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Beneficios de tener una mascota

En Febrero, con motivo del Día Internacional del Gato, publicamos en nuestro Instagram un pequeño artículo con algunos de los beneficios de tener un gato (algunos de los cuales también son aplicables a otras mascotas). Hoy queremos retomar el tema en un post, aunque aquí hablaremos de las mascotas en general y no de los gatos en particular.

Actualmente, la mayoría de nosotros tenemos claro que tener una mascota en casa tiene muchos beneficios; no en balde existen terapias con animales. El primer beneficio que logramos teniendo una mascota es la compañía que nos hace. Llegar a casa y que esté ahí, que venga a saludarnos o a entrometerse mientras hacemos nuestras tareas es algo que, aunque a veces podamos quejarnos, nos gusta porque nos demuestra que nos quiere. Las personas que viven solas o también las personas que ya están jubiladas y por lo tanto tienen más tiempo libre se benefician mucho de esta compañía. Además, y sobre todo en estos casos, puede ayudar a prevenir la depresión. Esto se traduce en una mejoría de la salud mental, ya que eleva nuestro estado de ánimo.

También ayudan a reducir el estrés, en el post que os comentamos os decíamos que acariciar a un gato nos ayuda a relajarnos al igual que escuchar su ronroneo. Con otros animales de compañía como los perros por ejemplo, este beneficio se puede obtener también con esos ratos de juego y de paseo (cuando no lo hacemos de forma acelerada y corriendo a todas partes). A su vez, esta reducción del estrés protege nuestro corazón porque se reduce la presión sanguínea y de este modo también baja el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Esto también se relaciona mucho con otro beneficio que es el experimentar emociones agradables. Seguro que todos aquellos que tengáis o hayáis tenido una mascota podéis pensar en muchos momentos en los que habéis sonreído estando con vuestra mascota o incluso os habéis reído si ha hecho alguna cosa rara (también por esta razón Internet está lleno de vídeos de animales corriendo como locos, dándose golpes tontos por no mirar lo que hacen, etc.). Otro beneficio que se refleja en nuestra salud es un refuerzo de nuestro sistema inmunitario y también que facilita la recuperación de una enfermedad.

Todos estos beneficios tienen un claro impacto en nuestra salud física, pero además tenemos otros que tienen que ver más con nuestra salud mental (con nuestras emociones y pensamientos). Los animales son seres que, aunque por naturaleza ya tienen unas "normas", tienen una libertad a la hora de vivir de la que muchas personas carecemos (por imposición externa o por autoimposición). Los animales nos enseñan a vivir el momento, a disfrutar de las pequeñas cosas, a valorar el tiempo de descanso y a ser capaces de entender que los pequeños momentos de locura en los que podemos romper algunas normas pueden ser buenos; e incluso saludables. La sociedad nos marca unas normas, algunas de las cuales dependen de cada situación, y a esas normas nosotros añadimos las nuestras propias que surgen de la educación recibida, de las experiencias vividas, nuestras estructuras mentales y de nuestra personalidad. Por eso, tener algunos momentos de espontaneidad o de salir de nuestra zona de confort puede ser una bocanada de aire fresco.

Además de todos estos beneficios, tener mascotas nos ayuda a aprender sobre las responsabilidades y el respeto, ya que hacernos cargo del cuidado de un animal supone la realización de ciertas tareas. Este aprendizaje es algo muy beneficioso en la educación de los niños porque, como decimos, aprenden que las mascotas son seres vivos como ellos y necesitan ciertos cuidados que tenemos que proporcionarle nosotros. En cuanto al respeto, con las mascotas somos conscientes de que como seres vivos sufren cuando no se encuentran bien y también nos muestran su cariño con diversos comportamientos por lo que respetarlas y tener en cuenta esto es algo que podemos aprender de ellas.

Por último, y aunque ya lo hemos mencionado antes, son muy beneficiosas en algunos tipos de terapia. Por ejemplo, ayudan a comunicarse a personas con autismo porque les ayudan de alguna manera a socializar. Dado que en general las personas con autismo no se comunican de la misma manera que la mayoría de la gente, generan una conexión especial con las mascotas y su propia forma de comunicarse (esto en parte es debido a que no existen en esta comunicación esas normas sociales que establecen la forma de comunicarnos). Y como ya hemos comentado por los beneficios que hemos nombrado anteriormente pueden realizarse terapias con animales también en personas con depresión.

Por todo esto, creemos que es muy recomendable tener una mascota, aunque teniendo en cuenta lo que ya hemos comentado tenemos que ser responsables. Si decidimos tener una mascota tenemos que tener en cuenta que va a ser para toda su vida, no podemos desentendernos de ellos cuando no nos convenga o cuando nos cansemos de cuidarlo. Y en relación a esto, precisamente por los abandonos os pedimos que si vais a tener una mascota adoptéis, hay muchos animales en protectoras de animales esperando a alguien que les quiera y al que dar todo su amor.
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Voy a comenzar una terapia, ¿qué puedo esperar? II

La semana pasada os dejamos la primera parte de este post, que es la última parte de una pequeña guía para ayudar a quienes no tienen claro cuándo acudir a terapia, cómo elegir psicólogo, etc.

En el post anterior despejábamos algunas dudas que pueden surgir una vez que ya hemos decidido acudir a terapia y hemos elegido un psicólogo/a. Hoy continuamos con otras posibles dudas que pueden aparecer y crear inseguridad para tomar la decisión final de contactar con un psicólogo/a.

A veces, podemos plantearnos cuándo es adecuado contactar con nuestro psicólogo/a. Esto depende mucho de cada profesional, pero normalmente suelen atender dentro del horario laboral sin problema, y si no es posible responder a la llamada en el  momento en que le paciente la hace, le devolvería la llamada en otro momento. Algunos pueden cobrar por este servicio, aunque no es nuestro caso. También pueden ofrecer contacto a través del correo electrónico o (últimamente más a menudo) el WhatsApp. En cualquier caso, esta es una pregunta que puedes hacerle a tu psicólogo/a en la primera sesión para que te aclare cómo trabaja en su caso.

Otra duda que puede surgir es si puedes hacerle preguntas personales a tu psicólogo/a. La respuesta es sí que puedes, pero probablemente no las responda ya que la terapia y el terapeuta se centran en ti. Es importante trabajar sobre tus experiencias, sentimientos y dificultades. Puedes pensar que el psicólogo/a no puede entender tu situación si  no lo ha vivido y por ello querer hacerle preguntas. Sin embargo, el psicólogo/a como profesional que es, si no está formado o preparado para atender tu demanda y ayudarte a solucionar la situación que te ha hecho acudir a su consulta, te derivará a otro profesional que sí pueda.

Con respecto a la duración de la terapia, no hay una respuesta concreta. La duración depende del problema por el que se acude, tu personalidad, la frecuencia de las sesiones y el trabajo que hagas tú mismo tanto dentro como fuera de la consulta. En este aspecto es muy importante que trabajes por tu cuenta lo que te pida el psicólogo/a ya que influirá mucho en la duración de la terapia. En cualquier caso, siempre intentamos que las terapias sean lo más breves posibles, siempre que sean eficaces. No es adecuado alargar la terapia más de lo necesario ya que no es positivo para ninguna de las dos partes.

En relación al punto anterior y al compromiso con la terapia que comentábamos en el post anterior, en algunas sesiones el psicólogo/a puede pedirte tareas para casa. Estas tareas suelen ser pequeños ejercicios que servirán para desarrollar y reforzar las habilidades necesarias para que puedas enfrentarte al problema (y a futuros problemas similares). Por ello, es importante que las hagas siguiendo las indicaciones que te de tu psicólogo/a y (si te lo pide) lleves el registro a la siguiente sesión. Si dejas de hacer estas tareas, es muy probable que el tiempo de terapia se alargue porque no estás haciendo el trabajo necesario para solucionar la situación problemática.

En la terapia, la sinceridad es la clave tanto por tu parte como por la del psicólogo/a que te atienda. La sinceridad por tu parte hará que tu terapeuta te conozca y te entienda, lo que a su vez logrará que el apoyo y la ayude que te brinde se más eficaz. Y la sinceridad por parte del profesional (respondiendo a aquellas dudas que plantee, reconociendo los posibles errores que pueda cometer, etc.) hará que tú puedas confiar más en él/ella y de este modo la terapia se desarrollará correctamente hasta alcanzar las metas propuestas.

Por último, un aspecto que también genera duda es ¿qué ocurre tras la última sesión? Esto también depende de cada terapeuta y su forma de funcionar. En nuestro caso, hacemos un seguimiento de cada caso, para comprobar que los cambios logrados durante la terapia se mantienen. Además, este seguimiento sirve para dar apoyo y ofrecer ayuda en caso de que, una vez finalizada la terapia, encuentres problemas o dificultades. A veces, podemos volver a padecer el mismo problema porque no hemos afianzado lo suficiente las habilidades desarrolladas. En tal caso, es importante tener en cuenta que el psicólogo/s puede ayudarnos a reforzarlas. No hay que sentir miedo ni vergüenza por acudir debido al mismo problema, hay situaciones muy complicadas que pueden bloquearnos en un momento dado y necesitamos reafirmar las habilidades adquiridas.

Esto es todo por el momento, creemos que este post, junto con el anterior pueden despejar las dudas más importantes que pueden hacernos rechazar el pedir cita con un psicólogo/a. Esperamos que nuestra pequeña guía os ayude.

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Voy a comenzar una terapia, ¿qué puedo esperar? I

Hasta el momento hemos publicado varios post que podrían formar una pequeña guía para quienes no sepan si es conveniente acudir a un psicólogo y qué valorar a la hora de elegir uno: Lo que un psicólogo/a puede hacer por ti, La decisión de ir al psicólogo/a y Consejos para elegir psicólogo/a.

En el post de hoy queremos completar esa pequeña guía ofreciendo algunas ideas y rompiendo con algunas creencias al acudir a terapia. Una vez hayas decidido acudir a terapia y ya tengas cita con el psicólogo/a que hayas elegido, seguramente te encuentres un poco nervioso/a ya que las ideas que nos pueden venir a la cabeza sobre qué podemos encontrarnos son muy variadas y muchas, al surgir de la ficción de las películas, no son reales.

Dependiendo de cada psicólogo/a y del tipo de terapia con la que trabaje, el funcionamiento será diferente. En este post vamos a exponer brevemente cómo lo hacemos en nuestro centro, aunque como decimos, hay muy diversas formas de funcionamiento.

En primer lugar se suele hacer una recogida de datos para poder abrir la ficha, los datos que se piden son los habituales (nombre completo, dirección, teléfono, e-mail, etc.). Una vez hecho esto, se explica cómo funciona la terapia (en nuestro caso puedes consultarlo previamente en el apartado ¿Qué tipo de terapia elegir? de nuestra sección Dudas habituales), las condiciones de confidencialidad y el compromiso que se pide al paciente con la terapia. Después se te pedirá que firmes una hoja en la que reconoces haber sido informado sobre todos estos aspectos y otra donde te comprometes a realizar las tareas y asistir a las sesiones para el buen funcionamiento de la terapia.

Una vez hecho esto, el psicólogo/a pasará a la gran pregunta ¿Por qué has decidido acudir a consulta? En la primera sesión seguramente te vengan varias cosas diferentes a la cabeza, o al contar cuál es el problema expliques los hechos de forma desordenada y acordándote después de otras situaciones problemáticas. No te preocupes, esto es normal ya que un problema se ve reflejado en diferentes ámbitos de nuestra vida y a veces no tenemos muy claro dónde ha empezado el problema. Esto es algo que se irá trabajando poco a poco en la consulta. Lo importante es que puedas ir explicando el problema, ordenar los hechos y encontrar el origen lo harás con ayuda del psicólogo/a.

Ahora bien, acudir a un psicólogo/a no significa que no puedas preguntar y tengas que escuchar todo lo que él/ella diga porque las preguntas son importantes tanto para que tú puedas sentirte cómodo/a en la terapia como para que el psicólogo/a pueda entenderte mejor. Es importante que preguntes todo aquello que no te quede claro sobre cualquier aspecto, no existen las preguntas tontas. Además, el psicólogo/a no va a juzgarte, sólo va a ayudarte a reforzar tus habilidades y a adquirir algunas técnicas para poder superar el problema que te ha hecho acudir a consulta.

Otro punto importante que a veces genera inseguridad sobre la confidencialidad es ¿qué hago si me encuentro a mi psicólogo/a por la calle? No tienes de qué preocuparte, debido a la confidencialidad y para dar una mayor seguridad sobre ello a los pacientes, la decisión de saludarlo o no está en tu mano. Si decides saludarle él/ella te devolverá el saludo, normalmente él/ella no te saludará si tú no lo haces antes para que (sobre todo si vas con otra persona) no tengas que dar explicaciones. Tú eres libre de contar lo que quieras a quien quieras y de saludar o no a tu psicólogo/a.

Esto es todo por el momento, pero sólo es la primera parte. La próxima semana os dejaremos un nuevo post con la continuación de éste.

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La decisión de ir al psicólogo/a

Hoy en día la mayor parte de las personas se preocupa por su salud, cada día vemos anuncios en televisión donde nos dan consejos sobre ello, e incluso hay productos que nos quieren vender para mejorar ciertos aspectos de nuestra salud. Por ello, la mayoría sabe cuándo debería acudir al médico o al dentista por ejemplo, pero ¿qué pasa con los psicólogos? Hay personas que quizá todavía hoy, piensen que un psicólogo solo se dedica a tratar problemas como enfermedades mentales importantes (como por ejemplo la depresión o la esquizofrenia).

Si bien es cierto que los psicólogos se encargan del tratamiento de este tipo de problemas también tratan problemas más comunes y que, en un primer momento no son tan graves. Sin embargo mucha gente no percibe la necesidad de acudir a un psicólogo y a veces cuando toman la decisión es porque el problema se ha agravado, con lo que la resolución del mismo es más difícil.

Por todo esto hoy queremos daros unas claves que os pueden ayudar a tomar la decisión, a valorar si sería recomendable consultar con un psicólogo.

En primer lugar y de forma general sería recomendable acudir a un psicólogo cuando el problema que tenemos interfiere con nuestra vida y no nos permite llevarla a cabo con normalidad. Ya que esto es muy abstracto vamos a concretar un poco más en que puede traducirse:

  • Problemas de concentración y de rendimiento en el trabajo o en los estudios que se pueden reflejar en despidos continuos o en no ser capaz de aprobar las asignaturas.
  • Irritabilidad o agresividad expresadas a través de conflictos y discusiones con otras personas. Esto no es un problema si es en momentos concretos, sólo lo sería si ocurre de forma sistemática.
  • Problemas para controlar las emociones como puede ser una facilidad excesiva para llorar ante cosas que no son realmente relevantes o, como en el caso anterior, explosiones de ira ante pequeños problemas.
  • Problemas de sueño, bien porque no se consigue conciliar el sueño, bien porque no se consigue dormir toda la noche seguida o bien porque se está demasiadas horas del día durmiendo.
  • Incapacidad o mucha dificultad a la hora de tomar decisiones, no se es capaz de decidir y por ello se deja a otros tomar las decisiones o se decide lo que se piensa que los otros creen que es mejor.
  • Pensamientos excesivamente negativos o recurrentes, se ve todo de forma muy negativa, nada va a salir bien o hay un pensamiento negativo (o varios) que se repiten continuamente sin que la persona pueda evitarlos.
  • Sentir que has perdido la capacidad de disfrutar de las cosas o sentir que nada merece la pena en este mundo. También sentir una soledad profunda, incluso cuando se está con otras personas.
  • Problemas de apetito, bien por comer demasiado poco o bien por comer en exceso de forma compulsiva. En estos casos lo más probable es que se dé un cambio en el peso de la persona y no es necesariamente que se padezca bulimia o anorexia.
  • No encontrarse satisfecho consigo mismo hasta el punto de pensar que no se es capaz de hacer nada bien, o que lo que uno hace no tiene un valor real para los demás.

Estos son los puntos que creemos mejor reflejan las situaciones que pueden requerir ayuda psicológica, quizás no sea necesario en todos ellos ya que depende de los recursos tanto propios como externos de los que disponga la persona a la hora de afrontar ese problema.

Sin embargo creemos que es importante tener todo esto en cuenta y en caso de valorar que necesitamos ayuda acudir a un psicólogo para que nos ayude a afrontar el problema.

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Lo que un psicólogo/a puede hacer por ti

Hoy en día, todavía hay muchas personas que no buscan ayuda profesional en un psicólogo. Las razones que tienen para no hacerlo son diversas: piensan que no va a servir de nada, que es muy caro, que no tienen tiempo o que el problema al que se enfrentan no es importante.

Todos valoramos nuestra salud física y acudimos al médico cuando detectamos un problema o cuando algún problema físico nos entorpece en nuestras actividades diarias. Sin embargo, no valoramos de ese modo nuestra salud psicológica. Mucha gente cree que el psicólogo solo está para atender a personas con graves problemas mentales, pero esto no es así. Si bien los psicólogos atendemos a este tipo de personas, también ofrecemos ayuda a aquellas que se encuentran ante una situación concreta y puntual que les provoca malestar o que no saben muy bien cómo abordar.

A veces, no damos importancia a estas situaciones, y aunque siempre es mejor superarlas por nuestros propios medios no siempre es posible. Es ahí cuando un psicólogo puede sernos útil, ya que nos proporcionará una forma de desarrollar habilidades y nos ayudará a encontrar recursos para superar esa situación. El fin de este proceso no es que el psicólogo nos de la solución al problema, sino que a través de unos pasos nosotros mismos aprendamos a solucionarlo y obtengamos una serie de recursos propios para ello, que más adelante podremos volver a utilizar en otras situaciones difíciles.

Es importante solucionar este tipo de problemas, aunque pensemos que son pequeños (y aun así no conseguimos librarnos de ellos) ya que nuestra salud psicológica funciona de la misma forma que la física; si comenzamos con un pequeño problema que no tratamos al cabo del tiempo éste crece, se complica y es mucho más difícil de tratar. Además, nuestra salud física está ligada a nuestra salud psicológica y un problema psicológico puede derivar en problemas físicos (el ejemplo más claro sería el estrés)

Por todo esto, creo que deberíamos estar atentos a esos pequeños problemas que nunca desaparecen y que intentemos solucionarlos, bien por nuestros propios medios o bien acudiendo a un psicólogo. Si creamos pilares psicológicos fuertes podemos desarrollar nuestras habilidades y nuestra mente hasta donde queramos.

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Nuevos servicios de nuestro centro

Hoy quiero comunicaros que vamos a ampliar los servicios que ofrecemos en el centro para facilitar el acceso a personas que no puedan acudir a consulta. Desde hoy ofrecemos servicio de consulta online tanto por e-mail como por Skype. Los detalles sobre los nuevos servicios que ofrecemos podéis consultarlos en la sección Servicios de nuestra web. Sin embargo si la información que encontráis no es suficiente podéis contactar con nosotros desde el formulario de contacto de la web, a través del correo electrónico info@psicologiasmr.es o del teléfono 684314753.

Estos nuevos servicios pretenden abrir las puertas de nuestro centro a más personas, y facilitar el acceso a una terapia de calidad y con el mismo nivel de confidencialidad, a aquellas personas que vivan fuera de Pamplona, que no puedan desplazarse a la consulta o que estén fuera temporalmente y ya hubieran iniciado una terapia en nuestro centro. Nuestra forma de abordar los problemas se mantiene, centrándonos en cada caso individual y atendiendo a su demanda y a sus características.

Esta ampliación en nuestros servicios nos hace crecer para dar respuesta a todas las demandas que de otra forma quedarían sin poder ser atendidas. Por ello, queremos animaros a que utilicéis estos nuevos servicios si os estáis planteando acudir al psicólogo y no podéis realizar las sesiones presenciales. Estaremos encantados de ayudaros.