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Los psicólogos/as y las situaciones de emergencia

Tristemente en los últimos meses hemos vivido una serie de atentados que han provocado el pánico y que han obligado a los gobiernos a establecer medidas de emergencia para preenir futuros ataques.

Cuando ocurren este tipo de situaciones, ya sean atentados terroristas, accidentes en los que está implicado un gran número de personas (tren, barco, avión) o cuando ese accidente afecta a muchas personas (aunque el número de víctimas sea menor) actúan los equipos de emergencias en los que se encuentra un grupo de psicólogos.

Hoy queremos compartir con vosotros cuál es el trabajo que realizan los psicólogos en este tipo de situaciones. El Colegio de Psicólogos de Navarra publicó un artículo en el que grupo de catástrofes (del que formamos parte) informa sobre ello. Aquí os lo dejamos: Los psicólogos en una situación de emergencia.

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Consejos para elegir psicólogo/a

En un post anterior La decisión de ir al psicólogo/a hicimos una pequeña revisión de las posibles situaciones en las que sería recomendable consultar con un psicólogo/a para encontrarnos bien. Hoy, queremos darle continuidad a ese post con una serie de consejos.
Una vez que hemos tomado la decisión de ir al psicólogo/a, algo que suele resultarnos difícil, nuestro siguiente paso es buscar uno que sea bueno y se adecúe a nosotros.

Si es la primera vez que buscamos ayuda psicológica lo más probable es que recurramos a alguien que sepa de alguno, o en caso de no tener a nadie así lo busquemos en internet. Si nuestra elección  es la segunda aparecerán muchas entradas que nos llevan tanto a webs de psicólogos como a directorios. Cada psicólogo hace su web ofreciendo la información que cree más relevante para presentarse pero en ocasiones puede no ser suficiente (o suficientemente clara) para quien busca información.

En primer lugar si estas visitando su página web o si has visto su anuncio deberías comprobar que realmente es psicólogo/a. La mayoría de los psicólogos/as muestran eso tanto poniendo sus estudios (en la web aunque no en los anuncios) como poniendo su número de colegiado. Es importante saber que realmente lo son ya que podemos encontrar muchos terapeutas que no tienen la formación adecuada para tratar los problemas psicológicos al no tener dicha especialidad.

Una vez que tengamos claro esto, sería importante que busquemos un psicólogo/a que pueda responder a nuestra demanda. Es decir, que tenga conocimientos y experiencia en trabajar problemas del mismo tipo que el nuestro; si tenemos un problema de ansiedad un psicólogo/a que trabaje en selección de personal o publicidad no podrá ayudarnos. Muchos psicólogos/as indican sus especialidades o si se contacta con ellos se les puede preguntar directamente si trabajan ese tipo de problemas.

Otro punto importante a tener en cuenta es el tipo de terapia que el psicólogo/a realiza. En la psicología existen diversas corrientes que utilizan métodos distintos para el tratamiento, es importante saber cómo va a ser el trabajo que va a realizar, ya que no todas las corrientes sirven para todas las personas. Si en la página web o donde hayamos encontrado al psicólogo/a no aparece podemos contactar con él/ella y preguntárselo directamente. Nos informará de su forma de trabajar y del tipo de terapia que realiza.

Al tratar asuntos muy personales es importante que sepas que la confidencialidad está garantizada, si bien muchos psicólogos/as aclaran este punto en su primera sesión, es posible también preguntarles directamente para tener por seguro que nada de lo que digamos durante las sesiones puede ser comunicado por el psicólogo/a. Además, algunos piden que se firme un documento de consentimiento informado en el que indicamos estar al tanto de lo que se hará durante las sesiones y de la confidencialidad.

Respecto a la terapia debemos saber que se va a realizar una evaluación (que no debe durar más de 4 o 5 sesiones) y ofrecer un diagnóstico, que debe explicarnos claramente y no con tecnicismos. Si durante alguna de las sesiones o explicaciones que nos diera tenemos dudas respecto a algo o no estamos de acuerdo, es bueno que lo pongamos en conocimiento del profesional que nos está atendiendo para que el tratamiento sea eficaz. Tras el diagnóstico nos debe ofrecer un plan de intervención claro, si bien es cierto, que puede variar en función de situaciones nuevas que aparezcan durante la terapia.

En cuanto a la relación terapéutica, el psicólogo/a no debe juzgarte, debe escuchar lo que le cuentas y ofrecer soluciones hacia unos objetivos claros. Debe ayudarnos a encontrar o desarrollar las habilidades necesarias para abordar y solucionar la situación que nos genera malestar. Además, la relación debe ser profesional, el psicólogo/a no debe buscar una amistad en nosotros ni una relación personal fuera de las sesiones.

Por último, es importante que valoremos si la terapia nos está ayudando, si estamos consiguiendo mejorar nuestra situación y sentirnos mejor. Si ese no fuera el caso, es importante que se lo hagamos saber al psicólogo/a y dejemos la terapia con él/ella.

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La decisión de ir al psicólogo/a

Hoy en día la mayor parte de las personas se preocupa por su salud, cada día vemos anuncios en televisión donde nos dan consejos sobre ello, e incluso hay productos que nos quieren vender para mejorar ciertos aspectos de nuestra salud. Por ello, la mayoría sabe cuándo debería acudir al médico o al dentista por ejemplo, pero ¿qué pasa con los psicólogos? Hay personas que quizá todavía hoy, piensen que un psicólogo solo se dedica a tratar problemas como enfermedades mentales importantes (como por ejemplo la depresión o la esquizofrenia).

Si bien es cierto que los psicólogos se encargan del tratamiento de este tipo de problemas también tratan problemas más comunes y que, en un primer momento no son tan graves. Sin embargo mucha gente no percibe la necesidad de acudir a un psicólogo y a veces cuando toman la decisión es porque el problema se ha agravado, con lo que la resolución del mismo es más difícil.

Por todo esto hoy queremos daros unas claves que os pueden ayudar a tomar la decisión, a valorar si sería recomendable consultar con un psicólogo.

En primer lugar y de forma general sería recomendable acudir a un psicólogo cuando el problema que tenemos interfiere con nuestra vida y no nos permite llevarla a cabo con normalidad. Ya que esto es muy abstracto vamos a concretar un poco más en que puede traducirse:

  • Problemas de concentración y de rendimiento en el trabajo o en los estudios que se pueden reflejar en despidos continuos o en no ser capaz de aprobar las asignaturas.
  • Irritabilidad o agresividad expresadas a través de conflictos y discusiones con otras personas. Esto no es un problema si es en momentos concretos, sólo lo sería si ocurre de forma sistemática.
  • Problemas para controlar las emociones como puede ser una facilidad excesiva para llorar ante cosas que no son realmente relevantes o, como en el caso anterior, explosiones de ira ante pequeños problemas.
  • Problemas de sueño, bien porque no se consigue conciliar el sueño, bien porque no se consigue dormir toda la noche seguida o bien porque se está demasiadas horas del día durmiendo.
  • Incapacidad o mucha dificultad a la hora de tomar decisiones, no se es capaz de decidir y por ello se deja a otros tomar las decisiones o se decide lo que se piensa que los otros creen que es mejor.
  • Pensamientos excesivamente negativos o recurrentes, se ve todo de forma muy negativa, nada va a salir bien o hay un pensamiento negativo (o varios) que se repiten continuamente sin que la persona pueda evitarlos.
  • Sentir que has perdido la capacidad de disfrutar de las cosas o sentir que nada merece la pena en este mundo. También sentir una soledad profunda, incluso cuando se está con otras personas.
  • Problemas de apetito, bien por comer demasiado poco o bien por comer en exceso de forma compulsiva. En estos casos lo más probable es que se dé un cambio en el peso de la persona y no es necesariamente que se padezca bulimia o anorexia.
  • No encontrarse satisfecho consigo mismo hasta el punto de pensar que no se es capaz de hacer nada bien, o que lo que uno hace no tiene un valor real para los demás.

Estos son los puntos que creemos mejor reflejan las situaciones que pueden requerir ayuda psicológica, quizás no sea necesario en todos ellos ya que depende de los recursos tanto propios como externos de los que disponga la persona a la hora de afrontar ese problema.

Sin embargo creemos que es importante tener todo esto en cuenta y en caso de valorar que necesitamos ayuda acudir a un psicólogo para que nos ayude a afrontar el problema.

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El cambio de hora, ¿nos afecta?

Esta madrugada se cambia la hora; a las 3 serán las dos por lo que tendremos una hora más para dormir. Viéndolo así parece algo muy positivo y aunque a nivel energético nos pueda ahorrar dinero, los primeros días son difíciles.

Con este cambio de hora amanece más temprano pero también anochece antes. En primer lugar, supone un cambio en la rutina, ya que durante 7 meses hemos estado haciendo nuestras actividades a unas horas concretas, que a partir de mañana será como si las hiciéramos antes. Esto hace que nuestro cuerpo tiene que habituarse a un nuevo horario como cuando cambian nuestros horarios en el trabajo, o en el caso de muchos estudiantes cuando comienza el curso.

Además de adaptarnos a un «nuevo» horario, hay menos horas de luz y a media tarde ya esta oscureciendo, esto afecta a muchas personas de forma negativa. Como ya explicamos en un artículo previo sobre la «síndrome postvacacional» esto se debe a que el tiempo empeora, llueve más hace frío y oscurece antes, nuestro ánimo se vuelve gris igual que el tiempo y los días. Así que el cambio de hora nos enfrenta a dos problemas; por un lado al «nuevo» horario y por otro a la reducción de las horas de luz.

Nosotros os recomendamos que estos próximos días mantengáis vuestras actividades al mismo nivel que hasta ahora, y si tenéis muchos ratos en los que no hacéis nada buscad alguna actividad que os resulte gratificante para mantener un nivel de activación adecuado. Nuestro cuerpo y nuestra mente tardarán unos días en encontrarse al 100% pero si estamos activos el cambio será más llevadero.

Hay muchas actividades interesantes que podemos realizar en función de nuestros gustos, y si tenéis hijos puede ser divertido preparar una fiesta de Halloween, creando vosotros mismos los adornos, decorando la casa, etc. Buscad algo divertido que os mantenga activos, no os quedéis delante de la televisión viendo pasar las horas.

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Fundación Anaed

Esta semana quiero hablaros de una fundación con la que hemos empezado a colaborar: la fundación Anaed. Esta fundación tiene como objetivo ayudar al enfermo de depresión y para ello colabora con profesionales de diferentes partes del país.

Esta fundación quiere conseguir que todas aquellas personas que padezcan depresión puedan tener acceso a un tratamiento. En salud pública, al menos en Navarra, no hay profesionales suficientes y las sesiones suelen ser cada mes o mes y medio cuando lo ideal es cada semana (incluso en algunos casos dos a la semana); por lo tanto, es muy difícil realizar este tratamiento y obtener un resultado satisfactorio a través de esta vía. Por otro lado, en el ámbito privado aunque sí se dan las sesiones con la frecuencia adecuada, quizá económicamente no todas las personas que necesiten atención psicológica puedan permitírsela. Por ello, la asociación realiza acuerdos con profesionales acordando un precio al que puedan acceder más personas.

Desde nuestro centro creemos que es importante que todas las personas tengan acceso a un tratamiento adecuado que les ayude a mejorar su situación; y dado que la depresión es un problema que repercute en todos los aspectos de la vida de la persona pensamos que el objetivo de la fundación respondía a nuestra forma de ver esta profesión.

Si queréis más información sobre la fundación Anaed o queréis consultar alguna duda podéis visitar su página web http://fundacionanaed.es/ o contactar con nuestro centro a través del formulario de contacto, el correo electrónico info@psicologiasmr.es o el teléfono 684314753. Estaremos encatandos de atenderos.

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Lo que un psicólogo/a puede hacer por ti

Hoy en día, todavía hay muchas personas que no buscan ayuda profesional en un psicólogo. Las razones que tienen para no hacerlo son diversas: piensan que no va a servir de nada, que es muy caro, que no tienen tiempo o que el problema al que se enfrentan no es importante.

Todos valoramos nuestra salud física y acudimos al médico cuando detectamos un problema o cuando algún problema físico nos entorpece en nuestras actividades diarias. Sin embargo, no valoramos de ese modo nuestra salud psicológica. Mucha gente cree que el psicólogo solo está para atender a personas con graves problemas mentales, pero esto no es así. Si bien los psicólogos atendemos a este tipo de personas, también ofrecemos ayuda a aquellas que se encuentran ante una situación concreta y puntual que les provoca malestar o que no saben muy bien cómo abordar.

A veces, no damos importancia a estas situaciones, y aunque siempre es mejor superarlas por nuestros propios medios no siempre es posible. Es ahí cuando un psicólogo puede sernos útil, ya que nos proporcionará una forma de desarrollar habilidades y nos ayudará a encontrar recursos para superar esa situación. El fin de este proceso no es que el psicólogo nos de la solución al problema, sino que a través de unos pasos nosotros mismos aprendamos a solucionarlo y obtengamos una serie de recursos propios para ello, que más adelante podremos volver a utilizar en otras situaciones difíciles.

Es importante solucionar este tipo de problemas, aunque pensemos que son pequeños (y aun así no conseguimos librarnos de ellos) ya que nuestra salud psicológica funciona de la misma forma que la física; si comenzamos con un pequeño problema que no tratamos al cabo del tiempo éste crece, se complica y es mucho más difícil de tratar. Además, nuestra salud física está ligada a nuestra salud psicológica y un problema psicológico puede derivar en problemas físicos (el ejemplo más claro sería el estrés)

Por todo esto, creo que deberíamos estar atentos a esos pequeños problemas que nunca desaparecen y que intentemos solucionarlos, bien por nuestros propios medios o bien acudiendo a un psicólogo. Si creamos pilares psicológicos fuertes podemos desarrollar nuestras habilidades y nuestra mente hasta donde queramos.

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Personas mayores: ¿sabemos cómo tratarlas?

En la sociedad existen muchos estereotipos que damos por ciertos, también los hay sobre las personas mayores. La idea que tenemos cuando pensamos en ellas es la de una persona débil, que enferma con facilidad, que no puede hacer las cosas del día a día por sí misma o que padece algún tipo de demencia. Como en todo, claro que estos casos existen y que cada día las demencias son más comunes, pero también están aquellas personas mayores que con 90 o 95 años siguen haciendo lo que ha hecho toda la vida.

La cuestión es que debido a la idea que formamos en nuestra mente sobre cómo es una persona mayor, a veces somos nosotros quienes los convertimos en lo que creemos que son (o que deberían ser). Y es a partir de este punto cuando surgen los malos tratos.

Con malos tratos no quiero decir que haya agresión física hacia la persona mayor ni siquiera que esos malos tratos se realicen de forma consciente, sino que no les damos el trato adecuado. Esto ocurre muchas veces por desconocimiento sobre cómo actuar, especialmente cuando la persona es más vulnerable (porque padece una demencia, porque no se vale por sí misma, etc.).

Por esto creo que es muy importante que aprendamos a tratar adecuadamente a las personas mayores. Lo mejor que podemos hacer para evitar estos malos tratos es tratarlos como a cualquier otro adulto: teniendo en cuenta sus opiniones, deseos y también es muy importante que les dejemos mantener la máxima autonomía que su estado físico y psicológico les permita. Con esto quiero decir que si una persona puede comer por sí misma, aunque le cueste más tiempo, le permitamos que lo haga. Deberíamos ser un apoyo para estas personas pero sin «inutilizarlas»; debemos ayudarles a realizar las actividades que ellos no puedan, pero sin quitarles lo que sí pueden hacer.

El mantenimiento de la autonomía de las personas mayores hace que éstas puedan conservar esas funciones durante más tiempo. Y en los casos de demencias, al mantener el cerebro más activo, les permite mantener un poco más su memoria. Es muy importante que seamos conscientes de esto, ya que estos malos tratos están presentes en todas partes; desde la propia familia a las instituciones.

Por todo esto, creo que deberíamos replantearnos la idea de cómo es una persona mayor y convertirnos en un apoyo para que estas personas puedan vivir con la dignidad y el respeto que merecen.

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Nuevos servicios de nuestro centro

Hoy quiero comunicaros que vamos a ampliar los servicios que ofrecemos en el centro para facilitar el acceso a personas que no puedan acudir a consulta. Desde hoy ofrecemos servicio de consulta online tanto por e-mail como por Skype. Los detalles sobre los nuevos servicios que ofrecemos podéis consultarlos en la sección Servicios de nuestra web. Sin embargo si la información que encontráis no es suficiente podéis contactar con nosotros desde el formulario de contacto de la web, a través del correo electrónico info@psicologiasmr.es o del teléfono 684314753.

Estos nuevos servicios pretenden abrir las puertas de nuestro centro a más personas, y facilitar el acceso a una terapia de calidad y con el mismo nivel de confidencialidad, a aquellas personas que vivan fuera de Pamplona, que no puedan desplazarse a la consulta o que estén fuera temporalmente y ya hubieran iniciado una terapia en nuestro centro. Nuestra forma de abordar los problemas se mantiene, centrándonos en cada caso individual y atendiendo a su demanda y a sus características.

Esta ampliación en nuestros servicios nos hace crecer para dar respuesta a todas las demandas que de otra forma quedarían sin poder ser atendidas. Por ello, queremos animaros a que utilicéis estos nuevos servicios si os estáis planteando acudir al psicólogo y no podéis realizar las sesiones presenciales. Estaremos encantados de ayudaros.

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TDAH… más que un trastorno de la infancia

En las enfermedades psicológicas se suelen dar diferencias si quien la padece es un niño o un adulto. Hay síntomas que se dan de igual manera en ambos pero hay otros que tienen una expresión distinta. Por eso, hoy quiero retomar el tema del Déficit de Atención e Hiperactividad para daros una visión un poco más general de la enfermedad.

En post anterior que publiqué sobre el TDAH me centré en los síntomas que presentan los niños y en unas sugerencias para quienes tratan con niños que padecen esta enfermedad. Aunque en la vida adulta muchas personas que de niños presentaban esta enfermedad ya no tienen síntomas, sigue habiendo un pequeño porcentaje que no la termina de superar.

Esta enfermedad, a nivel general, tiene tres grandes características a nivel de síntomas:

  • Déficit de atención que se refleja en no prestar la suficiente atención a los detalles, cometer errores por descuido, realizar un trabajo más sucio y descuidado y por tener dificultades para finalizar las tareas (ya que pasan de una a otra sin acabar ninguna de ellas). También tienen dificultades para seguir órdenes y organizar tareas.
  • Hiperactividad que como dije, en niños podemos ver que no para de moverse o corretear y en adultos aunque eso se controla más sí que presentan síntomas de inquietud y dificultades para realizar actividades sedentarias.
  • Impulsividad que provoca realizar comentarios fuera de lugar, interrumpir a menudo a los demás cuando están hablando o inmiscuirse en los asuntos de otros.

Las personas con este trastorno suelen evitar las tareas que exigan dedicación personal y esfuerzo mental sostenido, además de que suelen ser olvidadizos, no escuchan a los demás (por la falta de atención) y les cuesta atender a las conversaciones.

Finalmente, y como he dicho antes, hay un porcentaje moderado de personas que pueden eliminar sus síntomas al llegar a la edad adulta, otros mantienen solo algunos de sus síntomas y un porcentaje pequeño pueden mantener el cuadro completo que presentan los niños.

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Niños hiperactivos

Respondiendo a una petición hoy quiero hablaros del trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Hoy en día se oye mucho hablar sobre el y creo que en primer lugar hay que saber que los síntomas de este trastorno son la inatención, la hiperactividad y la impulsividad. Estos síntomas son visibles tanto en las aulas como en casa. El niño con este trastorno mantiene durante poco tiempo la atención sobre una misma tarea, tiende a interrumpir en clase, suele estar más activo físicamente y no es capaz de controlar sus impulsos.

Es un trastorno que se manifiesta normalmente en la infancia y que afecta a un porcentaje de entre el 1 y el 7%, siendo 10 veces más probable su diagnóstico en niños que en niñas (aunque en adultos la diferencia es de 2 a 1). El 60% de los niños que lo padecen siguen mostrándolo en su vida adulta, y en este periodo puede llevar a un trastorno antisocial, al abuso de sustancias y a conseguir menos logros en el ámbito profesional.

El tratamiento más habitual de este trastorno en un primer momento es la medicación, ya que normalmente cuando se acude a consulta los niños se encuentran en un estado en el que es muy difícil llevar a cabo una terapia. Y, una vez estabilizados, se comienza con una terapia psicológica. El medicamento usado para su tratamiento es el metilfenidato (cuyos nombres comerciales son Rubifén, Ritalin, Concerta y Medikinet). Este fármaco aumenta la vigilia, inhibe el dolor y el agotamiento, y disminuye la sensación de cansancio y hambre. Su efectividad se da en 2 de cada 3 niños y combinando el tratamiento farmacológico con la terapia psicológica se puede mejorar mucho el estado del niño.

Sin embargo, es un problema que por el momento no dispone de un tratamiento que elimine totalmente los síntomas y por ello es importante educar al entorno del niño, además de al propio niño. Os dejo unos pequeños consejos para orientar a las personas cercanas a niños con este trastorno:

  • Los padres del niño deben mostrarse tolerantes pero sin permitir que el niño se vuelva caprichoso ya que sólo empeorará el problema.
  • Es muy útil fomentar la actividad física en el niño porque esto ayuda a encauzar parte de su energía en algo concreto lo que a su vez puede ayudar a mejorar su atención.
  • Se deben anticipar las reglas, es importante que el niño tenga claras las reglas del colegio y de su casa. Además, la rutina también ayuda al niño al establecerse una serie consecutiva de situaciones que ocurren diariamente.
  • Las críticas hacia los comportamientos del niño agudizan el problema por lo que es mejor elogiar y reconocer los comportamientos adecuados que realice.
  • Por último, es importante conceder pausas, que el niño tenga sus momentos para él.

Espero que esta información os sirva para conocer un poco más sobre este trastorno y para comprender que es importante un trabajo conjunto entre terapeuta, médico, familia y colegio para conseguir una buena respuesta por parte de los niños que lo padecen.