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Verano: cómo organizarnos en vacaciones II

Siguiendo con el tema del post de la semana pasada hoy os hablaré sobre cómo organizarnos en vacaciones sin estresarnos, en esta ocasión centrándome en estudiantes y personas adultas, tengan o no pareja, que no tengan hijos. Si tienes hijos y quieres saber cómo puedes organizarte puedes leer el post anterior en el que me centraba en el caso de las personas con hijos.

En estas fechas, habrá muchos que ya tengáis las vacaciones reservadas para ir a la playa, de turismo cultural o cualquier otro tipo de vacaciones. Eso es bueno, ya que en esos días seguramente ya tengáis más o menos organizado lo que váis a hacer. Sería bueno también que los planes sean hasta cierto punto flexibles y que contéis con un segundo plan por si el tiempo no es como esperábamos o no podemos realizar alguno de los planes porque no haya plazas en esa actividad, por ejemplo.

En el caso de los estudiantes (desde los adolescentes hasta los estudiantes de estudios superiores), el verano supone un cambio bastante importante en sus rutinas. Por un lado, pueden disfrutar de un tiempo de descanso; pero por otro lado, a veces pueden aburrirse o frustrarse porque en verano se desestructura un poco su vida. En algunos casos, hay quienes aprovechan el verano para trabajar durante un par de meses en los trabajos temporales que surgen en esta época y así ganan un poco de dinero para algún capricho que tengan. Sea cual sea vuestra situación hoy os vamos a dar algunos consejos para poder disfrutar al máximo del verano, aprovechando el tiempo y sin agobiarnos.

Llega el verano, ¿qué podría hacer?

Como ya he dicho habrá muchos que tengáis reservadas vuestras vacaciones en algún hotel, camping o apartamento. Esos días probablemente ya los tengáis más o menos organizados, bien tengáis un plan de relax en el que no tengáis planificadas actividades concretas, bien sean unas vacaciones culturales con visitas a museos o aprendiendo sobre el lugar al que vayáis o cualquier otro tipo de vacaciones que os guste. Sí que os recomiendo tener un "plan B", por lo que pudiera pasar, aunque sin complicarnos mucho.

Sin embargo, esos días de vacaciones, para la mayoría suelen ser una semana o 10-15 días con lo que aún queda mucho verano y tiempo libre. Aquí el resto del verano tendréis que organizarlo un poco en función de vuestro caso concreto en cuanto al horario de trabajo, las obligaciones personales y, si vuestros planes implican a otras personas, de sus horarios.

  1. Si vuestro horario se mantiene durante el verano: Seguramente mantendréis vuestras rutinas habituales tanto de comidas, como de sueño y de actividades. En este caso os recomendaría que, ya que disponemos de más horas de luz y generalmente buen tiempo, aprovechéis para introducir en vuestras rutinas actividades deportivas (puede ser sencillo como ir a andar/correr o apuntarte a algún curso que hagan cerca de donde vives). Tanto el bueno tiempo como hacer deporte nos ayuda encontrarnos mejor a nivel psicológico, así que haced un esfuerzo porque os compensará. Además, es importante que nos os olvidéis de vosotros mismos y os dediquéis algo de tiempo cada día. Esto mismo aplicadlo a vuestras relaciones sociales, al menos una vez por semana (sé que a veces no es posible si tenéis mucho trabajo o no coincidís) intentad quedar con vuestros amigos o familiares aunque sea para tomar un café.
  2. Si tenéis un horario reducido o intensivo y sólo trabajáis de mañana o de tarde: Aprovechad vuestras mañanas o tardes libres para introducir las actividades que os decía. Además si tenéis más tiempo disponible podéis aprovechar para buscar nuevas actividades que os resulten interesantes, podéis retomar esos proyecto que quedaron de lado (del tipo que sean), dedicar tiempo a algún hobby que tengáis un poco abandonado o aprender algo nuevo (idiomas, manualidades, etc.). Igual que en el caso anterior no os olvidéis de vuestro tiempo personal y del tiempo con amigos y familiares.
  3. En cuanto a los estudiantes que no trabajéis en verano: Podéis aprovechar esta época para disfrutar más tiempo estando con los amigos (si no están de vacaciones), organizar algún viaje o excursiones de uno o dos días con vuestros amigos o también organizar alguna cena o actividad en vuestras casas si tenéis esa posibilidad. Igual que en los casos anteriores sería bueno reservar un tiempo para vosotros mismos y para hacer deporte, porque os ayudará a sentiros mejor. Además, sería bueno crear una rutina en cuanto a los horarios. Aunque la hora de levantaros sea más tarde (y más flexible) sería bueno levantaros más o menos todos los días a la misma hora, hacer las comidas aproximadamente a la misma hora y acostaros a la misma hora. Habrá días que obviamente haya excepciones porque salgáis por la noche o tengáis algún plan especial. Hay que ser un poco flexibles, pero si intentamos mantener esas rutinas, nos ayudarán a descansar mejor y también de cara al nuevo curso nos ayudarán a adaptarnos mejor.
  4. Los estudiantes que trabajéis en verano: Estaría bien organizar vuestros horarios, en algunos trabajos no es posible saber con mucha antelación los horarios y eso dificulta la organización, aunque os recomiendo organizaros en cuanto sea posible. Igual que los demás casos, lo ideal es tener un tiempo para nosotros mismos, otro tiempo para estar con amigos y otro para actividades deportivas. Dependiendo de los horarios de trabajo que tengáis tendréis que reorganizar un poco vuestras vidas durante el verano, pero es importante que descanséis bien y las horas necesarias.

¿Cómo afronto los problemas en verano?

En verano uno de los problemas que tenemos es el calor. Las altas temperaturas que se dan durante el verano nos afectan, por un lado el calor nos hace sudar, algo que normalmente nos incomoda. Esto todavía lo notamos más si nuestro trabajo o las actividades que realizamos nos suponen un esfuerzo físico. La consecuencia del sudor es que tenemos que ducharnos con mayor frecuencia y lavar la ropa más a menudo, ambas tareas nos quitan tiempo. Por otro lado, las noches calurosas nos impiden descansar bien, ya que es probable que nos despertemos o que nuestro sueño sea más inquieto durante la noche.

Quiero compartir con vosotros una serie de medidas que podemos tomar para combatir el calor. Para algunos resultará más fácil que para otros seguir estas pautas, ya que depende de vuestra propia situación (laboral, planes en el tiempo libre, etc.):

  1. Evitar las horas en las que el sol es más intenso y, salvo que estemos en la piscina o la playa tomando el sol y bañándonos en el agua, evitar en la medida de lo posible el sol directo (principalmente en la cabeza).
  2. Beber agua con frecuencia, de forma que repondremos la que perdamos con el sudor.
  3. En cuanto a la comida, lo mejor es evitar las comidas muy contundentes y decantarnos por comidas más frescas como verdura o ensaladas. La fruta también es muy buena, ya que gran parte de las frutas, aparte de ser un alimento más ligero nos aportan agua, que nos ayudará.
  4. Utilizar ropa fresca y ligera, usando siempre el protector solar en las zonas que quedan al descubierto (es importante no olvidarnos de la cara y las manos, que son las zonas que más expuestas al sol quedan).
  5. Ventilar la casa en el momento en que haga una temperatura más fresca (normalmente a primera hora de la mañana o por la noche). Durante el día, sería bueno mantener dentro de lo posible las persianas bajadas. Con estas dos pautas evitaremos que la casa se caliente en exceso y nos ayudará a dormir mejor.

Una vez aplicados estos consejos podremos encontrarnos mejor tanto física como psicológicamente. Sin embargo, otro problema que puede surgir en verano es un aumento de conflictos con la pareja o la familia ya que habitualmente disponemos de más tiempo para estar juntos. Lo que yo os aconsejo es que aprovechéis el verano para solucionar los problemas que haya, siempre dialogando e intentando empatizar con el otro.

El verano es un buen momento para abordar los problemas que tengamos, por ello pensad un poco en qué os causa malestar y dedicad algo de tiempo a buscar soluciones. Si es un problema personal como ansiedad o estrés, pensad en qué necesitáis que cambie y utilizad ejercicios de relajación. Si el problema es con la familia o la pareja: concretad el problema, aclarad vuestros pensamientos y sentimientos al respecto, y luego habladlo intentando hacerlo de forma calmada y reflexionando sobre lo que nos dice el otro, intentando llegar a un consenso (en el que normalmente ambas partes tendrán que ceder en algunos aspectos).

Tanto en el caso de que tengáis algún problema personal como si el problema es con otros, puede que necesitéis dedicarle un tiempo durante varios días para mejorarlo. Por ello, intentad no dedicarle demasiado tiempo cada día de forma que se convierta en una obsesión. Dadle una vuelta, intentad extraer algunas conclusiones y pensad un poco en ellas. Después dejad ese problema a un lado hasta el día siguiente dedicando vuestro tiempo a otras actividades. Ese tiempo de "descanso" os ayudará a ver las cosas con un poco más de perspectiva y cuando lo retoméis os resultará más fácil ver algunas cosas sobre el problema que antes no podíais ver. En cualquier caso, si tenéis varios problemas no intentéis solucionarlos todos a la vez, no va a funcionar y además nos va frustrar con lo que va a ser contraproducente.

Pautas y consejos para pasar un buen verano

Durante este post os he hablado de muchas cosas y de diferentes situaciones personales a la hora de abordar el verano. Así que voy a hacer un pequeño resumen con las principales pautas a seguir para poder disfrutar del verano.

  1. Intentad mantener unas rutinas en cuanto a horarios de comidas, hora de levantarse y acostarse, y de las actividades que vayáis a hacer.
  2. Reservad tiempo para diferentes tipos de actividad: un tiempo para deporte, un tiempo para vuestras relaciones sociales y un tiempo para vosotros mismos.
  3. Los días de vacaciones tened en mente un plan B, por si no fuera posible realizar el plan original.
  4. Intentad dormir la cantidad de horas necesarias, y si vuestra habitación suele tener una temperatura alta adaptad las sábanas y ropa para dormir para no pasar un calor excesivo.
  5. En cuanto al calor podemos combatirlo evitando las horas de sol más intenso y el sol directo, bebiendo agua a menudo, tomando alimentos frescos y ligeros, ventilando la casa en las horas menos calurosas y bajando las persianas, utilizando ropa más fresca y protector solar.
  6. Si aprovecháis el tiempo extra que tenéis para solucionar problemas id uno a uno, abordándolos con calma y sin obsesionaros.
  7. Por último, lo más importante de todo es que aprovechéis el verano para desconectar, descansar y hacer aquello que durante el resto del año no podéis (por no tener tiempo o porque el clima no acompaña).

¡Que disfrutéis del verano!

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Verano: cómo organizarnos en vacaciones

Fin de curso y buen tiempo

Mayo es un mes complicado en cuanto al clima, ya que no solemos saber muy bien qué ponernos cada día. Por la mañana puede hacer frío, pero según pasan las horas puede llegar a subir mucho la temperatura y quizás, llover al final de la tarde. Además, Mayo suele se un mes bastante ajetreado: las familias con niños están ya en el último mes que éstos tienen clases por la tarde, además de que están con los últimos exámenes del curso, igual que los estudiantes universitarios que estos días ya están con exámenes. También en Mayo suele haber muchas comuniones y bodas, y muchas graduaciones de estudiantes. Por todo esto es un mes que nos indica la proximidad del verano, que muchos ya ansían.

Sin embargo, el verano también conlleva una serie de problemas. En el caso de las familias con niños, al no tener éstos clases puede generar un problema en cuanto a quién puede quedarse con ellos, si los padres tienen que seguir trabajando en su jornada laboral habitual. En caso de que en verano tengan una jornada más reducida o intensiva el problema a veces es qué hacer con ellos, ya que tienen libres las 24 horas del día y muchos se aburren rápidamente de las actividades.

Hoy quiero compartir algunos consejos con vosotros para que el verano sea un tiempo en el que podáis disfrutar, descansar y desconectar, evitando los posibles agobios o momentos más estresantes que puede generar la llegada del verano. En el post de hoy me voy a centrar en las familias con niños y en el próximo post en los casos de estudiantes o personas, con o sin pareja, y sin hijos.

Lo primero que tenéis que ver es qué disponibilidad tenéis para poder estar con vuestros hijos. Como hay muchos tipos de familias y cada una tiene un estilo de vida distinto hay que ver las posibilidades si ambos padres trabajan, si es un padre/madre soltero, si los padres están separados, si uno de los padres trabaja pero el otro no, etc. En cada situación aparecerán una serie de problemas y tendrá algunas ventajas. Yo os voy a hablar un poco a nivel general y dando opciones para todos los casos.

¿Con quién se quedan los niños?

Si por la razón que sea no podéis organizar los horarios para que vuestros hijos estén siempre con uno de vosotros hay que buscar quién pueda cuidarlos en esos ratos en los que se quedarían solos. Aquí hay diferentes opciones según vuestra situación familiar y la edad de los niños.

  1. Dejarles con los abuelos: Los abuelos normalmente están deseando pasar tiempo con sus nietos, aquí el aspecto más importante a tener en cuenta es el estado de salud de los abuelos para valorar si pueden quedarse con los nietos unas horas y ver cuánto tiempo es el adecuado tanto para los abuelos como para los niños.
  2. Contratar a alguien: Otra opción es contratar a una persona para que cuide a los niños en casa. En caso de elegir esta opción es importante buscar a alguien que pueda trabajar en los horarios y días que necesitamos, pero también que los niños estén a gusto con esa persona. Para esto cuando hayamos elegido podemos hacer un día de prueba (obviamente pagando por esas horas a la persona), de forma que tanto los niños como la persona cuidadora puedan comprobar si están a gusto y si encajan.
  3. Campamentos de verano y campamentos urbanos: Por un lado (y dependiendo de la edad de los niños) tenemos los campamentos de verano, suelen ser de diferentes duraciones y temáticas. Aquí lo importante es buscar uno en el que los niños encajen por edad y si es de algún tema que a ellos les interese mejor. Por otro lado tenemos los campamentos urbanos, hoy en día hay muchas ciudades que ofrecen este tipo de actividades. Suelen ser habitualmente de menos días de duración y en horario de mañanas. Los tipos de actividad que realizan suelen ser de aprendizaje, deportivos o culturales, y las edad varían en función de cada uno. Ambas opciones son interesantes ya que por un lado nos ayudan a compatibilizar el cuidado de los hijos con el trabajo, y además ellos se divierten y conocen a más niños de su edad.

¿Y el tiempo en el que estoy con los niños?

Es bueno que durante el verano los niños sigan una serie de rutinas a la hora de levantarse y acostarse, las comidas, las siestas (si las hacen), etc. Esto nos ayuda a nosotros a poder organizarnos y a ellos les facilita dormir mejor y sentirse más seguros y tranquilos porque saben lo que toca hacer en los diferentes momentos del día. En el caso de que se queden durante unas horas a cargo de otras personas habría que prepararle a quien vaya a cuidarlos un horario con las rutinas que debe seguir. Habrá días que no se pueda cumplir del todo por lo que hay que tener un poco de flexibilidad en este sentido, ya que siempre nos pueden surgir imprevistos, pero sería importante seguir las rutinas en la medida de lo posible.

Una vez estructuradas las rutinas, y quitando los tiempos de las comidas y de descanso, hay que ver qué se puede hacer en el tiempo libre que queda. Lo ideal es realizar diferentes tipos de actividades, aquí también va a influir mucho la edad de los niños y sus gustos pero hay mucho donde elegir:

  1. Actividades deportivas: Es bueno que los niños hagan ejercicio ya que les ayuda a eliminar esa energía extra que algunos parecen tener en cantidades ilimitadas, les divierte y en muchas actividades deportivas están con otros niños aprendiendo cosas nuevas. El tipo de actividad que hagan depende de nuevo de sus edades, de sus gustos y a veces también de si otros niños pueden quedar con ellos. En cualquier caso, es bueno que salgan a la calle o a la piscina y se muevan en vez de estar en casa tumbados en el sofá.
  2. Actividades culturales: Si los niños tienen la edad adecuada se pueden hacer excursiones y visitar museos. También en algunas ciudades, y uno de los ejemplos es Pamplona, podemos hacer una pequeña investigación y visitar lugares históricos como ciudadelas o puede que castillos u otros edificios interesantes.
  3. Actividades de aprendizaje: Aunque en verano puede que haya menos oferta existen empresas y asociaciones que ofrecen talleres educativos, y si los niños tienen las edades adecuadas también podemos encontrar algunos cursos para hacer en verano por parte de las casas de juventud, piscinas y polideportivos (que suelen ofrecer servicio de ludoteca).

Por último, y que en realidad es lo primero que debemos hacer, sería bueno establecer unas normas para el verano como lavarse las manos o los dientes, salir a horas concretas cuando haya una actividad programada o cualquier cosa que consideremos importante. Además, la mayoría suele salir un tiempo fuera de vacaciones a la playa, al pueblo o cualquier otro lugar, en ese momento es bueno volver a recordar a los niños que esas normas se siguen aplicando en las vacaciones.

Así que ya sabéis investigad si en vuestra ciudad tienen este tipo de ofertas, planificad cómo os vais a organizar y disfrutad del verano y las vacaciones.

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¿Por qué acudir al psicólogo/a?

Durante muchos años se ha visto a la figura del psicólogo/a como alguien a quien acudían sólo aquellos que estaban "locos" o que tenían problemas graves como cualquiera de las enfermedades mentales o trastornos psicológicos que la mayoría conocéis. Sin embargo, poco a poco ese concepto ha ido cambiando. Aunque aún queda mucho camino por recorrer, pero hoy en día hay mucha gente que acude para mejorar algunos aspectos de su vida o solucionar problemas más cotidianos o que se consideran menos graves.

Por eso hoy quiero hablaros de esos temas en los que puede sernos de utilidad un psicólogo/a. En ocasiones podemos llegar a experimentar síntomas, que aunque no se puedan catalogar como trastorno, sí que afectan a nuestras vidas. Entre ellos los más comunes son los relacionados con la ansiedad y el estrés. El origen de estos síntomas puede ser muy variado, pero cuando se mantienen durante un período y nada de lo que hayamos intentado ha servido para mejorar la situación, puede ser un buen momento para acudir a un psicólogo/a que nos ayude a remediarlo.

Otros síntomas comunes son los relacionados con la depresión, como una tristeza profunda que se prolonga en el tiempo, un sentimiento de soledad, de apatía o desmotivación ante cosas que antes nos resultaban gratificantes. Todo esto, si no trabajamos para solucionarlo, nos puede llevar realmente a padecer una depresión. Puede resultar complicado salir de este tipo de situaciones por uno mismo ya que nos faltan la fuerza y las ganas para hacer ese esfuerzo. Por eso es otra buena razón por la que acudir a un profesional de la psicología.

Sin embargo, no hace falta padecer ningún síntoma de este tipo para acudir a un psicólogo/a. Puede que nos encontremos relativamente bien con todos los ámbitos de nuestra vida, pero quizá nos gustaría poder sentirnos más cómodos en ambientes sociales. O quizá queramos mejorar nuestra relación de pareja, ya que de vez en cuando aparecen conflictos que no sabemos muy bien cómo solucionar. Quizá seamos un poco indecisos a la hora de tomar ciertas decisiones y nos gustaría mejorar este aspecto. O Puede que no estemos del todo satisfechos con algunos aspectos de nuestra personalidad y nos gustaría cambiarlos.

Como podéis ver, hay muchos aspectos diferentes en los que un psicólogo/a nos puede ayudar. Algunos pueden tener relación con situaciones que realmente nos generan un malestar en nuestra vida, pero otros están relacionados con ese término que se ha puesto de moda: el crecimiento personal.

En resumen, sea cual sea nuestro motivo podemos recurrir a un psicólogo si consideramos que puede beneficiarnos en la situación en la que nos encontramos. Aquel que en un momento dado no se ve capaz de salir de una situación que le genera malestar o simplemente quiere mejorar ciertos aspectos de vida, tiene una actitud muy valiente al acudir a un psicólogo ya que no es fácil reconocer nuestras limitaciones. Por ello, os animo a parar un momento un pensar si estáis satisfechos con vuestra vida actual; si la respuesta es no, es el momento de moverse para cambiarlo.

Si quieres más información sobre este tema o has decidido que es el momento de acudir a un psicólogo/a, puedes contactar con nosotros a través de nuestro formulario de contacto o del e-mail: info@psicologiasmr.es. Estaremos encantados de ofrecerte toda la información que precises sin ningún compromiso.

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Cómo conseguir una buena salud psicológica

Conseguir una buena salud psicológica es muy importante ya que nos permitirá poder desarrollar nuestra vida sin mayores dificultades y sin quedarnos bloqueados o estancados debido a problemas de ansiedad, inseguridad, emocionales, etc. Pero lo primero que tenemos que saber es en qué consiste la salud psicológica.

¿Qué es una buena salud psicológica?

La salud psicológica es encontrarnos bien a nivel mental, a gusto con nosotros mismos y con los demás, satisfechos con cómo estamos viviendo nuestra vida y con las decisiones que tomamos en nuestro día a día. Básicamente es un equilibrio y un bienestar en todos los ámbitos de nuestra vida. No es ser perfectos y no equivocarnos nunca, ya que los errores van a suceder, habrá ocasiones en las que nos equivoquemos y es algo normal. La cuestión es intentar darle la vuelta a aquellas situaciones que sean negativas o nos generen malestar, ahí está la clave para una buena salud psicológica.

Entonces, ¿qué tengo que hacer para lograrlo?

En primer lugar habría que hacer una evaluación de los aspectos de nuestra vida que nos hacen sentir mal, aquí podemos incluir todo tipo de cosas como pensamientos negativos que tengamos, problemas en nuestras relaciones con los demás, malestar en el trabajo o con nuestros estudios, etc. Se trata de buscar todas aquellas cosas de nuestra vida que son negativas o que nosotros las sentimos de ese modo. La mayoría de estas situaciones podremos vivirlas como algo malo o buscarle el lado positivo, se trata principalmente de nuestra manera de pensar.

Una vez que hayamos identificado todos los aspectos negativos que percibimos en nuestra vida será el momento de trabajar con ello. Tenemos que cuestionar todos estos aspectos uno a uno, empezando por analizar por qué eso en concreto es negativo para nosotros y a partir de ahí ver qué pensamos al respecto, evaluando los posibles sesgos del pensamiento que estén apareciendo y trabajando con ellos.

Chico paseando

Pero, ¿qué son los sesgos del pensamiento?

Los sesgos del pensamiento son distorsiones que creamos de forma inconsciente (y que están muy relacionadas con nuestras experiencias previas), al emitir una evaluación de una situación concreta. Dicho así, suena muy complejo pero creo que un ejemplo puede ayudar a aclararlo. Por ejemplo, hoy es nuestro primer día en un trabajo nuevo (en un puesto en el que no tenemos experiencia), como vendedor en una tienda. Al atender al primer cliente nos olvidamos de explicarle algunas características del producto en el que está interesado y al marcharse nos damos cuenta de que hay otro producto que podría haber sido más idóneo para esa persona.

Ante esta situación podemos verlo de dos maneras; la primera sería hacer una evaluación negativa generando pensamientos como "ya lo he hecho mal, como siempre". En este pensamiento se incluye un sesgo que sería la generalización, usar términos absolutos como "siempre" o "nunca". Este sesgo lo que genera es una sensación de impotencia y frustración, que está relacionada con el locus de control del que ya os hablé en un post anterior. Además hay otros muchos sesgos que pueden aparecer en nuestros pensamientos como la ilusión de control, que nos hace creer que podemos controlar o influir en algo aunque todas las evidencias nos indiquen lo contrario o el sesgo de atención a lo negativo, que nos hace centrarnos y dar más importancia a los acontecimientos negativos que a los positivos.

Entonces, ¿sólo modificando estos pensamientos conseguiré estar sano psicológicamente?

No. La salud psicológica incluye muchos aspectos y no todos tienen que ver con el funcionamiento de nuestro cerebro. Al igual que cuando queremos cuidar nuestra salud física, que implica evitar aquellas cosas que nos puedan hacer enfermar también hay que cuidar ciertos hábitos para estar sanos. Estos hábitos también influyen en nuestro bienestar psicológico; algunas de estas cosas hoy en día ya nos resultan evidentes por la cantidad de mensajes que encontramos en relación a ello.

Por ello, aparte de trabajar con nuestros pensamientos tendremos que establecer unos hábitos de alimentación y de sueño adecuados en cuanto a que sean saludables y constantes. El ejercicio también es algo que nos beneficia tanto a nivel físico como psicológico, y no tiene que ser necesariamente ir al gimnasio o hacer pesas sino que podemos hacer actividades como ir a caminar, andar en bici o practicar yoga. Lo importante es buscar una actividad que nos ayude a mantenernos activos y que nos guste, ya que de lo contrario acabaremos abandonándola.

Además de estos hábitos que son bastante obvios, es importante que dediquemos parte de nuestro tiempo a las relaciones sociales (fuera del ámbito laboral o de estudios) y a hacer actividades gratificantes con nuestros amigos y familiares. También habría que reservar un tiempo para nosotros mismos, puede ser mayor o menor, pero es necesario. En el tiempo que nos dediquemos a nosotros podemos hacer actividades que nos gusten como leer o hacer manualidades o simplemente podemos relajarnos con una ducha más larga o tomando un rato el sol (ahora que tenemos ya algunos días que nos permiten hacerlo).

También es importante la independencia emocional, partiendo del punto de aprender a reconocer, conocer y aceptar nuestras propias emociones. Ser independiente emocionalmente no significa distanciarnos de los demás, sino no depender de ellos (de lo que hagan, nos digan o cómo nos valoren) para ser felices. Este aspecto está muy relacionado con nuestra autoestima, por lo que es otro punto que sería bueno trabajar y reforzar.

Otro aspecto importante como ya he comentado antes es no buscar la perfección ser conscientes y aceptar que las cosas ni son perfectas ni podemos controlar todos los aspectos para que salga como queremos. A veces, independientemente de lo que hagamos, las cosas no van a salir como esperamos y tenemos que trabajar nuestra capacidad de tolerar y aceptar este hecho. Esto no significa que nos vayamos al otro extremo y no pongamos interés y esfuerzo en conseguir lo que queremos, sino en aceptar aquellos fracasos que puedan darse.

Por lo tanto, como podéis ver la salud psicológica implica muchos aspectos y requiere de un cierto esfuerzo por nuestra parte alcanzarla. Sin embargo, los beneficios que obtendremos a cambio nos van a recompensar con creces este esfuerzo. Así que os animo a que trabajéis un poco en ello e intentéis mejorar aquellos aspectos de vuestras vidas que no sean positivos.

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Comuniación asertiva

comunicacion

Ya hemos hablado en otras ocasiones de los estilos de comunicación que podemos utilizar al relacionarnos con los demás. Hoy queremos centrarnos en la comunicación asertiva, que como ya sabréis si habéis leído nuestros anteriores post es el estilo de comunicación más adecuado. Sin embargo, no hemos llegado a explicarlo muy en profundidad hasta ahora. Creemos que es importante conocer es tipo de comunicación ya que nos puede ayudar a mejorar nuestras relaciones con los demás. Así que esperamos que este post os resulte interesante.

¿Qué es la asertividad?

La asertividad como ya hemos dicho es una forma de comunicación, que incluye todos los componentes de la misma (comunicación verbal, no verbal y la actitud). Este estilo de comunicación consiste en poder expresar lo que sentimos, lo que queremos (tanto hacer peticiones a otros como rechazar peticiones) o lo que pensamos siendo respetuosos con nosotros mismos y con los demás.

Existen una serie de derechos asertivos que nos concretan más esto, pero principalmente es el respeto a la hora de comunicarnos y va un poco en consonancia con la frase "tu libertad acaba donde empieza la del otro". Este estilo de comunicación nos dice que tenemos que ser conscientes de que todos tenemos los mismos derechos y por lo tanto si nosotros tenemos derecho a hacer, por ejemplo, una petición a alguien, esa persona también tiene derecho a hacernos una petición (y ambos casos tanto la persona como nosotros tenemos derecho a negarnos a la petición).

Lo importante de la asertividad no es el mensaje que transmitimos en sí mismo sino la forma de transmitirlo. Es decir, siguiendo con el ejemplo, si nos hacen una petición y queremos rechazarla por la razón que sea tenemos diferentes maneras de hacerlo. Probablemente si nuestra forma de comunicarnos es inhibida aceptaremos y luego intentaremos evitarlo pero sin llegar a expresar que no queremos hacerlo, si es agresiva probablemente faltemos al respeto a la otra persona bien porque la insultemos al hacernos la petición o porque quizá le amenacemos con algo cuando le digamos que no.

En el caso de la asertividad trataríamos de explicarle (dando más o menos detalles) que no queremos hacer lo que nos ha pedido y haciéndole ver que sabemos ponernos en su lugar, pero que aun con ello no queremos hacer aquello que nos ha pedido (la razón puede ser muy importante como que va en contra de nuestros principios o algo menos importante como que ese día lo necesitamos para nosotros).

¿Por qué usar la comunicación asertiva?

Usar la comunicación asertiva tiene muchos beneficios tanto a nivel personal como interpersonal. A nivel personal podemos reducir la ansiedad y el estrés, mejorar nuestra autoestima y autoconfianza que a su vez mejorará nuestra capacidad para tomar decisiones, nos ayuda a entender mejor nuestras propias emociones y por lo tanto a controlarlas mejor con lo que también nos resultará satisfactorio. A nivel interpersonal nos ayuda a mejorar nuestras habilidades sociales y con ello nuestras relaciones con los demás lo que conlleva unas relaciones con mayor confianza y respeto mutuo.

Además, usando este estilo de comunicación evitaremos los otros dos de los que ya hemos hablado que serían el estilo agresivo y el inhibido. Éstos, van justo hacia el lado opuesto de la asertividad, ya que nos generan frustración que aumenta el estrés disminuye nuestra autoestima y empeora nuestras relaciones con los demás. Digamos que para los demás estos estilos de comunicación nos vuelven personas difíciles de tratar, bien porque tendemos a generar problemas o porque habitualmente no tomamos parte al tomar decisiones.

chicas hablando

¿Cómo puedo transformar mi estilo de comunicación?

Antes de empezar a transformar tu estilo de comunicación tienes que conocer la forma en la que te comunicas ahora. Deberías valorar lo que hemos comentado antes sobre los estilos de comunicación inhibida y agresiva. Si tiendes a decir que sí a compromisos con los demás a pesar de no tener tiempo, si no defiendes tus derechos (incluso cuando crees que están siendo injustos contigo) o si habitualmente haces lo que te piden los demás sin pensar en ti mismo o en lo que quieres probablemente tengas un estilo inhibido con lo que deberás centrarte en defender tus derechos y expresar tus opiniones y deseos.

Por otro lado, si tiendes a culpar a los demás, les obligas a aceptar tus opiniones como ciertas sin importar lo que ellos digan o sueles poner tus deseos por encima de las necesidades de los otros probablemente tengas un estilo de comunicación agresiva y en este caso deberás intentar ser más amable con los demás, intentar ponerte en su lugar para comprender sus deseos e intentar comprender que los mismos derechos que tienes tú los tienen ellos.

Dado que las técnicas para modificar nuestra comunicación son muchas, las explicaremos brevemente en un post dentro de unos días. Así podréis tener una pequeña guía de lo que podéis ir modificando en vuestro día a día para conseguir todos los beneficios que la comunicación asertiva nos ofrece.

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Próximos cursos

Durante el mes de Febrero lanzamos una encuesta para conocer vuestra opinión sobre qué temas os resultaban interesantes para un curso o taller. La verdad es que ha estado bastante igualado por lo que seguramente vayamos haciendo más cursos con las temáticas que os han interesado. De momento estamos preparando durante este mes uno sobre ansiedad y otro sobre Habilidades Sociales.

En el momento en que terminemos de prepararlos os lo comunicaremos a través de un post para que todos aquellos que estén interesados puedan apuntarse. La fecha prevista para ello es el mes de Abril. En principio lo vamos a ofrecer en formato online, pero si os interesa que se haga de forma presencial podéis indicárnoslo en la encuesta que encontraréis al final de este post. En caso de que haya gente suficiente para organizarlo de forma presencial, también lo ofreceremos en esta modalidad. En tal caso os informaríamos de las fechas de inscripción y de inicio del curso, así como de los horarios.

Además, queremos recordaros que estamos abiertos a nuevos proyectos. Así que si estáis interesados en realizar algún curso, taller o cualquier otra actividad que podamos ofreceros (o estais interesados en algún tema que no hayamos propuesto) podéis contactar con nosotros, sin ningún compromiso, a través de nuestro Formulario de Contacto o del correo info@psicologiasmr.es

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Día Internacional de la Mujer

Hoy, día 8 de Marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer. Es una fecha en la que se quiere reconocer la importancia de las mujeres en la historia y destacar la lucha de las mujeres por su libertad y la igualdad con el hombre. En estos últimos días se ha podido ver a través de Redes Sociales y medios de comunicación algunos de los preparativos para este día.

Es un día en el que las mujeres reivindicamos nuestros derechos en igualdad de condiciones que los hombres, ése es el objetivo de las huelgas y manifestaciones que hay convocadas el día de hoy en las diferentes comunidades. Es una fecha que la ONU institucionalizó en 1975, pero que lleva celebrándose desde 1911. Anteriormente se llamaba Día Internacional de la Mujer Trabajadora, pero se eliminó éste último término porque aunque el trabajo dentro de la casa no esté considerado como un trabajo como tal por las instituciones, sí que es un trabajo (que es duro y sin remuneración). Por lo tanto, todas las mujeres están incluidas en la celebración de este día y se les anima a luchar por sus derechos.

Es cierto que se han ido logrando ciertos cambios en la sociedad que nos acercan un poco a la igualdad, pero todavía queda mucho trabajo por delante. Por ello, el tema elegido para este año en el Día Internacional de la Mujer es "Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio" que trata de buscar formas innovadoras de buscar la igualdad. Eso se enmarca dentro del plan de la ONU para 2030, cuyo objetivo es conseguir un planeta 50-50 para ese año.

Por todo esto, hoy desde nuestro centro nos queremos sumar a estas reivindicaciones y animaros a todas y todos a intentar buscar formas de conseguir la igualdad aportando nuestro granito de arena.

¡Feliz Día Internacional de la Mujer!

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Nuestras elecciones y sus consecuencias

Decisiones. Continuamente estamos tomando decisiones, desde que suena el despertador por la mañana (¿me levanto? ¿me quedo 5 minutos más?) hasta que nos acostamos por la noche (¿a qué hora me voy a la cama? ¿veo un poco más la tele?) . Y todas y cada una de las decisiones que tomamos influyen en mayor o menor medida en nuestras vidas. Sin embargo, la mayor parte de ellas pasan desapercibidas ya que son decisiones cotidianas a las que no les damos demasiada importancia.

Por ejemplo, el caso del despertador que he comentado en principio es una decisión bastante sencilla y aparentemente sin importancia. Pero si la analizamos veremos que tiene implicaciones: si decido levantarme quizá me ponga de mal humor porque me gustaría quedarme un poco más en la cama pero iría muy justa de tiempo aunque levantándome me dará tiempo a hacer todo antes de salir; si decido quedarme 5 minutos más, seguramente tendré que vestirme y prepararme más rápido y quizá tenga que saltarme el desayuno pero habré disfrutado esos 5 minutos más.

Como podemos ver, en un ejemplo tan tonto como éste vemos que ambas decisiones tienen su parte buena y su parte mala; y en función de la importancia que tengan estas consecuencias elegiremos una opción u otra. Esto es así en todas las decisiones que hacemos aunque realmente no nos paramos a analizarlo en cada decisión que tomamos. Algunas decisiones las tomamos por un impulso momentáneo, otras las meditamos más. Esta diferencia tiene que ver con la importancia que percibamos tanto de la propia decisión que debemos tomar como de las consecuencias de la misma.

¿Y si no tomo una decisión?

Si no tomamos una decisión, realmente ya estamos tomando una: no elegir (o posponer la decisión). Hay casos en los que podremos decidir no decidir, y puede que otros decidan por nosotros; otras veces podemos no decidir algo pero a medio o largo plazo tenemos que tomar esa decisión. Con lo que al final en cualquiera de los casos no tomar una decisión tiene sus consecuencias: bien tener que aceptar lo que otros decidan o tomar una decisión definitiva más adelante. A veces, puede ser que pospongamos tanto una decisión que acabemos "no teniendo elección"; por ejemplo, si nos estamos planteando matricularnos en algún curso y lo posponemos demasiado por no querer decidir es posible que acabe pasandose el plaza de inscripción y no podamos realizar ese curso. Aparentemente en este caso no hemos podido elegir, pero en realidad hemos elegido no hacer ese curso, hemos pospuesto la decisión hasta que ya no podíamos matricularnos (aunque quizá haya sido una elección incosciente).

¿Es tan importante tomar decisiones?

Algunas decisiones serán importantes y otras no, depende de muchos factores. En primer lugar depende de la importancia que tenga para ti el tema sobre el que debes tomar una decisión. Si ese tema es importante para ti, seguramente pensarás más en qué decisión tomar buscando los pros y los contras. Por otro lado, también pueden influir las consecuencias que pueda tener para ti o para alguien que te importe el que tomes una u otra decisión. A veces, también puede ser que sea una decisión realmente difícil porque ambas opciones te parecen igual de buenas pero son incompatibles; en este caso sería bueno recurrir a las técnicas de toma de decisiones.

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¿Qué es la ansiedad y por qué la sufrimos?

Ya hemos hablado en ocasiones anteriores sobre la ansiedad y hoy queremos retomar un poco el tema. En los últimos post que hemos publicado sobre este tema nos centramos en la ansiedad que podemos sufrir dentro del ámbito laboral o a causa de nuestro trabajo. Sin embargo, podemos sufrir ansiedad que no esté vinculada a nuestro trabajo y es de lo que queremos hablar hoy.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una reacción automática normal que nos prepara para una amenaza, aumentando nuestras facultades de percepción. Por lo tanto, no tiene porque ser un problema. El problema aparece cuando esta reacción aparece ante situaciones que no son realmente una amenaza, pero que por diferentes motivos nuestro cerebro sí las percibe como peligrosas. Es decir, por un lado tenemos la ansiedad que nos ayuda a la preservación de nuestra vida, que es necesaria y está relacionada con situaciones o aspectos que bien, por herencia genética o aprendizaje percibimos como peligrosas (y que además lo son). Por otro lado, tenemos la ansiedad desadaptativa que es aquella cuyas reacciones nos entorpecen en nuestro día a día, en las relaciones con los demás, etc.

Dentro de la ansiedad desadaptativa hay diferentes tipos de problemas de ansiedad: ansiedad generalizada, de pánico, estrés postraumático, fobia social, fobias específicas y trastorno obsesivo-compulsivo. Cada una de ellas responde a un tipo de estímulo o situación estresora diferente aunque los síntomas suelen ser similares, pudiendo variar de una persona a otra.

¿Cuáles son los síntomas?

En primer lugar hay diferentes tipos de síntomas; a nivel de pensamientos hay un preocupación excesiva por algún tema concreto (economía familiar, salud, trabajo, etc.) sin que realmente haya signos de un problema al respecto. También suele haber una negatividad que genera unas expectativas irreales con resultados muy negativos e incluso catastróficos. Además, es muy difícil conseguir estar relajado, lo que puede derivar en problemas de insomnio cuyas consecuencias pueden ser la irritabilidad, fatiga o dolores de cabeza. Y finalmente, pueden aparecer también problemas para concentrarse o para recordar algunas cosas.

Por otro lado también hay síntomas a nivel físico como una sensación de nerviosismo y tensión constantes, un aumento del ritmo cardíaco, respiración acelerada (que pude generar hiperventilación y mareo), sudoración excesiva, temblores, sensación de debilidad o problemas gastrointestinales (además de una disminución o un aumento del apetito).

Habitualmente no se dan todos los síntomas a la vez, pero suele haber una combinación de los síntomas relacionados con los pensamientos y de los síntomas físicos. La aparición de estos síntomas genera un malestar e incomodidad que pueden afectar negativamente a diferentes áreas de nuestra vida. La interferencias o dificultades que pueden aparecer son muy variadas en función del origen del problema, de los recursos personales y de las habilidades de afrontamiento de cada persona, y pueden darse en un único área de nuestra vida, en varios o en todos.

¿Por qué sufro ansiedad?

Las causas pueden ser muy variadas y no son excluyentes, es decir, que puede haber varios factores que influyan en que padezcamos ansiedad. En primer lugar tendríamos el origen genético, puede que exista cierta herencia genética que nos haga ser más nerviosos o más sensibles a los acontecimientos estresantes. Luego están las causas circunstanciales, que suele ser el origen más habitual, puede ser una mala racha económica, estar pasando por un mal momento con la pareja o en la familia, etc. En tercer lugar encontramos las experiencias vitales significativas, son aquellas situaciones que suponen un cambio como un embarazo o una situación trumática que hayamos vivido (como un accidente de tráfico). Por último, estarían las drogas; hay ciertos tipos de droga como el éxtasis o el LSD que generan ansiedad, del mismo modo que para algunas personas la cafeína o la teína les puede afectar en este sentido (en ambos casos se debe a las reacciones químicas que provocan estos componentes en el cerebro).

¿Qué puedo hacer para afrontarla?

En primer lugar habría que evitar en la medida de lo posible todo aquello que aumente nuestro nerviosismo (reducir el consumo de cafeína o si se consumen drogas dejarlas), además habría que hacer una revisión de nuestros hábitos de vida para intentar mejorar aquellos que no sean saludables (alimentación y horas de sueño estables, ejercicio periódico, etc.). Si conocemos el origen principal, podríamos intentar modificar esa situación o la manera en que nosotros la vemos para que no nos genere tanto estrés. Y por último, intentar modificar nuestra actitud buscando los aspectos positivos o la forma de darle la vuelta a la situación para que no nos afecte (o al menos el impacto no sea tan importante).

Si la situación de ansiedad se prolonga en el tiempo y vemos que no conseguimos mejorar, sería recomendable acudir a un psicólogo para poder trabajar el problema ya que de lo contrario, además de las dificultades que experimentamos cada día la ansiedad puede derivar en una depresión.

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Día Europeo de la Salud Sexual

Hoy es el día de San Valentín, y muchos/as habrán hecho planes para sorprender a sus parejas o les habrán comprado algo que para ellos/as demuestre que quieren a su pareja. Es el día del amor por excelencia, se celebra en muchos países, y por todas partes hemos visto estos últimos días corazones, ofertas para hacer regalos y anuncios de productos o servicios con los que podemos sorprender a nuestra pareja.

En primer lugar, me gustaría decir que aunque está muy bien que haya un día en el que todos queremos celebrar que queremos a nuestra pareja es importante demostrarlo cada día. Las relaciones son un compromiso diario, suponen una implicación de ambas partes de la pareja y compartir con ella tanto nuestros buenos momentos (que podemos celebrar, como este día) como aquellos momentos más difíciles, en los que nuestra pareja puede ser nuestro apoyo.

Por otro lado, en Europa aprovechando que la mayoría celebra este día de San Valentín, se celebra a su vez el Día Europeo de la Salud Sexual. El objetivo es sensibilizar a la población para estar informados y mantener unas prácticas sexuales saludables. Según la OMS, La salud sexual es un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia.

día europeo de la salud sexual

Entonces, ¿qué implica la salud sexual?

Es decir, incluye muchos aspectos diferentes, aunque por desgracia la mayor parte de la gente los desconocemos y no se trabaja en la sociedad para eliminarlos ni prevenirlos. Vamos a analizar un poco más cada uno de estos componentes de la Salud sexual.

En nuestra sociedad todavía existe un malestar físico, mental y social hacia la sexualidad o a parte de la misma; la sexualidad sigue siendo hoy en día un tema del que no es "adecuado" hablar porque debido a las normas y creencias sociales se ve como algo tabú. Sin embargo, eso genera problemas sexuales derivados de la desinformación o de la información equivocada, que acaba por reforzar la idea de que no es algo sobre lo que se deba hablar (o al menos así lo ven muchas personas).

En cuanto al enfoque positivo y al respeto de la sexualidad y de las relaciones sexuales, algo que esté relacionado con el malestar del que hablábamos, podemos ver claramente que no existe ya que hay muchos tipos de sexualidad y de relaciones sexuales, pero todavía hoy en día hay muchas personas que perciben la mayoría de ellos como erróneos o no aceptables (normalmente a causa de los valores morales). De hecho, hasta hace no tanto estaban considerados como enfermedades y hasta se realizaban tratamientos para "curarlos".

Pasando al siguiente punto sobre la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de coacción, discriminación y violencia; para mucha gente esto no existe, debido a diferentes circunstancias experimentar placer no es una opción además de que hay muchas personas que sufren coacción para mantener relaciones sexuales. Por otro lado, la discriminación (que a veces deriva en violencia) y la violencia en sí nos habla de aquellas personas que son discriminadas por su orientación o su identidad sexual, y que pueden ser agredidas por ello, y de todos los tipos de violencia sexual, que incluye la violencia de género. Por último, en cuanto a las relaciones seguras, hay muchas razones por las que se dan muchas relaciones sexuales de riesgo que derivan en embarazos no deseados y en Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).

Por todo esto, y para poder garantizar que todos y todas podamos tener una buena Salud Sexual, es importante trabajar en la concienciación sobre ello y las implicaciones que tiene. Y sobre todo, educar, hablar de la sexualidad, aprender a respetar otras formas de ser o de vivir la sexualidad y no sentir vergüenza o miedo al expresar nuestras dudas o inquietudes sobre este tema.