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Comuniación asertiva

comunicacion

Ya hemos hablado en otras ocasiones de los estilos de comunicación que podemos utilizar al relacionarnos con los demás. Hoy queremos centrarnos en la comunicación asertiva, que como ya sabréis si habéis leído nuestros anteriores post es el estilo de comunicación más adecuado. Sin embargo, no hemos llegado a explicarlo muy en profundidad hasta ahora. Creemos que es importante conocer es tipo de comunicación ya que nos puede ayudar a mejorar nuestras relaciones con los demás. Así que esperamos que este post os resulte interesante.

¿Qué es la asertividad?

La asertividad como ya hemos dicho es una forma de comunicación, que incluye todos los componentes de la misma (comunicación verbal, no verbal y la actitud). Este estilo de comunicación consiste en poder expresar lo que sentimos, lo que queremos (tanto hacer peticiones a otros como rechazar peticiones) o lo que pensamos siendo respetuosos con nosotros mismos y con los demás.

Existen una serie de derechos asertivos que nos concretan más esto, pero principalmente es el respeto a la hora de comunicarnos y va un poco en consonancia con la frase "tu libertad acaba donde empieza la del otro". Este estilo de comunicación nos dice que tenemos que ser conscientes de que todos tenemos los mismos derechos y por lo tanto si nosotros tenemos derecho a hacer, por ejemplo, una petición a alguien, esa persona también tiene derecho a hacernos una petición (y ambos casos tanto la persona como nosotros tenemos derecho a negarnos a la petición).

Lo importante de la asertividad no es el mensaje que transmitimos en sí mismo sino la forma de transmitirlo. Es decir, siguiendo con el ejemplo, si nos hacen una petición y queremos rechazarla por la razón que sea tenemos diferentes maneras de hacerlo. Probablemente si nuestra forma de comunicarnos es inhibida aceptaremos y luego intentaremos evitarlo pero sin llegar a expresar que no queremos hacerlo, si es agresiva probablemente faltemos al respeto a la otra persona bien porque la insultemos al hacernos la petición o porque quizá le amenacemos con algo cuando le digamos que no.

En el caso de la asertividad trataríamos de explicarle (dando más o menos detalles) que no queremos hacer lo que nos ha pedido y haciéndole ver que sabemos ponernos en su lugar, pero que aun con ello no queremos hacer aquello que nos ha pedido (la razón puede ser muy importante como que va en contra de nuestros principios o algo menos importante como que ese día lo necesitamos para nosotros).

¿Por qué usar la comunicación asertiva?

Usar la comunicación asertiva tiene muchos beneficios tanto a nivel personal como interpersonal. A nivel personal podemos reducir la ansiedad y el estrés, mejorar nuestra autoestima y autoconfianza que a su vez mejorará nuestra capacidad para tomar decisiones, nos ayuda a entender mejor nuestras propias emociones y por lo tanto a controlarlas mejor con lo que también nos resultará satisfactorio. A nivel interpersonal nos ayuda a mejorar nuestras habilidades sociales y con ello nuestras relaciones con los demás lo que conlleva unas relaciones con mayor confianza y respeto mutuo.

Además, usando este estilo de comunicación evitaremos los otros dos de los que ya hemos hablado que serían el estilo agresivo y el inhibido. Éstos, van justo hacia el lado opuesto de la asertividad, ya que nos generan frustración que aumenta el estrés disminuye nuestra autoestima y empeora nuestras relaciones con los demás. Digamos que para los demás estos estilos de comunicación nos vuelven personas difíciles de tratar, bien porque tendemos a generar problemas o porque habitualmente no tomamos parte al tomar decisiones.

chicas hablando

¿Cómo puedo transformar mi estilo de comunicación?

Antes de empezar a transformar tu estilo de comunicación tienes que conocer la forma en la que te comunicas ahora. Deberías valorar lo que hemos comentado antes sobre los estilos de comunicación inhibida y agresiva. Si tiendes a decir que sí a compromisos con los demás a pesar de no tener tiempo, si no defiendes tus derechos (incluso cuando crees que están siendo injustos contigo) o si habitualmente haces lo que te piden los demás sin pensar en ti mismo o en lo que quieres probablemente tengas un estilo inhibido con lo que deberás centrarte en defender tus derechos y expresar tus opiniones y deseos.

Por otro lado, si tiendes a culpar a los demás, les obligas a aceptar tus opiniones como ciertas sin importar lo que ellos digan o sueles poner tus deseos por encima de las necesidades de los otros probablemente tengas un estilo de comunicación agresiva y en este caso deberás intentar ser más amable con los demás, intentar ponerte en su lugar para comprender sus deseos e intentar comprender que los mismos derechos que tienes tú los tienen ellos.

Dado que las técnicas para modificar nuestra comunicación son muchas, las explicaremos brevemente en un post dentro de unos días. Así podréis tener una pequeña guía de lo que podéis ir modificando en vuestro día a día para conseguir todos los beneficios que la comunicación asertiva nos ofrece.

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Próximos cursos

Durante el mes de Febrero lanzamos una encuesta para conocer vuestra opinión sobre qué temas os resultaban interesantes para un curso o taller. La verdad es que ha estado bastante igualado por lo que seguramente vayamos haciendo más cursos con las temáticas que os han interesado. De momento estamos preparando durante este mes uno sobre ansiedad y otro sobre Habilidades Sociales.

En el momento en que terminemos de prepararlos os lo comunicaremos a través de un post para que todos aquellos que estén interesados puedan apuntarse. La fecha prevista para ello es el mes de Abril. En principio lo vamos a ofrecer en formato online, pero si os interesa que se haga de forma presencial podéis indicárnoslo en la encuesta que encontraréis al final de este post. En caso de que haya gente suficiente para organizarlo de forma presencial, también lo ofreceremos en esta modalidad. En tal caso os informaríamos de las fechas de inscripción y de inicio del curso, así como de los horarios.

Además, queremos recordaros que estamos abiertos a nuevos proyectos. Así que si estáis interesados en realizar algún curso, taller o cualquier otra actividad que podamos ofreceros (o estais interesados en algún tema que no hayamos propuesto) podéis contactar con nosotros, sin ningún compromiso, a través de nuestro Formulario de Contacto o del correo info@psicologiasmr.es

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Día Internacional de la Mujer

Hoy, día 8 de Marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer. Es una fecha en la que se quiere reconocer la importancia de las mujeres en la historia y destacar la lucha de las mujeres por su libertad y la igualdad con el hombre. En estos últimos días se ha podido ver a través de Redes Sociales y medios de comunicación algunos de los preparativos para este día.

Es un día en el que las mujeres reivindicamos nuestros derechos en igualdad de condiciones que los hombres, ése es el objetivo de las huelgas y manifestaciones que hay convocadas el día de hoy en las diferentes comunidades. Es una fecha que la ONU institucionalizó en 1975, pero que lleva celebrándose desde 1911. Anteriormente se llamaba Día Internacional de la Mujer Trabajadora, pero se eliminó éste último término porque aunque el trabajo dentro de la casa no esté considerado como un trabajo como tal por las instituciones, sí que es un trabajo (que es duro y sin remuneración). Por lo tanto, todas las mujeres están incluidas en la celebración de este día y se les anima a luchar por sus derechos.

Es cierto que se han ido logrando ciertos cambios en la sociedad que nos acercan un poco a la igualdad, pero todavía queda mucho trabajo por delante. Por ello, el tema elegido para este año en el Día Internacional de la Mujer es "Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio" que trata de buscar formas innovadoras de buscar la igualdad. Eso se enmarca dentro del plan de la ONU para 2030, cuyo objetivo es conseguir un planeta 50-50 para ese año.

Por todo esto, hoy desde nuestro centro nos queremos sumar a estas reivindicaciones y animaros a todas y todos a intentar buscar formas de conseguir la igualdad aportando nuestro granito de arena.

¡Feliz Día Internacional de la Mujer!

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Nuestras elecciones y sus consecuencias

Decisiones. Continuamente estamos tomando decisiones, desde que suena el despertador por la mañana (¿me levanto? ¿me quedo 5 minutos más?) hasta que nos acostamos por la noche (¿a qué hora me voy a la cama? ¿veo un poco más la tele?) . Y todas y cada una de las decisiones que tomamos influyen en mayor o menor medida en nuestras vidas. Sin embargo, la mayor parte de ellas pasan desapercibidas ya que son decisiones cotidianas a las que no les damos demasiada importancia.

Por ejemplo, el caso del despertador que he comentado en principio es una decisión bastante sencilla y aparentemente sin importancia. Pero si la analizamos veremos que tiene implicaciones: si decido levantarme quizá me ponga de mal humor porque me gustaría quedarme un poco más en la cama pero iría muy justa de tiempo aunque levantándome me dará tiempo a hacer todo antes de salir; si decido quedarme 5 minutos más, seguramente tendré que vestirme y prepararme más rápido y quizá tenga que saltarme el desayuno pero habré disfrutado esos 5 minutos más.

Como podemos ver, en un ejemplo tan tonto como éste vemos que ambas decisiones tienen su parte buena y su parte mala; y en función de la importancia que tengan estas consecuencias elegiremos una opción u otra. Esto es así en todas las decisiones que hacemos aunque realmente no nos paramos a analizarlo en cada decisión que tomamos. Algunas decisiones las tomamos por un impulso momentáneo, otras las meditamos más. Esta diferencia tiene que ver con la importancia que percibamos tanto de la propia decisión que debemos tomar como de las consecuencias de la misma.

¿Y si no tomo una decisión?

Si no tomamos una decisión, realmente ya estamos tomando una: no elegir (o posponer la decisión). Hay casos en los que podremos decidir no decidir, y puede que otros decidan por nosotros; otras veces podemos no decidir algo pero a medio o largo plazo tenemos que tomar esa decisión. Con lo que al final en cualquiera de los casos no tomar una decisión tiene sus consecuencias: bien tener que aceptar lo que otros decidan o tomar una decisión definitiva más adelante. A veces, puede ser que pospongamos tanto una decisión que acabemos "no teniendo elección"; por ejemplo, si nos estamos planteando matricularnos en algún curso y lo posponemos demasiado por no querer decidir es posible que acabe pasandose el plaza de inscripción y no podamos realizar ese curso. Aparentemente en este caso no hemos podido elegir, pero en realidad hemos elegido no hacer ese curso, hemos pospuesto la decisión hasta que ya no podíamos matricularnos (aunque quizá haya sido una elección incosciente).

¿Es tan importante tomar decisiones?

Algunas decisiones serán importantes y otras no, depende de muchos factores. En primer lugar depende de la importancia que tenga para ti el tema sobre el que debes tomar una decisión. Si ese tema es importante para ti, seguramente pensarás más en qué decisión tomar buscando los pros y los contras. Por otro lado, también pueden influir las consecuencias que pueda tener para ti o para alguien que te importe el que tomes una u otra decisión. A veces, también puede ser que sea una decisión realmente difícil porque ambas opciones te parecen igual de buenas pero son incompatibles; en este caso sería bueno recurrir a las técnicas de toma de decisiones.

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¿Qué es la ansiedad y por qué la sufrimos?

Ya hemos hablado en ocasiones anteriores sobre la ansiedad y hoy queremos retomar un poco el tema. En los últimos post que hemos publicado sobre este tema nos centramos en la ansiedad que podemos sufrir dentro del ámbito laboral o a causa de nuestro trabajo. Sin embargo, podemos sufrir ansiedad que no esté vinculada a nuestro trabajo y es de lo que queremos hablar hoy.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una reacción automática normal que nos prepara para una amenaza, aumentando nuestras facultades de percepción. Por lo tanto, no tiene porque ser un problema. El problema aparece cuando esta reacción aparece ante situaciones que no son realmente una amenaza, pero que por diferentes motivos nuestro cerebro sí las percibe como peligrosas. Es decir, por un lado tenemos la ansiedad que nos ayuda a la preservación de nuestra vida, que es necesaria y está relacionada con situaciones o aspectos que bien, por herencia genética o aprendizaje percibimos como peligrosas (y que además lo son). Por otro lado, tenemos la ansiedad desadaptativa que es aquella cuyas reacciones nos entorpecen en nuestro día a día, en las relaciones con los demás, etc.

Dentro de la ansiedad desadaptativa hay diferentes tipos de problemas de ansiedad: ansiedad generalizada, de pánico, estrés postraumático, fobia social, fobias específicas y trastorno obsesivo-compulsivo. Cada una de ellas responde a un tipo de estímulo o situación estresora diferente aunque los síntomas suelen ser similares, pudiendo variar de una persona a otra.

¿Cuáles son los síntomas?

En primer lugar hay diferentes tipos de síntomas; a nivel de pensamientos hay un preocupación excesiva por algún tema concreto (economía familiar, salud, trabajo, etc.) sin que realmente haya signos de un problema al respecto. También suele haber una negatividad que genera unas expectativas irreales con resultados muy negativos e incluso catastróficos. Además, es muy difícil conseguir estar relajado, lo que puede derivar en problemas de insomnio cuyas consecuencias pueden ser la irritabilidad, fatiga o dolores de cabeza. Y finalmente, pueden aparecer también problemas para concentrarse o para recordar algunas cosas.

Por otro lado también hay síntomas a nivel físico como una sensación de nerviosismo y tensión constantes, un aumento del ritmo cardíaco, respiración acelerada (que pude generar hiperventilación y mareo), sudoración excesiva, temblores, sensación de debilidad o problemas gastrointestinales (además de una disminución o un aumento del apetito).

Habitualmente no se dan todos los síntomas a la vez, pero suele haber una combinación de los síntomas relacionados con los pensamientos y de los síntomas físicos. La aparición de estos síntomas genera un malestar e incomodidad que pueden afectar negativamente a diferentes áreas de nuestra vida. La interferencias o dificultades que pueden aparecer son muy variadas en función del origen del problema, de los recursos personales y de las habilidades de afrontamiento de cada persona, y pueden darse en un único área de nuestra vida, en varios o en todos.

¿Por qué sufro ansiedad?

Las causas pueden ser muy variadas y no son excluyentes, es decir, que puede haber varios factores que influyan en que padezcamos ansiedad. En primer lugar tendríamos el origen genético, puede que exista cierta herencia genética que nos haga ser más nerviosos o más sensibles a los acontecimientos estresantes. Luego están las causas circunstanciales, que suele ser el origen más habitual, puede ser una mala racha económica, estar pasando por un mal momento con la pareja o en la familia, etc. En tercer lugar encontramos las experiencias vitales significativas, son aquellas situaciones que suponen un cambio como un embarazo o una situación trumática que hayamos vivido (como un accidente de tráfico). Por último, estarían las drogas; hay ciertos tipos de droga como el éxtasis o el LSD que generan ansiedad, del mismo modo que para algunas personas la cafeína o la teína les puede afectar en este sentido (en ambos casos se debe a las reacciones químicas que provocan estos componentes en el cerebro).

¿Qué puedo hacer para afrontarla?

En primer lugar habría que evitar en la medida de lo posible todo aquello que aumente nuestro nerviosismo (reducir el consumo de cafeína o si se consumen drogas dejarlas), además habría que hacer una revisión de nuestros hábitos de vida para intentar mejorar aquellos que no sean saludables (alimentación y horas de sueño estables, ejercicio periódico, etc.). Si conocemos el origen principal, podríamos intentar modificar esa situación o la manera en que nosotros la vemos para que no nos genere tanto estrés. Y por último, intentar modificar nuestra actitud buscando los aspectos positivos o la forma de darle la vuelta a la situación para que no nos afecte (o al menos el impacto no sea tan importante).

Si la situación de ansiedad se prolonga en el tiempo y vemos que no conseguimos mejorar, sería recomendable acudir a un psicólogo para poder trabajar el problema ya que de lo contrario, además de las dificultades que experimentamos cada día la ansiedad puede derivar en una depresión.

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Día Europeo de la Salud Sexual

Hoy es el día de San Valentín, y muchos/as habrán hecho planes para sorprender a sus parejas o les habrán comprado algo que para ellos/as demuestre que quieren a su pareja. Es el día del amor por excelencia, se celebra en muchos países, y por todas partes hemos visto estos últimos días corazones, ofertas para hacer regalos y anuncios de productos o servicios con los que podemos sorprender a nuestra pareja.

En primer lugar, me gustaría decir que aunque está muy bien que haya un día en el que todos queremos celebrar que queremos a nuestra pareja es importante demostrarlo cada día. Las relaciones son un compromiso diario, suponen una implicación de ambas partes de la pareja y compartir con ella tanto nuestros buenos momentos (que podemos celebrar, como este día) como aquellos momentos más difíciles, en los que nuestra pareja puede ser nuestro apoyo.

Por otro lado, en Europa aprovechando que la mayoría celebra este día de San Valentín, se celebra a su vez el Día Europeo de la Salud Sexual. El objetivo es sensibilizar a la población para estar informados y mantener unas prácticas sexuales saludables. Según la OMS, La salud sexual es un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia.

día europeo de la salud sexual

Entonces, ¿qué implica la salud sexual?

Es decir, incluye muchos aspectos diferentes, aunque por desgracia la mayor parte de la gente los desconocemos y no se trabaja en la sociedad para eliminarlos ni prevenirlos. Vamos a analizar un poco más cada uno de estos componentes de la Salud sexual.

En nuestra sociedad todavía existe un malestar físico, mental y social hacia la sexualidad o a parte de la misma; la sexualidad sigue siendo hoy en día un tema del que no es "adecuado" hablar porque debido a las normas y creencias sociales se ve como algo tabú. Sin embargo, eso genera problemas sexuales derivados de la desinformación o de la información equivocada, que acaba por reforzar la idea de que no es algo sobre lo que se deba hablar (o al menos así lo ven muchas personas).

En cuanto al enfoque positivo y al respeto de la sexualidad y de las relaciones sexuales, algo que esté relacionado con el malestar del que hablábamos, podemos ver claramente que no existe ya que hay muchos tipos de sexualidad y de relaciones sexuales, pero todavía hoy en día hay muchas personas que perciben la mayoría de ellos como erróneos o no aceptables (normalmente a causa de los valores morales). De hecho, hasta hace no tanto estaban considerados como enfermedades y hasta se realizaban tratamientos para "curarlos".

Pasando al siguiente punto sobre la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de coacción, discriminación y violencia; para mucha gente esto no existe, debido a diferentes circunstancias experimentar placer no es una opción además de que hay muchas personas que sufren coacción para mantener relaciones sexuales. Por otro lado, la discriminación (que a veces deriva en violencia) y la violencia en sí nos habla de aquellas personas que son discriminadas por su orientación o su identidad sexual, y que pueden ser agredidas por ello, y de todos los tipos de violencia sexual, que incluye la violencia de género. Por último, en cuanto a las relaciones seguras, hay muchas razones por las que se dan muchas relaciones sexuales de riesgo que derivan en embarazos no deseados y en Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).

Por todo esto, y para poder garantizar que todos y todas podamos tener una buena Salud Sexual, es importante trabajar en la concienciación sobre ello y las implicaciones que tiene. Y sobre todo, educar, hablar de la sexualidad, aprender a respetar otras formas de ser o de vivir la sexualidad y no sentir vergüenza o miedo al expresar nuestras dudas o inquietudes sobre este tema.

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¿Quién es el responsable de lo que nos ocurre?

Cada día vivimos muchas situaciones diferentes y todas ellas tienen un impacto sobre nosotros, ya sea positivo o negativo. A menudo tenemos claro que esas situaciones son el resultado de alguna acción que nosotros mismos hemos realizado. A veces, el resultado es el que esperábamos conseguir, otras veces no.

Esto se debe al locus de control. El locus de control es una variable de personalidad, que es relativamente estable, y refleja la atribución que hacemos sobre el origen causal de las situaciones que ocurren en nuestra vida cotidiana. Es decir, es algo subjetivo que percibimos, no es un hecho objetivo sino que depende de nuestras propias creencias.

El locus de control es un continuo cuyos extremos serían el locus de control interno y el locus de control externo. El locus de control interno (si vamos al extremo) significa que todos los resultados son consecuencia de nuestras acciones (sean estos resultados positivos o negativos). Por otro lado, el locus de control externo (yendo de nuevo al extremo) significa que todos los resultados son consecuencia de un agente externo.

Locus de control interno vs. locus de control externo

Partiendo de aquí, como he dicho podemos planear una acción para conseguir un resultado concreto, y este puede lograrse o no. Según sea nuestro locus de control haremos una atribución diferente.

En el caso del locus de control interno cuando hemos logrado lo que nos proponíamos, nos sentiremos bien con nosotros mismos y orgullosos ya que nuestras acciones han logrado el objetivo. Sin embargo, si no hemos logrado lo que nos proponíamos podemos o bien buscar otro modo de conseguir ese objetivo (cuando pensamos que el resultado depende de nuestras acciones) o si pensamos que el resultado depende de nuestras cualidades personales nos frustrará, nos generará sentimientos de no ser capaces y de impotencia (e incluso puede tener un impacto negativo en nuestra autoestima si el objetivo era importante para nosotros).

Por otro lado, cuando el locus de control es externo y hemos tenido éxito en lograr el objetivo, nos sentiremos felices por haberlo conseguido pero agradeceremos la acción a agentes externos, pensando que es por la acción de otros. En el caso de haber fracasado con este tipo de atribución, pensaremos que nada podemos hacer ya que todo depende de personas o acciones sobre las que no tenemos ningún tipo de control. Este tipo de locus de control, si se repiten consecuencias negativas lleva a la indefensión aprendida sobre la que ya os hablé en otro post. Esto es una falta de reacción ante las situaciones por la creencia de que no somos capaces de hacer nada para mejorar ni para cambiar lo que está ocurriendo. Nos resignamos a que las cosas ocurran, sin tomar partido en ellas, aunque éstas sean negativas o nos hagan daño del algún modo.

¿Qué impacto tiene el locus de control?

En primer lugar, el locus de control influye durante nuestro desarrollo personal e influye directamente sobre la personalidad que vamos desarrollando durante nuestras etapas de aprendizaje. Como ya he dicho, si el locus de control es interno la persona se responsabilizará de sus acciones y se atribuirá tanto el éxito como el fracaso, y generalmente tratará de buscar soluciones alternativas cuando fracase en algo. Si por el contrario la persona tiene un locus de control externo, atribuirá tanto sus éxitos como sus fracasos a agentes externos, por lo que tendrá una percepción de no poder hacer nada para cambiar su vida o las situaciones que le gustaría que fueran distintas.

Esto puede influir en el desarrollo de una buena autoestima, de autoconfianza o de desarrollar una actitud más extrovertida en el caso de tener un locus de control interno; o tener una autoestima baja, sentimiento de impotencia o una actitud inhibida en el caso de tener un locus de control externo. Además, en este segundo caso la persona tiene más probabilidades de sufrir indefensión aprendida (que a largo plazo reforzará su locus de control externo).

Sin embargo, y como os habréis dado cuenta al leer este post, en todo momento he hablado de los extremos. La mayor parte de las personas tenemos un locus de control mixto, hay personas en quienes predomina el locus de control interno y otras en quienes predomina el locus de control externo (hay diferentes grados), pero en general no solemos atribuir todo a nosotros mismos ni todo a agentes externos.

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Cursos y talleres

Hoy queremos conocer vuestra opinión y vuestros intereses. Como ya os comentamos en post anteriores estamos preparando algunas novedades que queremos ofreceros. Una de ellas van a ser cursos y talleres sobre diferentes temas que os puedan resultar interesantes y para ello queremos conocer qué os gustaría que trabajásemos en estos cursos. En principio, los cursos los ofreceremos en primavera por lo que la matriculación a los mismos se hará durante el mes de Marzo.

Abajo os dejamos una encuesta en la que podéis votar qué temas os interesan de los que os hemos propuesto, si ninguno os interesa podéis marcar la opción "otros" y dejarnos vuestro comentario o contactar con nosotros a través del Formulario de contacto de la web o del correo info@psicologiasmr.es para indicarnos qué os gustaría trabajar en un curso (no implica ningún tipo de compromiso, sólo nos interesa conocer vuestras inquietudes).

Estamos deseando conocer vuestra opinión, así que animaos y responded nuestra encuesta. Gracias todos de antemano por vuestra participación.

¿Qué tema te gustaría que ofreciéramos en un curso o taller?

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Descuento post Navidad

En nuestro Centro sabemos que estas últimas semanas todos hemos gastado más de lo habitual con las comidas y cenas especiales que hemos hecho y los regalos que hemos comprado. Ahora el mes se hace un poco más duro económicamente y hay que ajustarse el cinturón, por lo que a veces tenemos que prescindir de algunas cosas o reducir el consumo de otras.

Nosotros creemos que no deberíamos dejar de lado la salud y por ello queremos ofreceros un descuento en todos los tipos de sesiones que ofrecemos en nuestro Centro, para que no tengáis que prescindir de mejorar vuestra situación personal o recibir el apoyo ante una situación complicada. El descuento se aplicará desde el próximo día 21 de Enero hasta el final de Febrero a todas aquellas personas que soliciten cita en nuestro centro, para las 3 primeras sesiones.

Si te estás planteando mejorar tu situación personal o estás pasando por un momento difícil en tu vida y necesitas ayuda de un especialista, no dudes en contactar con nosotros e informarte de este descuento, de nuestras especialidades y de nuestra forma de trabajar. Puedes hacerlo a través del Formulario de Contacto de nuestra web, del correo info@psicologiasmr.es o del teléfono 684314753 (llamada o whatsapp).

No esperes más, mejora tu situación y siéntete bien.

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Autoestima y comunicación asertiva

¿Qué es y cómo se desarrolla la autoestima?

En post anteriores ya hemos hablado sobre la autoestima y su impacto en nuestra vida a todos los niveles. Hoy queremos profundizar un poco más en ello explicando de nuevo qué es y cómo influye en nuestra forma de comunicarnos.

La autoestima es, dicho de forma genérica,  el amor a uno mismo o la valoración que hacemos de nosotros mismos. Nuestra autoestima será más alta o más baja en función de si esta valoración que hacemos es más positiva o más negativa. La autoestima parte del autoconcepto, que está relacionado con los diferentes ámbitos de nuestra vida. Estos ámbitos son nuestro aspecto físico estético y funcional, la forma de relacionarnos con los demás, nuestra personalidad, cómo nos ven los demás (partiendo tanto de lo que nos dicen como de lo que nosotros creemos que piensan), nuestro desempeño en el trabajo o los estudios, nuestro funcionamiento mental (capacidad para resolver los problemas, para aprender, etc.) y nuestra sexualidad.

La autoestima es algo que se va construyendo a lo largo de nuestras vidas, y que comienza en la infancia pero puede modificarse a lo largo de los años. Su construcción depende, en los primeros años principalmente de lo que nos digan y nos demuestren los demás. Por ejemplo, si a un niño se le dice que es muy listo y se le refuerza positivamente cuando realiza actividades de desarrollo intelectual; ese niño se verá válido y se sentirá seguro, por lo que realizará más ese tipo de actividad mejorando sus capacidades y confirmando lo que ya le han dicho. Además, al verse capaz se sentirá bien consigo mismo, con lo que su autoestima se elevará.

A partir del momento en el que empezamos a desarrollar nuestras capacidades de razonamiento y juicio, empezamos a hacer estas valoraciones nosotros mismos. Habitualmente comparamos nuestras habilidades con el grupo de iguales o con los estereotipos que nos ofrece la sociedad, y en función del parecido nos valoramos positiva o negativamente. Si partimos de una autoestima baja en la infancia, será más difícil hacer valoraciones positivas porque hay una tendencia a infravalorar nuestros éxitos y sobrevalorar los de los demás, que es lo que se ha aprendido de niños. Si nuestra autoestima es buena en la infancia, en esta etapa nos valoraremos más positivamente y seguirá aumentando.

Consecuencias de nuestro nivel de autoestima

Ahora bien, todo esto está claro que nos afecta a nosotros mismos y a cómo nos sentimos; pero, ¿qué influencia tiene en nuestra forma de comunicarnos y qué repercusión tiene ésta última? Cuando nuestra autoestima es baja tenemos tendencia a ser más introvertidos y a presentar un comportamiento más inhibido cuando nos relacionamos con otros. Esto tiene varias consecuencias; por un lado, al ser más introvertidos nos relacionaremos menos con los demás e intentaremos pasar desapercibidos, por lo que nuestro grupo de amigos será más reducido y nuestra relación con la mayoría de ellos será más superficial. Por otro lado, nuestro comportamiento inhibido afectará a la forma en la que nos comunicamos con los otros, de forma que mostraremos más fácilmente nuestra inseguridad y cederemos antes a las peticiones que nos hagan otras personas (incluso poniendo estas peticiones por encima de nuestros deseos o necesidades).

Sin embargo, si nuestra autoestima es alta seremos más extrovertidos, tendremos más relaciones sociales, nuestro grupo de amigos será mayor y tendremos tanto relaciones más superficiales como amigos más íntimos. Y en cuanto a nuestra forma de comunicarnos aprenderemos a ser más asertivos. La comunicación asertiva nos permitirá valorar cuándo atender a la petición de alguien y cuando no, hacer peticiones a otras personas de forma correcta (no exigiendo ni realizando acusaciones) y también a aceptar que nos digan que no a una petición que hagamos. Sería una forma de comunicación en la que te respetas a tí mismo y a los demás, sin necesidad de hacer cosas contra tu voluntad y sin faltar al respeto de los otros.

Por último, hay una tercera forma de comunicación, que sería la agresiva. En ésta depende más de los valores y creencias que tengamos que de nuestro nivel de autoestima; ya que en caso de autoestima baja puede ser una forma de defenderse aunque no se le haya atacado, y en el caso de una autoestima alta puede ser un deseo de demostrar que está por encima de los demás. Quien usa este tipo de comunicación no hace peticiones sino que exige que se haga, no acepta que le nieguen algo que ha pedido y suelen anteponer sus deseos a los de los otros y a las necesidades de los demás.

El hecho de que existan estos tres tipos de comunicación no significa que una persona se comunique el 100% de las veces de esa forma, sino que tiene una tendencia comunicarse más de un modo que de otro. Todos podemos tener los 3 tipos de comunicación, en función de la situación concreta, de la persona con la estemos hablando etc. Aunque como podéis observar, lo más correcto sería intentar comunicarnos la mayor parte del tiempo de forma asertiva.

Más adelante, os hablaré un poco más sobre los tipos de comunicación y qué podemos hacer para ir cambiando poco a poco nuestro estilo de comunicación por uno más adecuado. Además, os explicaré cómo nuestro estilo de comunicación nos puede ayudar también a mejorar nuestra autoestima.