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¿Cómo afrontar el confinamiento debido al coronavirus?

Esta última semana, y más todavía desde el viernes, nuestra sociedad se ha visto sometida a unas medidas extraordinarias para la prevención y contención del coronavirus (covid-19). Entre las medidas que se han establecido encontramos el cierre de muchas empresas, de los colegios y las restricciones de movimientos de todos los ciudadanos. Todo ello puede llevarnos a situaciones desagradables por la sensación de "estar atrapados". Por eso hoy queremos daros algunas pautas y consejos para estos días en los que todos debemos colaborar y desplazarnos únicamente cuando sea algo totalmente justificado.

En primer lugar creemos que es importante desconectar un poco de toda la información que estamos recibiendo respecto a la situación actual. Hoy en día con las nuevas tecnología, y sobre todo con las redes sociales y la mensajería instantánea, nos llegan cantidades ingentes de información sobre todo lo que ocurre día a día. Sin embargo, el hecho de leer mucha información sobre el coronavirus más que ayudarnos puede resultar agobiante, ya que parece que no hay nada más en el mundo. Además, en relación a esto nos gustaría resaltar la importancia de que las fuentes a las que recurramos para informarnos sean oficiales. Cuando ocurren situaciones extraordinarias de importancia surgen muchos bulos, gente que quiere aprovecharse de la situación con estafas, etc. Por ello, siempre que os informéis recurrid a fuentes oficiales que son las que ofrecerán la información veraz. Por nuestra parte, al final del post os dejaremos la página que ha habitado el Gobierno de Navarra sobre este asunto.

Ahora bien, toda esta situación ha supuesto el cambio (en mayor o menor medida) de las vidas de todos nosotros. Por un lado están quienes tienen que trabajar asumiendo el riesgo de contagio y quienes no tienen que trabajar porque sus empresas cierran estos días; también están quienes tienen hijos (que estos días estarán en casa) y quienes no; quienes tienen perros a los que tienen que pasear y quienes no. En fin, cada persona tiene unas circunstancias muy diferentes y por ello no hay una respuesta genérica para todos. Por ello queremos daros unas pautas y os vamos a facilitar una serie de ideas para que estos días sean más amenos y podamos encontrarnos psicológicamente bien.

Es importante que establezcamos un horario, intentando ser flexibles. En este horario os recomendamos lo que consideramos las pautas básicas para mantener una buena salud tanto psicológica como física. Quienes trabajen, que acudan en los horarios que tengan establecidos y se organicen el resto de su tiempo; quienes no trabajen tendrán más tiempo disponible para incluir las diferentes actividades. Si tienes hijos sería bueno que ellos también tuvieran su propio horario donde se incluyan horas de estudio y horas de ocio (con actividades para hacer dentro de casa). Además, podemos establecer tareas u objetivos diarios tanto para nosotros como para los niños; si se cumplen podemos premiar a los niños (o a nosotros mismos) para reforzarlo.

A la hora de crear este horario lo ideal es añadir las horas de las actividades obligatorias (trabajo, tareas domésticas que tienen que hacerse como hacer la comida, bañar al niño o pasear al perro). Una vez tengamos esto hecho podemos incluir el resto; es bueno crear una rutina de sueño en la que nos acostemos y levantemos a la misma hora; y los horarios de las comidas también es bueno que sean estables.

Por otro lado, aunque no podamos salir a la calle para ello, sería recomendable hacer una rutina de ejercicios. Si tenéis hijos es bueno que los incluyáis en ella porque de este modo estarán entretenidos y además también se moverán (algo necesario para su salud). En Internet podéis encontrar multitud de vídeos con ejercicios, también hay consolas con juegos para ejercitarnos y algunos gimnasios han habilitado el formato online.

Además, y esto es algo que deberíamos hacer en nuestra rutina normal también, es muy importante incluir actividades que nos gusten como leer, hacer manualidades, cocinar o bricolaje en nuestras casas. En muchas de estas actividades además podemos contar con los niños y que sea parte también de su horario de ocio. También el tiempo para nosotros mismos es importante, un ratito cada día para dedicarlo a desconectar de todo, a relajarnos, a hacer nuestra "sesión de spa" casera. Este tiempo de relax podemos aprovecharlo practicando técnicas de relajación y respiración como la que os explicamos en un post anterior. 

Hasta aquí son pautas que creemos adecuadas para nuestra rutina normal, sin tener en cuenta el confinamiento. Ahora bien, durante este confinamiento vamos a aislarnos socialmente por ello creemos que es importante mantener el contacto con nuestros seres queridos (a través del teléfono o de videoconferencias o videollamadas) y también la participación en la iniciativas colectivas, que aunque sea desde nuestra ventana, terraza o balcón, nos conecta con las personas de nuestro barrio. En relación a todo esto y lo que puede conllevar tanto el aislamiento social como la propia situación creemos muy importante hablar de nuestros sentimientos, expresar cómo nos sentimos con esta situación porque seguramente haya más personas que sientan lo mismo y eso (junto con la empatía de los demás) nos ayudará a mitigar los sentimientos desagradables.

Por último, pero algo que consideramos muy importante es que debemos seguir las pautas de prevención indicadas por las autoridades como son el lavado de manos y la higiene adecuada; respetar la distancia cuando estemos con otras personas; evitar el contacto físico como dar la mano, abrazos o besos; no acudir a los centros hospitalarios salvo si tenemos síntomas de gravedad, etc. Esto es algo que deberíamos aplicarlo todos trabajemos o no estos días.

A continuación os dejamos los links a las webs oficiales del Gobierno de Navarra y del Gobierno de España sobre el Coronavirus (covid-19) y también un documento con actividades que podéis hacer en vuestras casas para sobrellevar estos días.

Web informativa sobre el coronavirus en Navarra

Web informativa sobre el coronavirus Gobierno de España

Actividades para hacer en casa

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Beneficios de tener una mascota

En Febrero, con motivo del Día Internacional del Gato, publicamos en nuestro Instagram un pequeño artículo con algunos de los beneficios de tener un gato (algunos de los cuales también son aplicables a otras mascotas). Hoy queremos retomar el tema en un post, aunque aquí hablaremos de las mascotas en general y no de los gatos en particular.

Actualmente, la mayoría de nosotros tenemos claro que tener una mascota en casa tiene muchos beneficios; no en balde existen terapias con animales. El primer beneficio que logramos teniendo una mascota es la compañía que nos hace. Llegar a casa y que esté ahí, que venga a saludarnos o a entrometerse mientras hacemos nuestras tareas es algo que, aunque a veces podamos quejarnos, nos gusta porque nos demuestra que nos quiere. Las personas que viven solas o también las personas que ya están jubiladas y por lo tanto tienen más tiempo libre se benefician mucho de esta compañía. Además, y sobre todo en estos casos, puede ayudar a prevenir la depresión. Esto se traduce en una mejoría de la salud mental, ya que eleva nuestro estado de ánimo.

También ayudan a reducir el estrés, en el post que os comentamos os decíamos que acariciar a un gato nos ayuda a relajarnos al igual que escuchar su ronroneo. Con otros animales de compañía como los perros por ejemplo, este beneficio se puede obtener también con esos ratos de juego y de paseo (cuando no lo hacemos de forma acelerada y corriendo a todas partes). A su vez, esta reducción del estrés protege nuestro corazón porque se reduce la presión sanguínea y de este modo también baja el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Esto también se relaciona mucho con otro beneficio que es el experimentar emociones agradables. Seguro que todos aquellos que tengáis o hayáis tenido una mascota podéis pensar en muchos momentos en los que habéis sonreído estando con vuestra mascota o incluso os habéis reído si ha hecho alguna cosa rara (también por esta razón Internet está lleno de vídeos de animales corriendo como locos, dándose golpes tontos por no mirar lo que hacen, etc.). Otro beneficio que se refleja en nuestra salud es un refuerzo de nuestro sistema inmunitario y también que facilita la recuperación de una enfermedad.

Todos estos beneficios tienen un claro impacto en nuestra salud física, pero además tenemos otros que tienen que ver más con nuestra salud mental (con nuestras emociones y pensamientos). Los animales son seres que, aunque por naturaleza ya tienen unas "normas", tienen una libertad a la hora de vivir de la que muchas personas carecemos (por imposición externa o por autoimposición). Los animales nos enseñan a vivir el momento, a disfrutar de las pequeñas cosas, a valorar el tiempo de descanso y a ser capaces de entender que los pequeños momentos de locura en los que podemos romper algunas normas pueden ser buenos; e incluso saludables. La sociedad nos marca unas normas, algunas de las cuales dependen de cada situación, y a esas normas nosotros añadimos las nuestras propias que surgen de la educación recibida, de las experiencias vividas, nuestras estructuras mentales y de nuestra personalidad. Por eso, tener algunos momentos de espontaneidad o de salir de nuestra zona de confort puede ser una bocanada de aire fresco.

Además de todos estos beneficios, tener mascotas nos ayuda a aprender sobre las responsabilidades y el respeto, ya que hacernos cargo del cuidado de un animal supone la realización de ciertas tareas. Este aprendizaje es algo muy beneficioso en la educación de los niños porque, como decimos, aprenden que las mascotas son seres vivos como ellos y necesitan ciertos cuidados que tenemos que proporcionarle nosotros. En cuanto al respeto, con las mascotas somos conscientes de que como seres vivos sufren cuando no se encuentran bien y también nos muestran su cariño con diversos comportamientos por lo que respetarlas y tener en cuenta esto es algo que podemos aprender de ellas.

Por último, y aunque ya lo hemos mencionado antes, son muy beneficiosas en algunos tipos de terapia. Por ejemplo, ayudan a comunicarse a personas con autismo porque les ayudan de alguna manera a socializar. Dado que en general las personas con autismo no se comunican de la misma manera que la mayoría de la gente, generan una conexión especial con las mascotas y su propia forma de comunicarse (esto en parte es debido a que no existen en esta comunicación esas normas sociales que establecen la forma de comunicarnos). Y como ya hemos comentado por los beneficios que hemos nombrado anteriormente pueden realizarse terapias con animales también en personas con depresión.

Por todo esto, creemos que es muy recomendable tener una mascota, aunque teniendo en cuenta lo que ya hemos comentado tenemos que ser responsables. Si decidimos tener una mascota tenemos que tener en cuenta que va a ser para toda su vida, no podemos desentendernos de ellos cuando no nos convenga o cuando nos cansemos de cuidarlo. Y en relación a esto, precisamente por los abandonos os pedimos que si vais a tener una mascota adoptéis, hay muchos animales en protectoras de animales esperando a alguien que les quiera y al que dar todo su amor.
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El impacto de las Redes Sociales en la actualidad

En la actualidad estamos, en general, muy vinculados a las Redes Sociales. Utilizamos éstas para muchos fines como estar conectados con los nuestros, conocer gente nueva, compartir nuestras experiencias, etc. Sin embargo, hay una parte de la población cuya relación con las RRSS es más intensa; pudiendo llegar a crear una especie de obsesión por exponer cada cosa que hacen.

Como es normal, en nuestro día a día tenemos rutinas, más o menos aburridas, y de vez en cuando hacemos actividades que nos resultan agradables y con las que nos sentimos satisfechos. La mayor parte de nosotros llevamos una vida en la que trabajamos o estudiamos, dedicamos una parte del día a tareas de la casa y (aunque quizá no podamos todos los días) algo de tiempo al ocio o simplemente a desconectar de las obligaciones del día. Además de estar actividades, algunos realizamos otras actividades que nos gustan como ir al gimnasio, estudiar un idioma, salir a hacer deporte en la calle, etc. Y cuando tenemos más tiempo libre podemos hacer excursiones o visitar lugares que queríamos ver, e irnos de vacaciones.

Sin embargo, si visitamos las Redes Sociales, podemos ver que hay personas que parece que están permanentemente de vacaciones, saliendo con amigos por ahí, yendo de compras, etc. En este caso no hablo de aquellas personas que cuando comparten algo en las Redes sea algo de este estilo, pero que sus publicaciones en realidad están espaciadas en el tiempo. Estoy hablando de personas que casi cada día parece que han estado en un sitio diferente, que publican cada día o varias veces a la semana este tipo de actividades. Este tipo de personas parecen tener una obligación de ser siempre felices, de estar haciendo siempre algo relajado, divertido o simplemente que parece salirse de una rutina normal. Pero, ¿es esto real?, ¿estas personas de verdad tienen esa vida que muestran en las Redes Sociales?

Seguramente no, ya que la mayoría de las actividades que aparecen necesitan dinero y por lo tanto necesitan ganarlo de alguna forma. Este tipo de publicaciones inunda las redes y genera una presión a quienes se ven influenciados por ellas. Este tipo de cuentas, seguramente esté generando problemas a dos grupos de personas. Por un lado, a los que tienen esas cuentas ya que se imponen la obligación de publicar solo cosas «felices», «positivas» y mostrar al mundo que su vida es perfecta. Por otro lado, a quienes las ven y puedan creer que todo es cierto, porque si su comparan su vida con esto, se pueden frustrar al ser su vida «aburrida» o no tener tanto tiempo o dinero para poder vivir así.

Por ello, a muchas personas las Redes Sociales les pueden llegar a causar ansiedad, debido a esta necesidad de tener y compartir experiencias agradables; frustración, cuando alguien con unas publicaciones realistas se compara con una persona con este tipo de cuenta y ve que su vida no es así; y también puede llegar a generar adicción, provocar que se viva más en las Redes Sociales que en la vida real, ya que la vida online es «mejor» porque puedes ser quien quieras y hacer lo que quieras (o al menos mostrar que estás haciéndolo).

Por otro lado, y unido al tema del positivismo de que os hablaba en uno de los últimos post, un porcentaje muy elevado de publicaciones en Redes Sociales son de cosas que percibimos como buenas y suelen ir acompañados de mensajes que nos incitan a ser positivos. Es lógico que queramos compartir las cosas agradables, pero a veces este entusiasmo por mostrar este tipo de actividades lo que pretende no es compartir un buen momento sino ocultar y reprimir todo lo que nos resulta desagradable. A veces, quienes hacen este tipo de publicaciones continuamente y quienes están enganchados a ese tipo de cuentas, lo que pretenden es escapar de una realidad que no siempre es de color de rosa y que supone una felicidad continua. Eso es algo que no es real, pero que en las RRSS podemos fingir que sí lo es.

Esta situación ha llevado a que surjan publicaciones falsas, con fotomontajes o quizás rescatadas de viajes que hicieron hace tiempo; lo que a su vez incrementa la magnitud de este problema. Por eso, creo que es importante que hagamos una reflexión sobre este asunto, que seamos realistas, que seamos críticos en el sentido de cuestionar si eso que vemos es posible que sea real o no y sobre todo que demos valor a lo que tenemos. Y, si lo que tenemos actualmente no es lo que realmente queremos, plantearnos qué queremos y con metas realistas dar los pasos necesarios para lograrlo. De esta forma es como podemos lograr estar satisfechos con nosotros mismos y con nuestra vida; de forma que aquello que tengan los demás no tenga un impacto tan importante en nuestras vidas.

 

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Día Mundial de la Salud Mental

Mujer Triste

Hoy es el Día Mundial de la Salud Mental y, como cada año hay un tema principal en el que se centra esta celebración. Este año ese tema es la prevención del suicidio. El tema elegido para este año ha sido "Conect@ con la vida".

El suicidio en un problema importante a nivel mundial ya que cada 40 segundos alguien se suicida, esto supone que en un año hay más de 800.000 personas que mueren debido a ello. En España, la cifra se sitúa en 10 personas al día lo que al año son más de 3600. Sin embargo, detrás de todos estos suicidios que es lo que vemos, hay muchas personas que lo han intentado y han fallado. Estas personas tienen un riesgo alto de volver a intentarlo y lograrlo, pasando a aumentar la cifra de personas fallecidas por esta causa.

tristeza

El suicidio es un asunto complicado ya que la sociedad y los medios de comunicación no saben tratarlo de la forma adecuada la mayoría de las veces. Es importante hablar de él para poder trabajar en su prevención. El suicidio no es algo que surja de repente. La persona que se suicida, la mayor parte de las veces, lo hace como última opción para salir de una situación en la que está sufriendo.  Habitualmente estas personas llevan emocionalmente mal durante un periodo más o menos largo, y han probado lo que han podido para salir, sin éxito. Muchos de ellos sufren depresión o algún otro trastorno del estado de ánimo, aunque también es cierto que en un gran número de ocasiones no es fácil ver los síntomas.

El suicidio es un problema muy importante, y concretamente en cuanto a la salud mental es algo que viene de un sufrimiento y que al consumarse provoca más sufrimiento. La persona que se suicida deja atrás a familiares, amigos y todos sus seres queridos, que sin entender en la mayoría de los casos qué ha pasado ni por qué, tendrán que ir poco a poco rehaciendo sus vidas sin esta persona y curándose del impacto que les ha provocado la pérdida de esta persona.

Por todo esto, es importante que estemos atentos (sin estar obsesionados) con las personas a nuestro alrededor que sufren síntomas de depresión o problemas emocionales muy graves o si somos nosotros mismos quienes estamos sufriéndolos, es importante saber que se puede hacer algo más. Un primer paso puede ser hablar con alguien de confianza como un familiar o amigo, que puede apoyarnos y que puede ayudarnos a tomar la decisión de acudir a un profesional de la salud mental. Hay asociaciones que se dedican a trabajar con ello, aparte de los psicólogos que podemos encontrar en la seguridad social y en el ámbito privado. Todos estos servicios pueden ser de ayuda para resolver los problemas que nos provocan sufrimiento y salir de esta situación. Así que, como nos dice la Organización Mundial de la Salud: "Conect@ con la vida"

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Verano: cómo organizarnos en vacaciones II

Siguiendo con el tema del post de la semana pasada hoy os hablaré sobre cómo organizarnos en vacaciones sin estresarnos, en esta ocasión centrándome en estudiantes y personas adultas, tengan o no pareja, que no tengan hijos. Si tienes hijos y quieres saber cómo puedes organizarte puedes leer el post anterior en el que me centraba en el caso de las personas con hijos.

En estas fechas, habrá muchos que ya tengáis las vacaciones reservadas para ir a la playa, de turismo cultural o cualquier otro tipo de vacaciones. Eso es bueno, ya que en esos días seguramente ya tengáis más o menos organizado lo que váis a hacer. Sería bueno también que los planes sean hasta cierto punto flexibles y que contéis con un segundo plan por si el tiempo no es como esperábamos o no podemos realizar alguno de los planes porque no haya plazas en esa actividad, por ejemplo.

En el caso de los estudiantes (desde los adolescentes hasta los estudiantes de estudios superiores), el verano supone un cambio bastante importante en sus rutinas. Por un lado, pueden disfrutar de un tiempo de descanso; pero por otro lado, a veces pueden aburrirse o frustrarse porque en verano se desestructura un poco su vida. En algunos casos, hay quienes aprovechan el verano para trabajar durante un par de meses en los trabajos temporales que surgen en esta época y así ganan un poco de dinero para algún capricho que tengan. Sea cual sea vuestra situación hoy os vamos a dar algunos consejos para poder disfrutar al máximo del verano, aprovechando el tiempo y sin agobiarnos.

Llega el verano, ¿qué podría hacer?

Como ya he dicho habrá muchos que tengáis reservadas vuestras vacaciones en algún hotel, camping o apartamento. Esos días probablemente ya los tengáis más o menos organizados, bien tengáis un plan de relax en el que no tengáis planificadas actividades concretas, bien sean unas vacaciones culturales con visitas a museos o aprendiendo sobre el lugar al que vayáis o cualquier otro tipo de vacaciones que os guste. Sí que os recomiendo tener un "plan B", por lo que pudiera pasar, aunque sin complicarnos mucho.

Sin embargo, esos días de vacaciones, para la mayoría suelen ser una semana o 10-15 días con lo que aún queda mucho verano y tiempo libre. Aquí el resto del verano tendréis que organizarlo un poco en función de vuestro caso concreto en cuanto al horario de trabajo, las obligaciones personales y, si vuestros planes implican a otras personas, de sus horarios.

  1. Si vuestro horario se mantiene durante el verano: Seguramente mantendréis vuestras rutinas habituales tanto de comidas, como de sueño y de actividades. En este caso os recomendaría que, ya que disponemos de más horas de luz y generalmente buen tiempo, aprovechéis para introducir en vuestras rutinas actividades deportivas (puede ser sencillo como ir a andar/correr o apuntarte a algún curso que hagan cerca de donde vives). Tanto el bueno tiempo como hacer deporte nos ayuda encontrarnos mejor a nivel psicológico, así que haced un esfuerzo porque os compensará. Además, es importante que nos os olvidéis de vosotros mismos y os dediquéis algo de tiempo cada día. Esto mismo aplicadlo a vuestras relaciones sociales, al menos una vez por semana (sé que a veces no es posible si tenéis mucho trabajo o no coincidís) intentad quedar con vuestros amigos o familiares aunque sea para tomar un café.
  2. Si tenéis un horario reducido o intensivo y sólo trabajáis de mañana o de tarde: Aprovechad vuestras mañanas o tardes libres para introducir las actividades que os decía. Además si tenéis más tiempo disponible podéis aprovechar para buscar nuevas actividades que os resulten interesantes, podéis retomar esos proyecto que quedaron de lado (del tipo que sean), dedicar tiempo a algún hobby que tengáis un poco abandonado o aprender algo nuevo (idiomas, manualidades, etc.). Igual que en el caso anterior no os olvidéis de vuestro tiempo personal y del tiempo con amigos y familiares.
  3. En cuanto a los estudiantes que no trabajéis en verano: Podéis aprovechar esta época para disfrutar más tiempo estando con los amigos (si no están de vacaciones), organizar algún viaje o excursiones de uno o dos días con vuestros amigos o también organizar alguna cena o actividad en vuestras casas si tenéis esa posibilidad. Igual que en los casos anteriores sería bueno reservar un tiempo para vosotros mismos y para hacer deporte, porque os ayudará a sentiros mejor. Además, sería bueno crear una rutina en cuanto a los horarios. Aunque la hora de levantaros sea más tarde (y más flexible) sería bueno levantaros más o menos todos los días a la misma hora, hacer las comidas aproximadamente a la misma hora y acostaros a la misma hora. Habrá días que obviamente haya excepciones porque salgáis por la noche o tengáis algún plan especial. Hay que ser un poco flexibles, pero si intentamos mantener esas rutinas, nos ayudarán a descansar mejor y también de cara al nuevo curso nos ayudarán a adaptarnos mejor.
  4. Los estudiantes que trabajéis en verano: Estaría bien organizar vuestros horarios, en algunos trabajos no es posible saber con mucha antelación los horarios y eso dificulta la organización, aunque os recomiendo organizaros en cuanto sea posible. Igual que los demás casos, lo ideal es tener un tiempo para nosotros mismos, otro tiempo para estar con amigos y otro para actividades deportivas. Dependiendo de los horarios de trabajo que tengáis tendréis que reorganizar un poco vuestras vidas durante el verano, pero es importante que descanséis bien y las horas necesarias.

¿Cómo afronto los problemas en verano?

En verano uno de los problemas que tenemos es el calor. Las altas temperaturas que se dan durante el verano nos afectan, por un lado el calor nos hace sudar, algo que normalmente nos incomoda. Esto todavía lo notamos más si nuestro trabajo o las actividades que realizamos nos suponen un esfuerzo físico. La consecuencia del sudor es que tenemos que ducharnos con mayor frecuencia y lavar la ropa más a menudo, ambas tareas nos quitan tiempo. Por otro lado, las noches calurosas nos impiden descansar bien, ya que es probable que nos despertemos o que nuestro sueño sea más inquieto durante la noche.

Quiero compartir con vosotros una serie de medidas que podemos tomar para combatir el calor. Para algunos resultará más fácil que para otros seguir estas pautas, ya que depende de vuestra propia situación (laboral, planes en el tiempo libre, etc.):

  1. Evitar las horas en las que el sol es más intenso y, salvo que estemos en la piscina o la playa tomando el sol y bañándonos en el agua, evitar en la medida de lo posible el sol directo (principalmente en la cabeza).
  2. Beber agua con frecuencia, de forma que repondremos la que perdamos con el sudor.
  3. En cuanto a la comida, lo mejor es evitar las comidas muy contundentes y decantarnos por comidas más frescas como verdura o ensaladas. La fruta también es muy buena, ya que gran parte de las frutas, aparte de ser un alimento más ligero nos aportan agua, que nos ayudará.
  4. Utilizar ropa fresca y ligera, usando siempre el protector solar en las zonas que quedan al descubierto (es importante no olvidarnos de la cara y las manos, que son las zonas que más expuestas al sol quedan).
  5. Ventilar la casa en el momento en que haga una temperatura más fresca (normalmente a primera hora de la mañana o por la noche). Durante el día, sería bueno mantener dentro de lo posible las persianas bajadas. Con estas dos pautas evitaremos que la casa se caliente en exceso y nos ayudará a dormir mejor.

Una vez aplicados estos consejos podremos encontrarnos mejor tanto física como psicológicamente. Sin embargo, otro problema que puede surgir en verano es un aumento de conflictos con la pareja o la familia ya que habitualmente disponemos de más tiempo para estar juntos. Lo que yo os aconsejo es que aprovechéis el verano para solucionar los problemas que haya, siempre dialogando e intentando empatizar con el otro.

El verano es un buen momento para abordar los problemas que tengamos, por ello pensad un poco en qué os causa malestar y dedicad algo de tiempo a buscar soluciones. Si es un problema personal como ansiedad o estrés, pensad en qué necesitáis que cambie y utilizad ejercicios de relajación. Si el problema es con la familia o la pareja: concretad el problema, aclarad vuestros pensamientos y sentimientos al respecto, y luego habladlo intentando hacerlo de forma calmada y reflexionando sobre lo que nos dice el otro, intentando llegar a un consenso (en el que normalmente ambas partes tendrán que ceder en algunos aspectos).

Tanto en el caso de que tengáis algún problema personal como si el problema es con otros, puede que necesitéis dedicarle un tiempo durante varios días para mejorarlo. Por ello, intentad no dedicarle demasiado tiempo cada día de forma que se convierta en una obsesión. Dadle una vuelta, intentad extraer algunas conclusiones y pensad un poco en ellas. Después dejad ese problema a un lado hasta el día siguiente dedicando vuestro tiempo a otras actividades. Ese tiempo de "descanso" os ayudará a ver las cosas con un poco más de perspectiva y cuando lo retoméis os resultará más fácil ver algunas cosas sobre el problema que antes no podíais ver. En cualquier caso, si tenéis varios problemas no intentéis solucionarlos todos a la vez, no va a funcionar y además nos va frustrar con lo que va a ser contraproducente.

Pautas y consejos para pasar un buen verano

Durante este post os he hablado de muchas cosas y de diferentes situaciones personales a la hora de abordar el verano. Así que voy a hacer un pequeño resumen con las principales pautas a seguir para poder disfrutar del verano.

  1. Intentad mantener unas rutinas en cuanto a horarios de comidas, hora de levantarse y acostarse, y de las actividades que vayáis a hacer.
  2. Reservad tiempo para diferentes tipos de actividad: un tiempo para deporte, un tiempo para vuestras relaciones sociales y un tiempo para vosotros mismos.
  3. Los días de vacaciones tened en mente un plan B, por si no fuera posible realizar el plan original.
  4. Intentad dormir la cantidad de horas necesarias, y si vuestra habitación suele tener una temperatura alta adaptad las sábanas y ropa para dormir para no pasar un calor excesivo.
  5. En cuanto al calor podemos combatirlo evitando las horas de sol más intenso y el sol directo, bebiendo agua a menudo, tomando alimentos frescos y ligeros, ventilando la casa en las horas menos calurosas y bajando las persianas, utilizando ropa más fresca y protector solar.
  6. Si aprovecháis el tiempo extra que tenéis para solucionar problemas id uno a uno, abordándolos con calma y sin obsesionaros.
  7. Por último, lo más importante de todo es que aprovechéis el verano para desconectar, descansar y hacer aquello que durante el resto del año no podéis (por no tener tiempo o porque el clima no acompaña).

¡Que disfrutéis del verano!

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Verano: cómo organizarnos en vacaciones

Fin de curso y buen tiempo

Mayo es un mes complicado en cuanto al clima, ya que no solemos saber muy bien qué ponernos cada día. Por la mañana puede hacer frío, pero según pasan las horas puede llegar a subir mucho la temperatura y quizás, llover al final de la tarde. Además, Mayo suele se un mes bastante ajetreado: las familias con niños están ya en el último mes que éstos tienen clases por la tarde, además de que están con los últimos exámenes del curso, igual que los estudiantes universitarios que estos días ya están con exámenes. También en Mayo suele haber muchas comuniones y bodas, y muchas graduaciones de estudiantes. Por todo esto es un mes que nos indica la proximidad del verano, que muchos ya ansían.

Sin embargo, el verano también conlleva una serie de problemas. En el caso de las familias con niños, al no tener éstos clases puede generar un problema en cuanto a quién puede quedarse con ellos, si los padres tienen que seguir trabajando en su jornada laboral habitual. En caso de que en verano tengan una jornada más reducida o intensiva el problema a veces es qué hacer con ellos, ya que tienen libres las 24 horas del día y muchos se aburren rápidamente de las actividades.

Hoy quiero compartir algunos consejos con vosotros para que el verano sea un tiempo en el que podáis disfrutar, descansar y desconectar, evitando los posibles agobios o momentos más estresantes que puede generar la llegada del verano. En el post de hoy me voy a centrar en las familias con niños y en el próximo post en los casos de estudiantes o personas, con o sin pareja, y sin hijos.

Lo primero que tenéis que ver es qué disponibilidad tenéis para poder estar con vuestros hijos. Como hay muchos tipos de familias y cada una tiene un estilo de vida distinto hay que ver las posibilidades si ambos padres trabajan, si es un padre/madre soltero, si los padres están separados, si uno de los padres trabaja pero el otro no, etc. En cada situación aparecerán una serie de problemas y tendrá algunas ventajas. Yo os voy a hablar un poco a nivel general y dando opciones para todos los casos.

¿Con quién se quedan los niños?

Si por la razón que sea no podéis organizar los horarios para que vuestros hijos estén siempre con uno de vosotros hay que buscar quién pueda cuidarlos en esos ratos en los que se quedarían solos. Aquí hay diferentes opciones según vuestra situación familiar y la edad de los niños.

  1. Dejarles con los abuelos: Los abuelos normalmente están deseando pasar tiempo con sus nietos, aquí el aspecto más importante a tener en cuenta es el estado de salud de los abuelos para valorar si pueden quedarse con los nietos unas horas y ver cuánto tiempo es el adecuado tanto para los abuelos como para los niños.
  2. Contratar a alguien: Otra opción es contratar a una persona para que cuide a los niños en casa. En caso de elegir esta opción es importante buscar a alguien que pueda trabajar en los horarios y días que necesitamos, pero también que los niños estén a gusto con esa persona. Para esto cuando hayamos elegido podemos hacer un día de prueba (obviamente pagando por esas horas a la persona), de forma que tanto los niños como la persona cuidadora puedan comprobar si están a gusto y si encajan.
  3. Campamentos de verano y campamentos urbanos: Por un lado (y dependiendo de la edad de los niños) tenemos los campamentos de verano, suelen ser de diferentes duraciones y temáticas. Aquí lo importante es buscar uno en el que los niños encajen por edad y si es de algún tema que a ellos les interese mejor. Por otro lado tenemos los campamentos urbanos, hoy en día hay muchas ciudades que ofrecen este tipo de actividades. Suelen ser habitualmente de menos días de duración y en horario de mañanas. Los tipos de actividad que realizan suelen ser de aprendizaje, deportivos o culturales, y las edad varían en función de cada uno. Ambas opciones son interesantes ya que por un lado nos ayudan a compatibilizar el cuidado de los hijos con el trabajo, y además ellos se divierten y conocen a más niños de su edad.

¿Y el tiempo en el que estoy con los niños?

Es bueno que durante el verano los niños sigan una serie de rutinas a la hora de levantarse y acostarse, las comidas, las siestas (si las hacen), etc. Esto nos ayuda a nosotros a poder organizarnos y a ellos les facilita dormir mejor y sentirse más seguros y tranquilos porque saben lo que toca hacer en los diferentes momentos del día. En el caso de que se queden durante unas horas a cargo de otras personas habría que prepararle a quien vaya a cuidarlos un horario con las rutinas que debe seguir. Habrá días que no se pueda cumplir del todo por lo que hay que tener un poco de flexibilidad en este sentido, ya que siempre nos pueden surgir imprevistos, pero sería importante seguir las rutinas en la medida de lo posible.

Una vez estructuradas las rutinas, y quitando los tiempos de las comidas y de descanso, hay que ver qué se puede hacer en el tiempo libre que queda. Lo ideal es realizar diferentes tipos de actividades, aquí también va a influir mucho la edad de los niños y sus gustos pero hay mucho donde elegir:

  1. Actividades deportivas: Es bueno que los niños hagan ejercicio ya que les ayuda a eliminar esa energía extra que algunos parecen tener en cantidades ilimitadas, les divierte y en muchas actividades deportivas están con otros niños aprendiendo cosas nuevas. El tipo de actividad que hagan depende de nuevo de sus edades, de sus gustos y a veces también de si otros niños pueden quedar con ellos. En cualquier caso, es bueno que salgan a la calle o a la piscina y se muevan en vez de estar en casa tumbados en el sofá.
  2. Actividades culturales: Si los niños tienen la edad adecuada se pueden hacer excursiones y visitar museos. También en algunas ciudades, y uno de los ejemplos es Pamplona, podemos hacer una pequeña investigación y visitar lugares históricos como ciudadelas o puede que castillos u otros edificios interesantes.
  3. Actividades de aprendizaje: Aunque en verano puede que haya menos oferta existen empresas y asociaciones que ofrecen talleres educativos, y si los niños tienen las edades adecuadas también podemos encontrar algunos cursos para hacer en verano por parte de las casas de juventud, piscinas y polideportivos (que suelen ofrecer servicio de ludoteca).

Por último, y que en realidad es lo primero que debemos hacer, sería bueno establecer unas normas para el verano como lavarse las manos o los dientes, salir a horas concretas cuando haya una actividad programada o cualquier cosa que consideremos importante. Además, la mayoría suele salir un tiempo fuera de vacaciones a la playa, al pueblo o cualquier otro lugar, en ese momento es bueno volver a recordar a los niños que esas normas se siguen aplicando en las vacaciones.

Así que ya sabéis investigad si en vuestra ciudad tienen este tipo de ofertas, planificad cómo os vais a organizar y disfrutad del verano y las vacaciones.

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¿Por qué acudir al psicólogo/a?

Durante muchos años se ha visto a la figura del psicólogo/a como alguien a quien acudían sólo aquellos que estaban "locos" o que tenían problemas graves como cualquiera de las enfermedades mentales o trastornos psicológicos que la mayoría conocéis. Sin embargo, poco a poco ese concepto ha ido cambiando. Aunque aún queda mucho camino por recorrer, pero hoy en día hay mucha gente que acude para mejorar algunos aspectos de su vida o solucionar problemas más cotidianos o que se consideran menos graves.

Por eso hoy quiero hablaros de esos temas en los que puede sernos de utilidad un psicólogo/a. En ocasiones podemos llegar a experimentar síntomas, que aunque no se puedan catalogar como trastorno, sí que afectan a nuestras vidas. Entre ellos los más comunes son los relacionados con la ansiedad y el estrés. El origen de estos síntomas puede ser muy variado, pero cuando se mantienen durante un período y nada de lo que hayamos intentado ha servido para mejorar la situación, puede ser un buen momento para acudir a un psicólogo/a que nos ayude a remediarlo.

Otros síntomas comunes son los relacionados con la depresión, como una tristeza profunda que se prolonga en el tiempo, un sentimiento de soledad, de apatía o desmotivación ante cosas que antes nos resultaban gratificantes. Todo esto, si no trabajamos para solucionarlo, nos puede llevar realmente a padecer una depresión. Puede resultar complicado salir de este tipo de situaciones por uno mismo ya que nos faltan la fuerza y las ganas para hacer ese esfuerzo. Por eso es otra buena razón por la que acudir a un profesional de la psicología.

Sin embargo, no hace falta padecer ningún síntoma de este tipo para acudir a un psicólogo/a. Puede que nos encontremos relativamente bien con todos los ámbitos de nuestra vida, pero quizá nos gustaría poder sentirnos más cómodos en ambientes sociales. O quizá queramos mejorar nuestra relación de pareja, ya que de vez en cuando aparecen conflictos que no sabemos muy bien cómo solucionar. Quizá seamos un poco indecisos a la hora de tomar ciertas decisiones y nos gustaría mejorar este aspecto. O Puede que no estemos del todo satisfechos con algunos aspectos de nuestra personalidad y nos gustaría cambiarlos.

Como podéis ver, hay muchos aspectos diferentes en los que un psicólogo/a nos puede ayudar. Algunos pueden tener relación con situaciones que realmente nos generan un malestar en nuestra vida, pero otros están relacionados con ese término que se ha puesto de moda: el crecimiento personal.

En resumen, sea cual sea nuestro motivo podemos recurrir a un psicólogo si consideramos que puede beneficiarnos en la situación en la que nos encontramos. Aquel que en un momento dado no se ve capaz de salir de una situación que le genera malestar o simplemente quiere mejorar ciertos aspectos de vida, tiene una actitud muy valiente al acudir a un psicólogo ya que no es fácil reconocer nuestras limitaciones. Por ello, os animo a parar un momento un pensar si estáis satisfechos con vuestra vida actual; si la respuesta es no, es el momento de moverse para cambiarlo.

Si quieres más información sobre este tema o has decidido que es el momento de acudir a un psicólogo/a, puedes contactar con nosotros a través de nuestro formulario de contacto o del e-mail: info@psicologiasmr.es. Estaremos encantados de ofrecerte toda la información que precises sin ningún compromiso.

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Nuestras elecciones y sus consecuencias

Decisiones. Continuamente estamos tomando decisiones, desde que suena el despertador por la mañana (¿me levanto? ¿me quedo 5 minutos más?) hasta que nos acostamos por la noche (¿a qué hora me voy a la cama? ¿veo un poco más la tele?) . Y todas y cada una de las decisiones que tomamos influyen en mayor o menor medida en nuestras vidas. Sin embargo, la mayor parte de ellas pasan desapercibidas ya que son decisiones cotidianas a las que no les damos demasiada importancia.

Por ejemplo, el caso del despertador que he comentado en principio es una decisión bastante sencilla y aparentemente sin importancia. Pero si la analizamos veremos que tiene implicaciones: si decido levantarme quizá me ponga de mal humor porque me gustaría quedarme un poco más en la cama pero iría muy justa de tiempo aunque levantándome me dará tiempo a hacer todo antes de salir; si decido quedarme 5 minutos más, seguramente tendré que vestirme y prepararme más rápido y quizá tenga que saltarme el desayuno pero habré disfrutado esos 5 minutos más.

Como podemos ver, en un ejemplo tan tonto como éste vemos que ambas decisiones tienen su parte buena y su parte mala; y en función de la importancia que tengan estas consecuencias elegiremos una opción u otra. Esto es así en todas las decisiones que hacemos aunque realmente no nos paramos a analizarlo en cada decisión que tomamos. Algunas decisiones las tomamos por un impulso momentáneo, otras las meditamos más. Esta diferencia tiene que ver con la importancia que percibamos tanto de la propia decisión que debemos tomar como de las consecuencias de la misma.

¿Y si no tomo una decisión?

Si no tomamos una decisión, realmente ya estamos tomando una: no elegir (o posponer la decisión). Hay casos en los que podremos decidir no decidir, y puede que otros decidan por nosotros; otras veces podemos no decidir algo pero a medio o largo plazo tenemos que tomar esa decisión. Con lo que al final en cualquiera de los casos no tomar una decisión tiene sus consecuencias: bien tener que aceptar lo que otros decidan o tomar una decisión definitiva más adelante. A veces, puede ser que pospongamos tanto una decisión que acabemos "no teniendo elección"; por ejemplo, si nos estamos planteando matricularnos en algún curso y lo posponemos demasiado por no querer decidir es posible que acabe pasandose el plaza de inscripción y no podamos realizar ese curso. Aparentemente en este caso no hemos podido elegir, pero en realidad hemos elegido no hacer ese curso, hemos pospuesto la decisión hasta que ya no podíamos matricularnos (aunque quizá haya sido una elección incosciente).

¿Es tan importante tomar decisiones?

Algunas decisiones serán importantes y otras no, depende de muchos factores. En primer lugar depende de la importancia que tenga para ti el tema sobre el que debes tomar una decisión. Si ese tema es importante para ti, seguramente pensarás más en qué decisión tomar buscando los pros y los contras. Por otro lado, también pueden influir las consecuencias que pueda tener para ti o para alguien que te importe el que tomes una u otra decisión. A veces, también puede ser que sea una decisión realmente difícil porque ambas opciones te parecen igual de buenas pero son incompatibles; en este caso sería bueno recurrir a las técnicas de toma de decisiones.

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Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico

Ayer, día 18 de Noviembre, se celebró el Día Mundial en recuerdo de las víctimas de los accidentes de tráfico. Desde Octubre de 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas invitó a los Estados Miembros y a la comunidad internacional a que reconocieran cada tercer domingo de Noviembre como Día Mundial en recuerdo de las víctimas de los accidentes de tráfico.

Cada año se registran miles de accidentes de tráfico que conllevan un gran número de víctimas, una parte de éstas víctimas muere, otros acaban con daños físicos importantes que les cambian la vida por completo, y otros con daños físicos leves. En cualquiera de los casos es una experiencia que genera dolor a las víctimas y a sus familiares y amigos; y que en los casos en los que la persona sobrevive también conlleva para la víctima un proceso de recuperación física y/o mental largo.

Las causas de los accidentes de tráfico son muchas, pero entre las más importantes cabe destacar el uso de móviles y el consumo de alcohol y drogas. Ambas situaciones, aparte de elevar drásticamente la posibilidad de tener un accidente, están penadas con sanciones ecónomicas y retirada de puntos del carnet.

Conducir exige nuestra atención, ya que cuando lo hacemos tenemos que prestar atención a muchos elementos a la vez: controlar a través de los espejos hacia donde se mueven los coches que tenemos en los carriles contiguos al nuestro, comprobar y seguir las indicaciones de las señales verticales, del suelo y luminosas, controlar que la velocidad sea la adecuada, señalar los giros, etc. Por ello, si hemos consumido alcohol o drogas, o estamos escribiendo un mensaje en el móvil, no estamos prestando toda la atención que deberíamos a la carretera. La distracción puede ser breve, pero en unos pocos segundos el coche avanza muchos metros (más aún si vamos rápido) y en esos metros hay mucha probabilidad de saltarnos un semáforo, no ceder a un coche o atropellar a alguien.

Por eso, hoy desde nuestro Centro, queremos unirnos a este Día Mundial en recuerdo de las víctimas de los accidentes de tráfico pidiendo a todos aquellos que conduzcan que lo hagan con cabeza, que presten atención a conducir y que eviten todas las distracciones al volante ya que eso salva vidas, incluida la tuya.

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Día Mundial de la Salud Mental

Hoy día 10 de Octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental y quiero aprovechar para recordaros la importancia de encontrarnos bien psicológicamente. La salud mental no tiene que ver únicamente con padecer alguna enfermedad mental, como puede ser la esquizofrenia, el alzheimer o la depresión; sino el propio bienestar psicológico.

A veces, podemos no encontrarnos del todo bien, porque estamos estresados, estamos pasando por una situación complicada (en el ámbito familiar, personal o laboral) o porque no terminamos de estar a gusto con algún aspecto nuestro y nos genera angustia. Todo este tipo de situaciones no pueden catalogarse de enfermedades o trastornos ya que bien por la duración o por los síntomas que presentan no pueden encuadrarse en ningún diagnóstico. Sin embargo, eso no significa que no se le deba buscar una solución, ya que cualquiera de estas situaciones si se prolonga en el tiempo, nos puede llevar a padecer una enfermedad.

Por todo esto, me gustaría poner en valor el trabajo que realizamos los psicólogos. A veces, no nos planteamos que nuestra salud mental influye en nuestra salud física, y esta influencia puede ser positiva o negativa. La salud física es algo que tenemos claro que es importante y sabemos que cuando algo no va como debería debemos acudir a un profesional para solucionarlo. En cambio, la salud mental, quizás por no tener siempre un origen tan claro y tangible, a veces se menosprecia y se le quita importancia a los problemas que puedan estar relacionados con ella.

Así que me gustaría animaros a que si estáis en una situación difícil a la que no encontréis una solución o no sepáis cómo afrontarla, o si sentís algún tipo de malestar emocional, e incluso si queréis mejorar algún aspecto de vuestra vida, os pongáis en contacto con un psicólogo y consultéis por vuestra situación. Aunque os recomiendo que antes leáis la pequeña guía que escribí para cuando alguien se plantea acudir a terapia.