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Cómo conseguir una buena salud psicológica

Conseguir una buena salud psicológica es muy importante ya que nos permitirá poder desarrollar nuestra vida sin mayores dificultades y sin quedarnos bloqueados o estancados debido a problemas de ansiedad, inseguridad, emocionales, etc. Pero lo primero que tenemos que saber es en qué consiste la salud psicológica.

¿Qué es una buena salud psicológica?

La salud psicológica es encontrarnos bien a nivel mental, a gusto con nosotros mismos y con los demás, satisfechos con cómo estamos viviendo nuestra vida y con las decisiones que tomamos en nuestro día a día. Básicamente es un equilibrio y un bienestar en todos los ámbitos de nuestra vida. No es ser perfectos y no equivocarnos nunca, ya que los errores van a suceder, habrá ocasiones en las que nos equivoquemos y es algo normal. La cuestión es intentar darle la vuelta a aquellas situaciones que sean negativas o nos generen malestar, ahí está la clave para una buena salud psicológica.

Entonces, ¿qué tengo que hacer para lograrlo?

En primer lugar habría que hacer una evaluación de los aspectos de nuestra vida que nos hacen sentir mal, aquí podemos incluir todo tipo de cosas como pensamientos negativos que tengamos, problemas en nuestras relaciones con los demás, malestar en el trabajo o con nuestros estudios, etc. Se trata de buscar todas aquellas cosas de nuestra vida que son negativas o que nosotros las sentimos de ese modo. La mayoría de estas situaciones podremos vivirlas como algo malo o buscarle el lado positivo, se trata principalmente de nuestra manera de pensar.

Una vez que hayamos identificado todos los aspectos negativos que percibimos en nuestra vida será el momento de trabajar con ello. Tenemos que cuestionar todos estos aspectos uno a uno, empezando por analizar por qué eso en concreto es negativo para nosotros y a partir de ahí ver qué pensamos al respecto, evaluando los posibles sesgos del pensamiento que estén apareciendo y trabajando con ellos.

Chico paseando

Pero, ¿qué son los sesgos del pensamiento?

Los sesgos del pensamiento son distorsiones que creamos de forma inconsciente (y que están muy relacionadas con nuestras experiencias previas), al emitir una evaluación de una situación concreta. Dicho así, suena muy complejo pero creo que un ejemplo puede ayudar a aclararlo. Por ejemplo, hoy es nuestro primer día en un trabajo nuevo (en un puesto en el que no tenemos experiencia), como vendedor en una tienda. Al atender al primer cliente nos olvidamos de explicarle algunas características del producto en el que está interesado y al marcharse nos damos cuenta de que hay otro producto que podría haber sido más idóneo para esa persona.

Ante esta situación podemos verlo de dos maneras; la primera sería hacer una evaluación negativa generando pensamientos como "ya lo he hecho mal, como siempre". En este pensamiento se incluye un sesgo que sería la generalización, usar términos absolutos como "siempre" o "nunca". Este sesgo lo que genera es una sensación de impotencia y frustración, que está relacionada con el locus de control del que ya os hablé en un post anterior. Además hay otros muchos sesgos que pueden aparecer en nuestros pensamientos como la ilusión de control, que nos hace creer que podemos controlar o influir en algo aunque todas las evidencias nos indiquen lo contrario o el sesgo de atención a lo negativo, que nos hace centrarnos y dar más importancia a los acontecimientos negativos que a los positivos.

Entonces, ¿sólo modificando estos pensamientos conseguiré estar sano psicológicamente?

No. La salud psicológica incluye muchos aspectos y no todos tienen que ver con el funcionamiento de nuestro cerebro. Al igual que cuando queremos cuidar nuestra salud física, que implica evitar aquellas cosas que nos puedan hacer enfermar también hay que cuidar ciertos hábitos para estar sanos. Estos hábitos también influyen en nuestro bienestar psicológico; algunas de estas cosas hoy en día ya nos resultan evidentes por la cantidad de mensajes que encontramos en relación a ello.

Por ello, aparte de trabajar con nuestros pensamientos tendremos que establecer unos hábitos de alimentación y de sueño adecuados en cuanto a que sean saludables y constantes. El ejercicio también es algo que nos beneficia tanto a nivel físico como psicológico, y no tiene que ser necesariamente ir al gimnasio o hacer pesas sino que podemos hacer actividades como ir a caminar, andar en bici o practicar yoga. Lo importante es buscar una actividad que nos ayude a mantenernos activos y que nos guste, ya que de lo contrario acabaremos abandonándola.

Además de estos hábitos que son bastante obvios, es importante que dediquemos parte de nuestro tiempo a las relaciones sociales (fuera del ámbito laboral o de estudios) y a hacer actividades gratificantes con nuestros amigos y familiares. También habría que reservar un tiempo para nosotros mismos, puede ser mayor o menor, pero es necesario. En el tiempo que nos dediquemos a nosotros podemos hacer actividades que nos gusten como leer o hacer manualidades o simplemente podemos relajarnos con una ducha más larga o tomando un rato el sol (ahora que tenemos ya algunos días que nos permiten hacerlo).

También es importante la independencia emocional, partiendo del punto de aprender a reconocer, conocer y aceptar nuestras propias emociones. Ser independiente emocionalmente no significa distanciarnos de los demás, sino no depender de ellos (de lo que hagan, nos digan o cómo nos valoren) para ser felices. Este aspecto está muy relacionado con nuestra autoestima, por lo que es otro punto que sería bueno trabajar y reforzar.

Otro aspecto importante como ya he comentado antes es no buscar la perfección ser conscientes y aceptar que las cosas ni son perfectas ni podemos controlar todos los aspectos para que salga como queremos. A veces, independientemente de lo que hagamos, las cosas no van a salir como esperamos y tenemos que trabajar nuestra capacidad de tolerar y aceptar este hecho. Esto no significa que nos vayamos al otro extremo y no pongamos interés y esfuerzo en conseguir lo que queremos, sino en aceptar aquellos fracasos que puedan darse.

Por lo tanto, como podéis ver la salud psicológica implica muchos aspectos y requiere de un cierto esfuerzo por nuestra parte alcanzarla. Sin embargo, los beneficios que obtendremos a cambio nos van a recompensar con creces este esfuerzo. Así que os animo a que trabajéis un poco en ello e intentéis mejorar aquellos aspectos de vuestras vidas que no sean positivos.

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Día Europeo de la Salud Sexual

Hoy es el día de San Valentín, y muchos/as habrán hecho planes para sorprender a sus parejas o les habrán comprado algo que para ellos/as demuestre que quieren a su pareja. Es el día del amor por excelencia, se celebra en muchos países, y por todas partes hemos visto estos últimos días corazones, ofertas para hacer regalos y anuncios de productos o servicios con los que podemos sorprender a nuestra pareja.

En primer lugar, me gustaría decir que aunque está muy bien que haya un día en el que todos queremos celebrar que queremos a nuestra pareja es importante demostrarlo cada día. Las relaciones son un compromiso diario, suponen una implicación de ambas partes de la pareja y compartir con ella tanto nuestros buenos momentos (que podemos celebrar, como este día) como aquellos momentos más difíciles, en los que nuestra pareja puede ser nuestro apoyo.

Por otro lado, en Europa aprovechando que la mayoría celebra este día de San Valentín, se celebra a su vez el Día Europeo de la Salud Sexual. El objetivo es sensibilizar a la población para estar informados y mantener unas prácticas sexuales saludables. Según la OMS, La salud sexual es un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia.

día europeo de la salud sexual

Entonces, ¿qué implica la salud sexual?

Es decir, incluye muchos aspectos diferentes, aunque por desgracia la mayor parte de la gente los desconocemos y no se trabaja en la sociedad para eliminarlos ni prevenirlos. Vamos a analizar un poco más cada uno de estos componentes de la Salud sexual.

En nuestra sociedad todavía existe un malestar físico, mental y social hacia la sexualidad o a parte de la misma; la sexualidad sigue siendo hoy en día un tema del que no es "adecuado" hablar porque debido a las normas y creencias sociales se ve como algo tabú. Sin embargo, eso genera problemas sexuales derivados de la desinformación o de la información equivocada, que acaba por reforzar la idea de que no es algo sobre lo que se deba hablar (o al menos así lo ven muchas personas).

En cuanto al enfoque positivo y al respeto de la sexualidad y de las relaciones sexuales, algo que esté relacionado con el malestar del que hablábamos, podemos ver claramente que no existe ya que hay muchos tipos de sexualidad y de relaciones sexuales, pero todavía hoy en día hay muchas personas que perciben la mayoría de ellos como erróneos o no aceptables (normalmente a causa de los valores morales). De hecho, hasta hace no tanto estaban considerados como enfermedades y hasta se realizaban tratamientos para "curarlos".

Pasando al siguiente punto sobre la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de coacción, discriminación y violencia; para mucha gente esto no existe, debido a diferentes circunstancias experimentar placer no es una opción además de que hay muchas personas que sufren coacción para mantener relaciones sexuales. Por otro lado, la discriminación (que a veces deriva en violencia) y la violencia en sí nos habla de aquellas personas que son discriminadas por su orientación o su identidad sexual, y que pueden ser agredidas por ello, y de todos los tipos de violencia sexual, que incluye la violencia de género. Por último, en cuanto a las relaciones seguras, hay muchas razones por las que se dan muchas relaciones sexuales de riesgo que derivan en embarazos no deseados y en Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).

Por todo esto, y para poder garantizar que todos y todas podamos tener una buena Salud Sexual, es importante trabajar en la concienciación sobre ello y las implicaciones que tiene. Y sobre todo, educar, hablar de la sexualidad, aprender a respetar otras formas de ser o de vivir la sexualidad y no sentir vergüenza o miedo al expresar nuestras dudas o inquietudes sobre este tema.

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Autoestima y comunicación asertiva

¿Qué es y cómo se desarrolla la autoestima?

En post anteriores ya hemos hablado sobre la autoestima y su impacto en nuestra vida a todos los niveles. Hoy queremos profundizar un poco más en ello explicando de nuevo qué es y cómo influye en nuestra forma de comunicarnos.

La autoestima es, dicho de forma genérica,  el amor a uno mismo o la valoración que hacemos de nosotros mismos. Nuestra autoestima será más alta o más baja en función de si esta valoración que hacemos es más positiva o más negativa. La autoestima parte del autoconcepto, que está relacionado con los diferentes ámbitos de nuestra vida. Estos ámbitos son nuestro aspecto físico estético y funcional, la forma de relacionarnos con los demás, nuestra personalidad, cómo nos ven los demás (partiendo tanto de lo que nos dicen como de lo que nosotros creemos que piensan), nuestro desempeño en el trabajo o los estudios, nuestro funcionamiento mental (capacidad para resolver los problemas, para aprender, etc.) y nuestra sexualidad.

La autoestima es algo que se va construyendo a lo largo de nuestras vidas, y que comienza en la infancia pero puede modificarse a lo largo de los años. Su construcción depende, en los primeros años principalmente de lo que nos digan y nos demuestren los demás. Por ejemplo, si a un niño se le dice que es muy listo y se le refuerza positivamente cuando realiza actividades de desarrollo intelectual; ese niño se verá válido y se sentirá seguro, por lo que realizará más ese tipo de actividad mejorando sus capacidades y confirmando lo que ya le han dicho. Además, al verse capaz se sentirá bien consigo mismo, con lo que su autoestima se elevará.

A partir del momento en el que empezamos a desarrollar nuestras capacidades de razonamiento y juicio, empezamos a hacer estas valoraciones nosotros mismos. Habitualmente comparamos nuestras habilidades con el grupo de iguales o con los estereotipos que nos ofrece la sociedad, y en función del parecido nos valoramos positiva o negativamente. Si partimos de una autoestima baja en la infancia, será más difícil hacer valoraciones positivas porque hay una tendencia a infravalorar nuestros éxitos y sobrevalorar los de los demás, que es lo que se ha aprendido de niños. Si nuestra autoestima es buena en la infancia, en esta etapa nos valoraremos más positivamente y seguirá aumentando.

Consecuencias de nuestro nivel de autoestima

Ahora bien, todo esto está claro que nos afecta a nosotros mismos y a cómo nos sentimos; pero, ¿qué influencia tiene en nuestra forma de comunicarnos y qué repercusión tiene ésta última? Cuando nuestra autoestima es baja tenemos tendencia a ser más introvertidos y a presentar un comportamiento más inhibido cuando nos relacionamos con otros. Esto tiene varias consecuencias; por un lado, al ser más introvertidos nos relacionaremos menos con los demás e intentaremos pasar desapercibidos, por lo que nuestro grupo de amigos será más reducido y nuestra relación con la mayoría de ellos será más superficial. Por otro lado, nuestro comportamiento inhibido afectará a la forma en la que nos comunicamos con los otros, de forma que mostraremos más fácilmente nuestra inseguridad y cederemos antes a las peticiones que nos hagan otras personas (incluso poniendo estas peticiones por encima de nuestros deseos o necesidades).

Sin embargo, si nuestra autoestima es alta seremos más extrovertidos, tendremos más relaciones sociales, nuestro grupo de amigos será mayor y tendremos tanto relaciones más superficiales como amigos más íntimos. Y en cuanto a nuestra forma de comunicarnos aprenderemos a ser más asertivos. La comunicación asertiva nos permitirá valorar cuándo atender a la petición de alguien y cuando no, hacer peticiones a otras personas de forma correcta (no exigiendo ni realizando acusaciones) y también a aceptar que nos digan que no a una petición que hagamos. Sería una forma de comunicación en la que te respetas a tí mismo y a los demás, sin necesidad de hacer cosas contra tu voluntad y sin faltar al respeto de los otros.

Por último, hay una tercera forma de comunicación, que sería la agresiva. En ésta depende más de los valores y creencias que tengamos que de nuestro nivel de autoestima; ya que en caso de autoestima baja puede ser una forma de defenderse aunque no se le haya atacado, y en el caso de una autoestima alta puede ser un deseo de demostrar que está por encima de los demás. Quien usa este tipo de comunicación no hace peticiones sino que exige que se haga, no acepta que le nieguen algo que ha pedido y suelen anteponer sus deseos a los de los otros y a las necesidades de los demás.

El hecho de que existan estos tres tipos de comunicación no significa que una persona se comunique el 100% de las veces de esa forma, sino que tiene una tendencia comunicarse más de un modo que de otro. Todos podemos tener los 3 tipos de comunicación, en función de la situación concreta, de la persona con la estemos hablando etc. Aunque como podéis observar, lo más correcto sería intentar comunicarnos la mayor parte del tiempo de forma asertiva.

Más adelante, os hablaré un poco más sobre los tipos de comunicación y qué podemos hacer para ir cambiando poco a poco nuestro estilo de comunicación por uno más adecuado. Además, os explicaré cómo nuestro estilo de comunicación nos puede ayudar también a mejorar nuestra autoestima.

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Consejos navideños

Ya queda muy poco para que comience la Navidad, aunque en la mayoría de ciudades ya se respira el ambiente navideño desde hace unas semanas. Las calles están iluminadas con las luces navideñas, las tiendas están decoradas con espumillón, estrellas y belenes, suenan villancicos en los comercios y podemos visitar los diferentes mercadillos navideños que abren durante estas fechas.

Todo esto nos hace prepararnos para lo que viene en los próximos días, tenemos que hacer las listas de los regalos y buscarlos, organizar las comidas de navidad, preparar nuestras casas con los adornos y nuestras neveras con los productos necesarios para nuestras comidas y cenas navideñas. Además quienes salen de fiesta en Nochebuena y Nochevieja tienen que elegir el modelito de ese día.

Si nos ponemos a pensar son muchas cosas que hacer, y claro, hay que compaginarlo con nuestras obligaciones diarias como son nuestro trabajo y nuestras responsabilidades familiares. Así que, ¿cómo hacerlo y llegar a tiempo y en buen estado a las comidas y cenas de Navidad? Hoy queremos daros algunos consejos para poder sobrellevar todo este trabajo extra un poco mejor.

En primer lugar los regalos, si tenéis una lista de los regalos que quieren vuestros familiares o amigos podéis buscar primero por Internet lo que os han pedido. Hay muchas tiendas que ya venden online o que tienen la opción de pedir un producto y recogerlo en la tienda, esto os puede ahorrar tiempo ya que a veces buscar entre una multitud en una tienda, sobre todo en estas fechas, puede resultar complicado. Si no tenéis una lista Internet también puede ayudaros ya que hay muchas páginas con regalos tanto clásicos como más especiales que os pueden dar alguna idea. Por otra parte, sería bueno que siempre que sea posible distribuyáis la compra de regalos tanto en los días que lo hagáis como en las personas encargadas de hacerlo. De esta manera, si  sois una familia de 4 y todos sois adultos se podría repartir entre los 4 y no tendría que encargarse una sola persona de hacerlo. Además, con los regalos también aparece el tema económico. A veces, por situaciones concretas no podemos gastar mucho en regalos, pero nos gustaría poder entregar a nuestros familiares y amigos algo para demostrarles que les queremos y nos importan. En estos casos podemos optar por hacer algo nosotros mismos: si se nos da bien cocinar podemos regalarles algo de comida como algún postre o bombones que hayamos hecho, si se nos dan bien las manualidades podemos regalarles algún detalle que fabriquemos, también podemos buscar fotos y crear un álbum de fotos de recuerdos o un collage que puedan colgar en la pared. Hay montones de ideas en las que no hace falta gastar mucho pero muy bonitas que pueden ser la solución en estas ocasiones.

En cuanto a las comidas de Navidad, seguramente no cambien mucho de un año a otro. Dónde y con quién comemos probablemente esté decidido desde hace tiempo así que la cuestión es decidir qué se va comer, hacer la compra y prepararlo. De la misma forma que con los regalos se puede repartir un poco esta tarea. Si vamos a comer en casa de alguien, aunque principalmente la persona que nos reciba sea la que se encargue de la mayoría de los platos, se le puede ayudar llevando alguno que podamos preparar de antemano como un postre o algún entrante. Normalmente los menús no varían mucho de un año a otro y tendemos a comprar los mismos productos cada año, por ello estas compras se pueden ir realizando de forma gradual. Por un lado esto hace que el impacto económico no sea tan repentino y por otro nos da la oportunidad de cambiar algún producto, quitarlo o añadirlo, si nos apetece modificar parte del menú. En cuanto a la preparación de la comida hay algunas cosas que podemos hacer con antelación y no el mismo día o el día anterior. Por ejemplo, si vamos a tomar sopa, el caldo podemos hacerlo antes y congelarlo, así el día de la comida solo habrá que sacarlo y añadir la pasta para la sopa. Si vamos a hacer fritos caseros el relleno también podemos prepararlo con unos días de antelación e incluso podemos dejarlos rebozados y congelarlos. Así que podéis ir adelantando algunas cosillas esos días que tengáis tiempo y ganas para no encontraros con todo el trabajo sin hacer el día de antes.

Las decoraciones de la casa probablemente estén puestas también desde hace un tiempo, pero si todavía no lo están es el momento de hacerlo. Los adornos suelen ser los mismos cada año aunque hay personas que añaden algo nuevo cada año. Así que la forma de colocarlos no tiene misterio, seguramente decoremos la casa de forma muy similar todos los años. Si tenéis niños, es un buen momento para que participen y os ayuden ya que ellos estarán contentos y entretenidos y vosotros tendréis algo menos de trabajo. Si no los tenéis podéis animar a vuestros familiares y amigos a que os ayuden, puede ser un momento divertido y de desconexión del día a día.

Por último, para aquellos que salen de fiesta y quieren estar perfectos lo mejor es que busquen en sus armarios las posibilidades de vestuario que tienen con antelación. No hace falta fijarnos en cada pequeño detalle porque al final, lo importante es que podamos disfrutar de la compañía de nuestros amigos y familiares. Sin embargo hay quienes sí buscan esa perfección. A todos ellos les sugiero que busquen en su armario algo que ponerse en primer lugar; a veces, hay un vestido o un conjunto que no nos termina de convencer pero si añadimos algún complemento quizás sea la respuesta. Si no encuentran algo que les convenza que busquen en alguna tienda algo que les parezca más adecuado. Y sobre todo, cuando tengan el modelo que se aseguren de que les queda bien, que están cómodos con lo que han elegido y que tienen claro que eso es lo que quieren ponerse.Por último, que preparen el mismo día todo lo que van a llevar puesto. Si no, sus ganas de estar perfectos puede que les juegue una mala pasada. Así que principalmente podemos resumirlo en:

a Planificar la lista de regalos, con quién y dónde van a ser las comidas, qué se va a comer y qué nos vamos a poner para salir de fiesta.

a Adelantar: buscar online los regalos o ideas, preparar los regalos que vayamos a hacer nosotros mismos, dejar hecha y congelada la comida que se pueda hacer por anticipado, organizar la ropa que nos vayamos a poner y dejarla preparada.

a Distribuir la compra de los regalos entre todos los miembros de la familia que sea posible, la compra de lo necesario para las comidas de navidad, la preparación de alguno de los platos del menú y la decoración de la casa.

a Y sobre todo, centrarnos en que lo más importante es poder disfrutar de estas fiestas con las personas a quienes queremos, poder desconectar y relajarnos.

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Día Mundial contra el Cáncer de Mama 2018

Todos los años el día 19 de Octubre, se celebra el Día Mundial contra el Cáncer de Mama. Nosotros hoy queremos unirnos y mostrar nuestro apoyo a todas aquellas mujeres que han padecido o están actualmente padeciendo Cáncer de Mama. Según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) este tipo de cáncer es el más común en las mujeres occidentales y 1 de cada 8 mujeres tendrá Cáncer de Mama a lo largo de su vida.

Por ello, queremos animaros a haceros revisiones periódicas y a estar atentas a los posibles síntomas. También queremos mandaros nuestra fuerza a todas aquellas a las que os lo hayan diagnosticado y estéis en tratamiento luchando contra el cáncer. Para ello queremos compartir con vosotras toda la información que pone a vuestra disposición la AECC sobre este tema. Os dejamos el link para que podáis informaros sobre qué es, factores de riesgo, síntomas, evolución, etc. Podéis pinchar aquí para acceder a su web.

También queremos recordaros que si estáis teniendo problemas como malestar psicológico o síntomas relacionados con la depresión debidos a esta enfermedad podéis contactar con nosotros para solicitar consulta o para informaros de los descuentos que ofrecemos en estos casos. Podéis hacerlo a través del Formulario de contacto de la web o del correo info@psicologiasmr.es.

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La vuelta a la rutina II

La semana pasada publicamos el primer post sobre el «síndrome postvacacional» para dar una breve explicación sobre ello. Hoy, queremos cerrar este tema continuando y finalizando los aspectos que no abordamos en el anterior. La semana pasada hicimos una pequeña introducción y hablamos sobre su valoración, quiénes o qué situaciones hacen más probable que lo padezcan y cómo afecta a las personas adultas.

Sin embargo, no solo los adultos (trabajadores o no) sufren este tipo de síntomas, también los estudiantes y especialmente los niños. Ellos/as han disfrutado de casi 3 meses de no tener que ir a clase, poder jugar con los amigos, ir de vacaciones a la playa, a la piscina, etc. Todo esto ha alterado considerablemente sus rutinas durante el curso. Normalmente se levantarán y se acostarán más tarde, no tienen el mismo nivel de carga académica (incluso aunque hagan cuadernillos de verano) y los horarios de comidas tampoco son los mismos. Por esto, la «vuelta al cole» para ellos/as también es difícil (y para los padres que tienen que volver a establecer las rutinas de sus hijos/as).

Otro aspecto del que se habla en estas fechas son las rupturas de pareja, que aumentan al finalizar el verano. Pero, ¿tiene algo que ver con este «síndrome postvacacional»? ¿Qué puede provocar un mayor número de rupturas de pareja en esta época? Lo cierto es que los síntomas que asociamos al «síndrome postvacacional» no son lo que provocan las rupturas. Normalmente esta situación viene dada porque la pareja tiene previamente una serie de problemas que no ha abordado (problemas de comunicación, de convivencia, etc.), y que, durante el verano, que disponemos de más tiempo para compartirlo con nuestra pareja salen a la luz. Habitualmente durante el resto del año los horarios en los que coincide una pareja son más reducidos, y por lo tanto podemos pasar por alto problemas que durante unas vacaciones, en las que estamos las 24 horas de día juntos o al menos el número de horas aumenta significativamente, esos problemas parecen hacerse más grandes, simplemente por hacerse evidentes. Por ello, es importante cuidar de nuestra relación durante todo el año, hablar sobre los problemas para intentar encontrar una solución antes de que se agrave, ser flexibles en cuanto a lo que pedimos y ser generosos en cuanto a lo que damos.

Por último y para finalizar con este tema, queremos daros unos pequeños consejos que os permitan no padecer estos síntomas, o como mínimo, que os afecten lo menos posible.

Lo ideal para abordar esta situación es retomar las rutinas de forma gradual; unos días antes de volver a los horarios habituales hay que ir modificando los que tenemos durante el verano. Si cada día nos acostamos y levantamos antes, y vamos aproximando nuestros horarios de comidas y actividades a los que tenemos durante el período normal, nos resultará más fácil. Esto se aplica también a los niños, lo mejor es ir poco a poco ajustando los horarios a los que tendrán durante el periodo escolar para que cuando vuelvan al colegio no les resulte tan difícil. Otro punto importante es seguir realizando actividades de ocio, aunque dispongamos de menos tiempo para ello, el tiempo que dedicamos a nosotros mismos, a las personas que son importantes para nosotros y a nuestras aficiones es importante para nuestra salud. Además, si repartimos nuestras vacaciones a lo largo del año, aunque en periodos más cortos, nos servirá de respiro y no nos complicará tanto la vuelta a la rutina.

Por último y como pauta general de salud, es importante dormir las horas necesarias (aproximadamente 8 horas), comer regularmente y de forma equilibrada y hacer deporte. El descanso es importante aunque el número de personas puede variar de unas a otras; en cuanto a la comida, no deberíamos saltarnos ninguna comida ya que puede afectar a nuestro rendimiento (no solo laboral) y a cómo nos sentimos (cansancio, apatía). Y respecto al deporte, no es necesario hacer ejercicio de forma muy exigente, principalmente cuando no estamos acostumbrados; pasear durante una hora a buen ritmo, andar en bici, ir a correr o hacer algún tipo de baile o deporte concreto nos puede ayudar a sentirnos mejor.

Todo esto es lo que resume este tema del «síndrome postvacacional», esperamos que os haya resultado interesante y útil para esta vuelta a la rutina y al cole de los más pequeños.

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La vuelta a la rutina I

En las últimas publicaciones hemos hecho referencia al «síndrome o depresión postvacacional», y es que en estas fechas es un tema por el que mucha gente se interesa. Muchas personas tienen dudas al respecto; si existe o no, algunas personas experimentan síntomas que podrían indicar que lo padecen y les gustaría saber cómo recuperarse. Por ello, y para finalizar con este tema queremos hacer este post, que debido a su extensión dividiremos en dos, y en los que haremos un breve resumen sobre todo esto.

En primer lugar, es importante decir que desde el punto de vista psicológico el «síndrome postvacacional» no se considera un cuadro clínico. Esto se debe a que no existen unos criterios estándar que lo definan y por tanto no se puede valorar como tal. Sin embargo, sí que es cierto que un cierto número de personas, una vez que finaliza el verano (y con  él las vacaciones), padecen ciertos síntomas como cansancio, irritabilidad, tristeza, etc. Esto se debe a una mala adaptación a la vida diaria y la rutina de nuevo; y es lo que se ha denominado «síndrome postvacacional».

Ahora bien, ¿por qué aparecen estos síntomas? y ¿de qué depende que los padezcamos o no? Estos síntomas se dan normalmente porque hemos tenido un período vacacional largo, en el que hemos cambiado nuestros horarios (descanso, comidas, horas de trabajo, horas de ocio). Además, en muchos negocios durante el verano reducen el horario de apertura lo que hace que sus trabajadores tengan menos horas de trabajo y más de ocio. También es importante tener en cuenta el trabajo en el que se encuentra la persona; es decir, si es un trabajo que le resulta agradable, con un buen ambiente de trabajo, las relaciones con los compañeros son buenas y se siente valorado/a lo más probable es que no padezca estos síntomas. Seguramente no estará deseando volver a la rutina, pero eso es síntoma de que sus relaciones con su pareja, familia y amigos son buenas. En el otro lado, aquellas personas que realicen un trabajo que no les agrade, con un mal ambiente de trabajo, malas relaciones con los compañeros y en el que no se sienten valorados; tienen muchas más probabilidades de padecer este tipo de síntomas y cuanto peor sea la situación, más importantes serán los síntomas.

Ante esta situación habrá personas que se enfaden pensando que «ojalá yo tuviera síndrome postvacacional», y tienen su razón para sentirse así, hablamos de las personas que se encuentran en el paro. Quizá no se hable de su caso, pero también sufren un cambio en esta época del año. Habitualmente el turismo, el buen tiempo y las vacaciones hacen que se creen unos puestos de trabajo temporales que ocupan este tipo de personas, y por ello normalmente durante el verano tienen un respiro tanto económico como emocional. Durante este tiempo, pueden relajarse un poco porque tienen un trabajo, pero al finalizar la temporada este puesto en el que están no es necesario y vuelven a encontrarse en el paro. Esto los lleva a la situación de tener que buscar de nuevo un trabajo, lo que conlleva el estrés y la ansiedad de intentar encontrar algún trabajo que les permita vivir. Por ello, también pueden sufrir síntomas similares aunque sus razones sean justo las contrarias.

En el post de la semana que viene continuaremos con este tema abordando temas como: cómo afecta a los estudiantes y a los niños, el aumento de las rupturas de pareja en estas fechas y unos breves consejos para eliminar o minimizar los síntomas.

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El «síndrome postvacacional» II

En el post de hoy queremos compartir con vosotros la entrevista que le hicieron a nuestra psicóloga Sandra Monreal Romero en el programa «Me importas tú» emitido este lunes en el canal de televisión Navarra Televisión.

A continuación podéis ver el vídeo haciendo clic en el siguiente link Entrevista para Navarra Televisión.

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El «síndrome postvacacional»

Dejar el verano y las vacaciones atrás no es agradable para nadie, pero hay personas a quienes les afecta más esta situación y por ello estos días de vuelta a la rutina se hacen más duros emocionalmente. Por ello, el post de hoy habla sobre lo que desde hace unos años se ha llamado el síndrome postvacacional.

En este post en vez de escribirlo, vamos a compartir una entrevista que Sonsoles Echavarren le hizo a nuestra psicóloga Sandra Monreal y que se publicó ayer en el Diario de Navarra. Podéis leerla haciendo clic en el siguiente enlace Entrevista Diario de Navarra.

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La primavera

En los últimos días la primavera se está dejando sentir, han subido las temperaturas, el sol se deja ver más y aunque tenemos tormentas y alguna bajada de temperatura, en general estamos empezando a disfrutar del buen tiempo. Sin embargo, en ocasiones este cambio estacional puede provocarnos algunos síntomas como cansancio o un estado de ánimo bajo.

Por ello, creo que este es un buen momento para empezar a realizar actividades al aire libre y reactivar nuestro cuerpo y nuestra mente después del invierno. En Japón, en esta época se realiza como tradición el Hanami (literalmente «ver las flores»). Esta tradición consiste en ir a los parques a observar el florecimiento de los árboles, especialmente el de los cerezos. Puede ser una actividad interesante y relajante para realizar y para comenzar nuestra primavera.

Es importante para combatir los posibles síntomas debidos al cambio de estación, mantenernos activos, tanto física como mentalmente. Salir a pasear, hacer ejercicio, compartir tiempo con familiares y amigos, etc. son actividades que pueden ayudarnos a mantener un buen estado de ánimo.

Así que dad la bienvenida a la primavera y proponeos alguna actividad interesante y relajante para realizar estos días en los que podemos empezar a disfrutar de nuevo del buen tiempo y del sol que empieza a brillar con fuerza.