Publicado el Deja un comentario

El impacto de las Redes Sociales en la actualidad

En la actualidad estamos, en general, muy vinculados a las Redes Sociales. Utilizamos éstas para muchos fines como estar conectados con los nuestros, conocer gente nueva, compartir nuestras experiencias, etc. Sin embargo, hay una parte de la población cuya relación con las RRSS es más intensa; pudiendo llegar a crear una especie de obsesión por exponer cada cosa que hacen.

Como es normal, en nuestro día a día tenemos rutinas, más o menos aburridas, y de vez en cuando hacemos actividades que nos resultan agradables y con las que nos sentimos satisfechos. La mayor parte de nosotros llevamos una vida en la que trabajamos o estudiamos, dedicamos una parte del día a tareas de la casa y (aunque quizá no podamos todos los días) algo de tiempo al ocio o simplemente a desconectar de las obligaciones del día. Además de estar actividades, algunos realizamos otras actividades que nos gustan como ir al gimnasio, estudiar un idioma, salir a hacer deporte en la calle, etc. Y cuando tenemos más tiempo libre podemos hacer excursiones o visitar lugares que queríamos ver, e irnos de vacaciones.

Sin embargo, si visitamos las Redes Sociales, podemos ver que hay personas que parece que están permanentemente de vacaciones, saliendo con amigos por ahí, yendo de compras, etc. En este caso no hablo de aquellas personas que cuando comparten algo en las Redes sea algo de este estilo, pero que sus publicaciones en realidad están espaciadas en el tiempo. Estoy hablando de personas que casi cada día parece que han estado en un sitio diferente, que publican cada día o varias veces a la semana este tipo de actividades. Este tipo de personas parecen tener una obligación de ser siempre felices, de estar haciendo siempre algo relajado, divertido o simplemente que parece salirse de una rutina normal. Pero, ¿es esto real?, ¿estas personas de verdad tienen esa vida que muestran en las Redes Sociales?

Seguramente no, ya que la mayoría de las actividades que aparecen necesitan dinero y por lo tanto necesitan ganarlo de alguna forma. Este tipo de publicaciones inunda las redes y genera una presión a quienes se ven influenciados por ellas. Este tipo de cuentas, seguramente esté generando problemas a dos grupos de personas. Por un lado, a los que tienen esas cuentas ya que se imponen la obligación de publicar solo cosas «felices», «positivas» y mostrar al mundo que su vida es perfecta. Por otro lado, a quienes las ven y puedan creer que todo es cierto, porque si su comparan su vida con esto, se pueden frustrar al ser su vida «aburrida» o no tener tanto tiempo o dinero para poder vivir así.

Por ello, a muchas personas las Redes Sociales les pueden llegar a causar ansiedad, debido a esta necesidad de tener y compartir experiencias agradables; frustración, cuando alguien con unas publicaciones realistas se compara con una persona con este tipo de cuenta y ve que su vida no es así; y también puede llegar a generar adicción, provocar que se viva más en las Redes Sociales que en la vida real, ya que la vida online es «mejor» porque puedes ser quien quieras y hacer lo que quieras (o al menos mostrar que estás haciéndolo).

Por otro lado, y unido al tema del positivismo de que os hablaba en uno de los últimos post, un porcentaje muy elevado de publicaciones en Redes Sociales son de cosas que percibimos como buenas y suelen ir acompañados de mensajes que nos incitan a ser positivos. Es lógico que queramos compartir las cosas agradables, pero a veces este entusiasmo por mostrar este tipo de actividades lo que pretende no es compartir un buen momento sino ocultar y reprimir todo lo que nos resulta desagradable. A veces, quienes hacen este tipo de publicaciones continuamente y quienes están enganchados a ese tipo de cuentas, lo que pretenden es escapar de una realidad que no siempre es de color de rosa y que supone una felicidad continua. Eso es algo que no es real, pero que en las RRSS podemos fingir que sí lo es.

Esta situación ha llevado a que surjan publicaciones falsas, con fotomontajes o quizás rescatadas de viajes que hicieron hace tiempo; lo que a su vez incrementa la magnitud de este problema. Por eso, creo que es importante que hagamos una reflexión sobre este asunto, que seamos realistas, que seamos críticos en el sentido de cuestionar si eso que vemos es posible que sea real o no y sobre todo que demos valor a lo que tenemos. Y, si lo que tenemos actualmente no es lo que realmente queremos, plantearnos qué queremos y con metas realistas dar los pasos necesarios para lograrlo. De esta forma es como podemos lograr estar satisfechos con nosotros mismos y con nuestra vida; de forma que aquello que tengan los demás no tenga un impacto tan importante en nuestras vidas.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *