los internos nos faciliten un sueño que nos permita descansar realmente.

Por último, el tercer factor importante para nuestra salud física es el deporte. No es necesario que estemos en ningún equipo ni tenemos por qué ir al gimnasio, pero nuestro cuerpo sí que necesita moverse. Hay muchas personas a las que el gimnasio no les ayuda porque no tienen motivación. Para estas personas hay muchas  opciones: clases de baile, yoga, pilates o de entrenamientos en grupo; salir con amigos o grupos organizados a correr, al monte o a hacer alguna actividad física en el exterior; e incluso hacer ejercicio en casa a través de vídeos con cursos o programas donde podemos elegir qué tipo de ejercicio hacer y sobre todo cuándo.

Además del aspecto físico la salud mental es muy importante para sentirnos bien y poder vivir nuestra vida tal y como queremos. Además hay muchos problemas de este tipo que acaban afectando directamente a nuestra salud física. Cuando hablamos de salud mental, no nos referimos exclusivamente a personas con un trastorno o una enfermedad mental como tal. Hay personas que por su modo de vida o su trabajo están sometidos a niveles de estrés elevados (y pueden padecer, o no, un problema de ansiedad) que les llevan a no estar satisfechos con su situación, otras personas puede que perciban algo en sí mismas que quieren cambiar porque les impide llevar la vida que quieren, e incluso hay personas que a pesar de estar bien tal y como están quieren mejorar su vida. Todo este tipo de situaciones estarían incluidas dentro de la salud mental.

Para poder mejorar en este aspecto lo que debemos hacer es modificar hábitos, pensamientos y actitudes o respuestas a situaciones. Dependiendo de la situación de cada persona y de su objetivo habrá que modificar unos aspectos u otros. Modificar hábitos es lento y conlleva esfuerzo pero la manera de hacerlo es sencilla. Tendremos que hacer una reflexión sobre qué hábitos que tenemos son los que nos están generando malestar, ver que opciones alternativas tenemos a realizarlos y poco a poco ir sustituyéndolo. Como digo, el planteamiento es sencillo, pero cuando son hábitos es porque ya llevan instalados en nuestra rutina durante mucho tiempo y lleva tiempo y esfuerzo conseguir el cambio. Para mantener esa fuerza de voluntad lo mejor es que nos centremos en nuestro objetivo y en todo lo que nos aportará llevarlo a cabo.

Cuando el problema está en las actitudes o respuestas que tenemos en determinadas situaciones, el planteamiento también es sencillo. Sería examinar en qué situaciones nuestra reacción no es la que nos gustaría, ver las posibles respuestas que podemos dar y hacer el cambio. Si es un tipo de conducta que tenemos de forma habitual, nos pasará lo mismo que en el caso anterior: Nos llevará tiempo y esfuerzo lograrlo.

Por último, la modificación de pensamientos. Este aspecto además del esfuerzo y el tiempo necesarios, tiene un proceso más complicado ya que nuestros pensamientos parten de nuestras creencias, dependen de nuestra personalidad y las experiencias que hemos vivido y son lo que nos puede generar diferentes miedos. Es muy difícil enfrentarse a aquello que nos da miedo, sobre todo cuando está respaldado por experiencias previas. Por eso, en este caso tenemos que replantear ese pensamiento cuestionando por qué y qué consecuencias reales tiene. Aquí el trabajo a realizar depende mucho de cada persona, de lo profundos que estén arraigados esos pensamientos y de las herramientas y recursos de los que disponga cada persona.

En cualquier caso, es importante que seamos conscientes que realizar cualquier cambio en nuestra vida (sea dentro del aspecto físico o del psicológico) nos va a llevar tiempo y esfuerzo. Además tenemos que tener en cuenta que probablemente haya momentos en los que recaigamos en esos viejos hábitos que nos generan malestar. Hay que intentar quitarle importancia a esas recaídas, ya que son parte del proceso y nos llevan a plantear nuevas formas de cambiarlo y de mejorar. Nos tenemos que dar ese permiso para equivocarnos, siempre volviendo a intentarlo con toda nuestra energía; ya que si hemos comenzado un cambio es porque hay un objetivo que queremos lograr (y con lo que nos sentiremos mejor).

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Emociones: Ser positivos y aceptar

pensando

En un post de hace poco os hablé de las emociones y de cómo puede cambiar nuestra percepción de las mismas en función de la situación. También os hablaba de la importancia de cómo las llamamos; si las dividimos entre buenas y malas o si las clasificamos como agradables y desagradables.

En el post de hoy, como os dije, quería hablaros un poco sobre el tema del positivismo. Creo que es muy bueno que intentemos ser positivos en nuestro día a día, pero como ya comenté hay ocasiones que no van a tener un punto positivo. En nuestra vida ocurren muchas cosas día tras día; algunas de las cuales las percibimos como algo bueno porque son agradables y otras las percibimos como algo malo porque nos resultan desagradables o incómodas. Como veis hago una distinción entre cómo estamos evaluando algo (como lo percibimos) y cómo nos hace sentir.

Esta diferenciación me parece importante porque si lo que percibimos lo tomamos como algo intrínseco a la emoción en sí, estamos ante algo que no podemos controlar. De esta forma si es bueno nos encontraremos bien pero si es malo nos encontraremos mal, como algo automático. En cambio si lo separamos podemos pararnos, relativizar un poco esa emoción y quizá modular el impacto que tiene sobre nosotras. Obviamente, todos sabemos que en la vida hay situaciones que no podemos evitar ni controlar, lo que sí podemos controlar es nuestra percepción de las mismas y el impacto positivo o negativo que tienen en nosotras.

En cuanto al positivismo, os comentaba en el otro post que no siempre es algo bueno. Si siempre estamos intentando buscar el lado positivo, vamos a cargar con una presión importante por intentar obligarnos a nosotros mismos a ser felices todo el tiempo. Como decía, hay situaciones que no podemos controlar y que son desagradables, en estos casos, el intentar ser positivos nos puede frustrar u obligar a reprimir emociones que percibimos como malas. Si esto nos ocurre, con el tiempo podemos desarrollar síntomas o cuadros de ansiedad y/o depresión por la carga que nos supone.

Por todo esto, creo que una buena forma de intentar ser positivos es acompañando este positivismo con realismo. Es decir, si la situación que estamos viviendo no está bajo nuestro control y es desagradable deberíamos dejar fluir esas emociones, que irán pasando poco a poco. Creo que es importante saber aceptar esas emociones porque forman parte de la vida. En el caso de que la situación tenga un punto positivo es importante centrar nuestra atención en él, pero sin obsesionarnos. Si nos paramos a pensar, la mayoría de las situaciones tienen su lado bueno y su lado malo, por ello podemos valorar ambos y prestar más atención a lo que nos resulta agradable.

Mi recomendación es que intentéis ser positivos en vuestro día a día pero que sepáis aceptar aquellos momentos y emociones desagradables sin tener la obligación de estar bien y felices todo el tiempo. Las obligaciones que nos autoimponemos son las que a largo plazo nos limitan, nos frustran y nos generan un malestar importante en nuestras vidas.

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Emociones: Cómo las clasificamos y cómo las percibimos

chica pensando

Normalmente solemos dividir nuestras emociones en dos tipos diferentes: las positivas o "buenas" y las negativas o "malas". Pero hoy quiero invitaros a hacer una reflexión sobre este tipo de clasificación: ¿realmente una emoción puede ser buena o mala por sí misma?

A mi modo de ver las cosas hay emociones que nos resultan agradables y otras desagradables, más que el hecho de que una emoción concreta sea intrínsecamente buena o mala. Para quienes piensan en términos de bueno/malo, es muy importante evitar en la medida de lo posible esas emociones malas, y suelen estar constantemente pendientes de buscar lo positivo a todo en su día a día.

Para mí, esta forma de vivir la vida no es sana a nivel psicológico, porque siempre va a haber cosas en nuestra vida que nos hagan daño y que nos hagan sentir estas emociones desagradables. Para que podáis entender bien a qué me refiero os voy a poner un ejemplo que seguramente hayáis vivido.

A todos seguramente se nos ha muerto alguien importante, y no importa por donde lo mires, no tiene un lado bueno. A medio plazo, cuando hayamos pasado el duelo por esta pérdida, las emociones que sintamos al pensar en la persona querida serán menos intensas y más agradables. Obviamente, no significa que nos alegremos de que haya muerto, pero la tristeza intensa que podemos haber sentido en el momento de la pérdida, suele transformarse en melancolía y tendemos a acordarnos de cosas buenas o agradables que hemos vivido con esa persona (normalmente con un toque de tristeza por no poder seguir disfrutando de ello). Aunque esa tristeza siga ahí, no sufrimos ni lo pasamos mal recordando a la persona que hemos perdido, sino que nos alegramos de haber podido disfrutar de todo lo vivido. La emoción que sentimos, la tristeza, puede ser la misma pero con menor intensidad y contextualizándola en nuestra mente de una manera diferente; todo ello hace que la percepción cambie y clasifiquemos esta emoción de otra forma.

Como este ejemplo podemos pensar en muchos más y en la versatilidad de las emociones en función de su contexto y de cómo queramos dirigir nuestros pensamientos. Por ello, como decía, no creo que las emociones sean por sí mismas buenas o malas, sino que depende más de cómo las percibimos nosotros/as.

Por otro lado, como os comentaba, hoy en día se ha extendido mucho el ser "positivo" todo el tiempo. Es algo que como concepto está muy bien, pero si somos realistas de verdad no es posible mantenernos así todos los minutos del día, durante todos los días, semanas, meses, etc. Como decía, todos vivimos situaciones que nos van a generar esas emociones desagradables y muchas de ellas no dependen de nosotros, por lo que no podemos controlarlas.

Mi experiencia como psicóloga me ha hecho ver, que esa idea de ser siempre positivo a todas horas, está haciendo daño a mucha gente. Es una presión constante el intentar estar "feliz" todo el tiempo, y creo que es más un ideal que una realidad alcanzable. Como es un tema bastante profundo y del que creo que hay que entender muchas cosas, seguiré hablando de ello en un post más adelante.

De momento, me gustaría finalizar este post volviendo a la pregunta del principio e invitándoos a intentar ese cambio a la hora de clasificar las emociones: Intentad no pensar en términos de emociones buenas y malas, sino emociones agradables o desagradables; porque, ¿realmente una emoción puede ser buena o mala por sí misma?.

 

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Cómo conseguir una buena salud psicológica

Conseguir una buena salud psicológica es muy importante ya que nos permitirá poder desarrollar nuestra vida sin mayores dificultades y sin quedarnos bloqueados o estancados debido a problemas de ansiedad, inseguridad, emocionales, etc. Pero lo primero que tenemos que saber es en qué consiste la salud psicológica.

¿Qué es una buena salud psicológica?

La salud psicológica es encontrarnos bien a nivel mental, a gusto con nosotros mismos y con los demás, satisfechos con cómo estamos viviendo nuestra vida y con las decisiones que tomamos en nuestro día a día. Básicamente es un equilibrio y un bienestar en todos los ámbitos de nuestra vida. No es ser perfectos y no equivocarnos nunca, ya que los errores van a suceder, habrá ocasiones en las que nos equivoquemos y es algo normal. La cuestión es intentar darle la vuelta a aquellas situaciones que sean negativas o nos generen malestar, ahí está la clave para una buena salud psicológica.

Entonces, ¿qué tengo que hacer para lograrlo?

En primer lugar habría que hacer una evaluación de los aspectos de nuestra vida que nos hacen sentir mal, aquí podemos incluir todo tipo de cosas como pensamientos negativos que tengamos, problemas en nuestras relaciones con los demás, malestar en el trabajo o con nuestros estudios, etc. Se trata de buscar todas aquellas cosas de nuestra vida que son negativas o que nosotros las sentimos de ese modo. La mayoría de estas situaciones podremos vivirlas como algo malo o buscarle el lado positivo, se trata principalmente de nuestra manera de pensar.

Una vez que hayamos identificado todos los aspectos negativos que percibimos en nuestra vida será el momento de trabajar con ello. Tenemos que cuestionar todos estos aspectos uno a uno, empezando por analizar por qué eso en concreto es negativo para nosotros y a partir de ahí ver qué pensamos al respecto, evaluando los posibles sesgos del pensamiento que estén apareciendo y trabajando con ellos.

Chico paseando

Pero, ¿qué son los sesgos del pensamiento?

Los sesgos del pensamiento son distorsiones que creamos de forma inconsciente (y que están muy relacionadas con nuestras experiencias previas), al emitir una evaluación de una situación concreta. Dicho así, suena muy complejo pero creo que un ejemplo puede ayudar a aclararlo. Por ejemplo, hoy es nuestro primer día en un trabajo nuevo (en un puesto en el que no tenemos experiencia), como vendedor en una tienda. Al atender al primer cliente nos olvidamos de explicarle algunas características del producto en el que está interesado y al marcharse nos damos cuenta de que hay otro producto que podría haber sido más idóneo para esa persona.

Ante esta situación podemos verlo de dos maneras; la primera sería hacer una evaluación negativa generando pensamientos como "ya lo he hecho mal, como siempre". En este pensamiento se incluye un sesgo que sería la generalización, usar términos absolutos como "siempre" o "nunca". Este sesgo lo que genera es una sensación de impotencia y frustración, que está relacionada con el locus de control del que ya os hablé en un post anterior. Además hay otros muchos sesgos que pueden aparecer en nuestros pensamientos como la ilusión de control, que nos hace creer que podemos controlar o influir en algo aunque todas las evidencias nos indiquen lo contrario o el sesgo de atención a lo negativo, que nos hace centrarnos y dar más importancia a los acontecimientos negativos que a los positivos.

Entonces, ¿sólo modificando estos pensamientos conseguiré estar sano psicológicamente?

No. La salud psicológica incluye muchos aspectos y no todos tienen que ver con el funcionamiento de nuestro cerebro. Al igual que cuando queremos cuidar nuestra salud física, que implica evitar aquellas cosas que nos puedan hacer enfermar también hay que cuidar ciertos hábitos para estar sanos. Estos hábitos también influyen en nuestro bienestar psicológico; algunas de estas cosas hoy en día ya nos resultan evidentes por la cantidad de mensajes que encontramos en relación a ello.

Por ello, aparte de trabajar con nuestros pensamientos tendremos que establecer unos hábitos de alimentación y de sueño adecuados en cuanto a que sean saludables y constantes. El ejercicio también es algo que nos beneficia tanto a nivel físico como psicológico, y no tiene que ser necesariamente ir al gimnasio o hacer pesas sino que podemos hacer actividades como ir a caminar, andar en bici o practicar yoga. Lo importante es buscar una actividad que nos ayude a mantenernos activos y que nos guste, ya que de lo contrario acabaremos abandonándola.

Además de estos hábitos que son bastante obvios, es importante que dediquemos parte de nuestro tiempo a las relaciones sociales (fuera del ámbito laboral o de estudios) y a hacer actividades gratificantes con nuestros amigos y familiares. También habría que reservar un tiempo para nosotros mismos, puede ser mayor o menor, pero es necesario. En el tiempo que nos dediquemos a nosotros podemos hacer actividades que nos gusten como leer o hacer manualidades o simplemente podemos relajarnos con una ducha más larga o tomando un rato el sol (ahora que tenemos ya algunos días que nos permiten hacerlo).

También es importante la independencia emocional, partiendo del punto de aprender a reconocer, conocer y aceptar nuestras propias emociones. Ser independiente emocionalmente no significa distanciarnos de los demás, sino no depender de ellos (de lo que hagan, nos digan o cómo nos valoren) para ser felices. Este aspecto está muy relacionado con nuestra autoestima, por lo que es otro punto que sería bueno trabajar y reforzar.

Otro aspecto importante como ya he comentado antes es no buscar la perfección ser conscientes y aceptar que las cosas ni son perfectas ni podemos controlar todos los aspectos para que salga como queremos. A veces, independientemente de lo que hagamos, las cosas no van a salir como esperamos y tenemos que trabajar nuestra capacidad de tolerar y aceptar este hecho. Esto no significa que nos vayamos al otro extremo y no pongamos interés y esfuerzo en conseguir lo que queremos, sino en aceptar aquellos fracasos que puedan darse.

Por lo tanto, como podéis ver la salud psicológica implica muchos aspectos y requiere de un cierto esfuerzo por nuestra parte alcanzarla. Sin embargo, los beneficios que obtendremos a cambio nos van a recompensar con creces este esfuerzo. Así que os animo a que trabajéis un poco en ello e intentéis mejorar aquellos aspectos de vuestras vidas que no sean positivos.