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El autismo, concepto y origen

Hoy me gustaría hablaros de un tipo de trastorno menos común que los de las entradas anteriores pero que creo que es muy interesante conocer para ver cómo funciona nuestro cerebro y cómo afectan las anomalías de éste a nuestra conducta. Este trastorno es el autismo, aunque en realidad existen diferentes tipos dentro de él.

El autismo es un trastorno crónico que presenta síntomas como la dificultad para desarrollar relaciones sociales normales, el desarrollo anómalo de la capacidad de comunicación, la falta de imaginación y movimientos estereotipados y repetitivos. Tiene una incidencia de 4 de cada 10.000 niños y afecta tres veces más a los niños que a las niñas.

Los síntomas de esta enfermedad se traducen en que los niños con autismo suelen evitar el contacto con otras personas, no sonríen, evitan relacionarse con otros niños y suelen tener problemas con el lenguaje (como hablar de ellos mismos en segunda o tercera persona o hacer interpretaciones literales de lo que se dice).

Sin embargo, las raíces de esta enfermedad son más profundas que lo que podemos ver. Antes, se pensaba que era algo aprendido, debido a unos padres fríos y que no mostraban emociones hacia el niño. Esto generaba una gran culpabilidad en los padres al verse como los únicos responsables de la situación de su hijo. Años más tarde, se ha podido ver que esta enfermedad se debe a factores biológicos.

Esto queda patente al comprobar que el 2 o 3% de los hermanos de niños autistas también lo son, y aunque parezca una probabilidad muy baja en realidad es entre 50 y 100 veces mayor de la esperada. Además,  en estudios con gemelos monocigóticos hay un 70% de probabilidad de que ambos sean autistas si uno de ellos lo es. Según los estudios actuales el autismo estaría relacionado con los cromosomas 2, 7, 15 y X; aunque también encontramos otras causas como la fenilcetonuria (que es la falta de la enzima fenilamina) cuyo resultado si no se trata es un retraso mental grave que en algunos casos puede derivar en autismo.

Creo que este trastorno es muy interesante conocerlo, y por ello continuaré explicando algunos puntos más sobre el autismo en el próximo post para poder profundizar un poco más en él.

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Cuidando a nuestros mayores

Hoy quiero hablaros de un tema que en los últimos años ha ido cobrando mayor importancia debido al incremento de personas que lo padecen: las demencias.

Con los avances en la medicina y las mejoras en la calidad de vida, nuestra esperanza de vida se ha alargado; y a causa de ello hay un mayor número de personas que padecen diferentes tipos de demencias, de las cuales la más común es el Alzheimer. La mayoría de nosotros conocemos a alguien que la padece, bien sea un familiar nuestro o un familiar de un amigo.

Por esto, creo que es importante que conozcamos los síntomas más en detalle para poder estar atentos y detectar el Alzheimer en sus primeras fases. Ya que, si esta enfermedad se comienza a tratar en el momento en que aparecen los primeros síntomas, la vida de la persona que la padece puede mantenerse durante un tiempo mayor sin necesidad de recurrir a otro para hacer las tareas cotidianas.

En primer lugar, y antes de entrar a hablar sobre las demencias, me gustaría dejar claro que ni todas las personas padecen este tipo de enfermedades ni hay que tratarlos como incapaces en caso de que la padezcan. Lo más adecuado es tratar a las personas afectadas de la forma más normal posible, manteniendo nuestra conducta en la medida de lo posible y adaptándonos a las necesidades que tengan sin quitarles la autonomía que conserven.

Todos tenemos una idea, quizás un poco vaga de lo que son las demencias, pero hoy voy a explicarlo un poco más en detalle. Las demencias implican un deterioro del funcionamiento intelectual, que afecta al funcionamiento personal, social y laboral. Este tipo de enfermedades son degenerativas y por tanto, sus síntomas se van agravando con el paso del tiempo.

Los primeros síntomas que veremos en una persona que padezca una demencia es el deterioro de la memoria, muchas personas lo asocian con la edad, pero no todas las personas mayores sufren este deterioro (si no padecen una demencia). Este síntoma se ve reflejado en hechos como que repitan una misma historia o pregunta en un período breve de tiempo, o que se les olvide dónde han puesto una cosa de forma más o menos recurrente. En esta fase es difícil discernir si son problemas debidos a la edad de la persona únicamente o si padece una demencia, a menos que conozcamos muy bien a la persona (aun así sigue siendo difícil).

A partir de este punto, los problemas de memoria se irán agravando progresivamente, ya que la persona irá olvidando más cosas con el paso del tiempo. La pérdida de memoria es el síntoma más visible de las demencias. Pero también podemos detectarlo a través de comportamientos extraños (como guardar objetos en sitios raros o que se obsesione durante un tiempo con alguna idea que no sea real). Con esto me refiero a que guarde, por ejemplo,  el mando de la televisión en el horno o a que se enfrente a quienes la atienden diciendo que quieren envenenarla con el café (puede parecer exagerado pero son casos reales).

La evolución de esta enfermedad es muy compleja ya que depende de muchos factores como la actividad mental que haya realizado a lo largo de su vida y la que realice la persona actualmente, si padece alguna otra enfermedad, la situación social y psicológica en la que se encuentre, etc. Pero independientemente de todo ello, los síntomas iniciales son los mismos, aunque puede resultar más difícil detectarlos.

Si se detecta alguno de estos síntomas y se considera que la persona puede padecer una demencia, lo mejor que se puede hacer es acudir al médico de cabecera para que realice un examen preliminar a la persona y así valorar su estado para poder intervenir. En las primeras fases se puede mejorar mucho la memoria de la persona si se realizan ejercicios para mejorar la agilidad mental. Además, existen asociaciones que ayudan a familiares de personas que padecen estas demencias, orientándolos sobre cómo tratar al enfermo. También en vuestro centro de salud os pueden facilitar información al respecto. Así, que informaros bien y estad atentos a los síntomas, ya que podéis mejorar mucho la calidad de vida de vuestros familiares si detectáis la enfermedad en sus primeras fases.

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Sociedad y autoestima

Todos sabemos el significado de la palabra autoestima y sabemos en qué consiste, pero quizá no nos estemos preocupando demasiado en mantener nuestra autoestima en un buen nivel y eso nos está afectando a la hora de nuestro funcionamiento diario.

La sociedad nos ha impuesto una serie de modelos a seguir, que tienen características diferentes en función de si somos mujeres o si somos hombres. Pero al fin y al cabo, nos marca a ambos sexos un camino que debemos seguir para tener un valor. Es muy difícil salirse de estos modelos y que de verdad nos sintamos bien con nosotros mismos sin ser como nos indica la sociedad que deberíamos; pero lo importante para tener una buena autoestima es ser nosotros mismos y valorarnos por ser así, independientemente de lo que nos diga la sociedad.

Para poder llegar a ese punto en el que nuestra valoración sobre nosotros mismos es la más importante de todas, debemos trabajar en ello. Es importante que valoremos todas las cosas buenas que tenemos, a pesar de que nos parezcan pequeñas o insignificantes, porque todo cuenta. Y a pesar de lo que nos diga la sociedad, en la que prima el aspecto físico ante todo (y con estándares muy determinados), debemos valorarnos más por otras virtudes que tenemos.

Si bien es cierto que llevar una alimentación equilibrada y hacer deporte nos ayudan a mejorar nuestra autoestima debido a que el funcionamiento de nuestro cuerpo mejora, también es muy importante ser capaces de realizar otras actividades que nos resulten gratificantes y valorarlas. Además de esto, aprender a manejar las situaciones sociales de forma asertiva también mejora nuestra autoestima ya que con la asertividad podemos resolver problemas defendiendo nuestros derechos pero sin faltar al respeto a los demás, evitando sentimientos de culpa o enfrentamientos.

Por eso, os recomiendo que para comenzar a mejorar vuestra autoestima escribáis en una hoja todas las cosas positivas que tenéis, todo lo que sois capaces de hacer (aunque os parezca poco importante) y podréis comprobar que tenéis muchas más cosas por las que ser felices de las que pensáis. Además intentad mejorar vuestra asertividad, recordando siempre que para ser asertivos tenemos que respetar a los demás y a nosotros mismos.

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Ventajas, desventajas y estereotipos

estereotipos y autoestima

Hoy os traigo un tema que me parece interesante, el origen del estereotipo contra las rubias. Encontré un artículo que hablaba de esto hace unos meses en la revista Mente y Cerebro y a través de una serie de estudios intentaban encontrar el por qué de la creencia sobre que las rubias son tontas.

Pues bien, en primer lugar hallaron que en general, tras unos años trabajando, las rubias tenían un sueldo más elevado que las morenas y pelirrojas aun teniendo el mismo nivel educativo (calcularon que ser rubia equivalía, a nivel de sueldo, a tener un año más de estudios). Además, los maridos de las mujeres rubias, también ganaban más dinero. Ésta podría ser una de las razones por las que existe este estereotipo, ya que se pudieron iniciar chismorreos para rebajar a las rubias y que no tuviesen un sueldo mayor sólo por el color de pelo.

Sin embargo, y debido a estos prejuicios, aunque las rubias tienen mayores posibilidades de encontrar un trabajo en el que el aspecto físico sea importante, son contratadas en menor medida en puestos que exijan unas capacidades cognitivas altas y en ambientes competitivos.

Por otro lado, si hablamos del éxito en las relaciones con el sexo contrario generalmente los hombres las prefieren rubias. Según un estudio mencionado en el artículo, las mujeres rubias eran abordadas en los bares por el mismo número de hombres que las morenas y pelirrojas juntas. En cualquier caso, es interesante que cuando se les preguntó a una muestra de hombres, valoraban a las rubias como menos bellas que las morenas. Esta discrepancia entre lo que respondían y lo que se pudo comprobar en los bares puede deberse a que al ser diferentes llaman más la atención, a que se estima a las personas con el pelo más rubio como más jóvenes o más probablemente al cine y su historia con las mujeres rubias.

En el cine desde hace muchos años se ha representado a las rubias como mujeres fáciles, sensuales y más guapas que inteligentes. Y lo mismo ocurre con las revistas y cine porno. Hay una sobrerrepresentación de las rubias en publicaciones y películas en las que se relaciona el cabello rubio con la belleza pero no con la inteligencia. Pero si hacemos estudios similares con hombres rubios no ocurre esto, no se observa diferencia entre hombres rubios, morenos o pelirrojos. Esto muy probablemente es debido a los medios de comunicación, que generaron en la sociedad esa imagen para las rubias (incluso en la publicidad y la moda).

Para finalizar, me parece importante comentar que estos prejuicios afectan a las mujeres rubias de manera que se bloquean y  pueden actuar como dice el estereotipo que son, es el autocumplimiento del estereotipo. Esto se debe a la presión que ejerce que toda la sociedad tenga esas ideas preconcebidas. Sin embargo, se puede escapar de la influencia del estereotipo recordando y reforzando el pensamiento de que las mujeres rubias son personas autónomas, diferentes a las demás, independientes, únicas e individuales. Y este pensamiento se puede aplicar a cualquier persona ya que nos ayuda a reafirmarnos y a estar más seguros de nosotros mismos. Así que recordaros a vosotros mismos esta idea, sois personas independientes.

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Definiendo la psicología

La psicología es una ciencia que estudia el comportamiento humano; esto incluye su forma de percibir las cosas, las motivaciones que tiene, las emociones que siente, su forma de pensar, la inteligencia, la personalidad y la forma en que se relaciona con los demás.

Dentro de la psicología encontramos diversas corrientes sobre las que se desarrollan los tratamientos, una de las más conocidas es el psicoanálisis. Sin embargo, nosotros seguimos una corriente diferente, la cognitivo-conductual. Esta corriente parte de que las conductas son aprendidas y que se aprenden en función de los significados que tienen para nosotros. Desde esta corriente se defiende la idea de que hay tres componentes básicos, que se influyen mutuamente, los pensamientos, las emociones y las conductas (esto es el triple sistema de respuesta).

Partiendo de esta base en este tipo de terapia se trabaja modificando uno de esos aspectos para que a su vez se modifiquen los otros dos. De esta manera, la persona puede superar el problema por el que ha acudido a consulta y también podrá enfrentarse a problemas similares que tenga en un futuro, ya que en este tipo de terapia se aprenden las herramientas necesarias para poder hacerlo en futuras situaciones.

En cualquier caso cada persona tiene unas características diferenciadas que la hacen única en los aspectos que se han nombrado anteriormente, por esto, personas diferentes ante una misma situación reaccionan de manera distinta y por ello les repercute de forma diferente. Debido a esto, y a pesar de que se sigan unas líneas base, cada terapia se adapta al paciente de manera individualizada para poder sacar el máximo provecho y conseguir el objetivo fijado en el mínimo tiempo posible.

Estas nociones básicas sobre la psicología y sobre el funcionamiento de nuestro centro pueden orientarte sobre qué es lo que necesitas y cómo funcionamos para que puedas decidir si te interesa nuestra forma de trabajar.