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Indefensión aprendida

Hoy quiero hablaros de la indefensión aprendida, que consiste en que una persona toma una actitud pasiva ante situaciones desagradables. Esto aparece debido a que esa persona ha «aprendido» a través de una serie de situaciones a que no  puede controlar la situación por lo que decide no hacer nada. Tiene que ver con el locus de control y con la percepción.

El locus de control es a quién atribuimos los hechos que suceden en nuestra vida y quién tiene el poder cambiar una situación determinada. Si el locus de control es interno pensamos que nosotros somos los que manejamos la situación, y por tanto si ésta es negativa para nosotros podemos hacer algo para cambiarla. Sin embargo, si el locus de control es externo, percibimos las situaciones como incontrolables y que son otros los que las pueden cambiar mientras nosotros estamos a su merced.

Por ello, las personas que tienen un locus de control externo tienen mayor probabilidad de experimentar la indefensión aprendida, ya que perciben que no son ellos quienes pueden dirigir sus propias vidas. Aunque también se puede desarrollar a través de una serie de experiencias negativas concretas que no hemos podido controlar (o que percibimos que no podíamos controlar).

Este tipo de conducta lo podemos ver en el acoso escolar, la violencia de género o el mobbing. Está muy relacionada con la autoestima ya que las personas con baja autoestima, al tener una opinión sobre sí mismos más negativa tienden a atribuir el control a fuentes externas en vez de considerar que son ellos quienes pueden manejar su situación.

Es muy complicado una vez que se ha adoptado esta forma de pensar (este locus de control externo), volver a percibir que somos nosotros quienes tenemos el control de nuestra vida. Sin embargo, trabajando sobre el autoestima y mejorándola se puede conseguir poco a poco cambiarlo.

Más adelante escribiré algunos post sobre el autoestima, cómo mejorarla y algunos aspectos de nuestras vidas sobre los que influye de manera importante. Así, que intentad valoraros más y tomad el mando de vuestras vidas, porque podéis.

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Nuevas tecnologías, nuevas adicciones

Hoy en día nuestra vida está totalmente conectada a las nuevas tecnologías. En nuestros Smartphones llevamos todo, desde las fotos con amigos y familiares hasta el acceso a nuestra cuenta bancaria. Es cierto que poder llevar todo lo que necesitamos en un dispositivo que nos cabe en el bolso (o en el bolsillo) es muy práctico, pero también tiene sus inconvenientes.

La tecnología nos facilita la vida a la hora de realizar muchas gestiones: podemos buscar una dirección en Internet y con el GPS saber cómo llegar, encontramos planos de metro, horario de autobuses y teléfonos de restaurantes, hoteles, etc. Pero también podemos hacer un uso excesivo de estas nuevas tecnologías, y por ello no ser capaces de salir de casa sin nuestro móvil o estamos tan pendientes de él que no somos capaces de tener interacciones sociales (como reuniones con amigos, estar en clase o incluso en el trabajo) sin que su uso interfiera en ello.

Hay estudios que revelan que un porcentaje importante de la población lee menos a causa del Smartphone, también que lo usan durante las comidas y más de la mitad de las personas a las que se les preguntó están usándolo cuando socializan con otras personas. Este nivel de uso de las nuevas tecnologías, puede llegar a convertirse en una adicción que tiene las mismas manifestaciones que el abuso de las drogas; es decir, se da una pérdida de control respecto al uso, aparece la ansiedad, la depresión y la irritabilidad ante la imposibilidad temporal del acceso a la red, etc. Además en casos más extremos, la persona puede llegar a distanciarse de su vida real creando una ficticia en la red con su propia versión de la realidad.

Hay personas que llegan a desarrollar esta adicción debido ciertas características de la personalidad (impulsividad, disforia, intoleracia a estímulos displacenteros, etc.), también influye la timidez exagerada, la baja autoestima o el rechazo de la imagen corporal. Sin embargo, el ambiente también influye, el estar dentro de un grupo que usa constantemente las nuevas tecnologías o incluso la presión social que genera la necesidad de estar conectado todo el tiempo para no quedar aislado del grupo.

Esto está generando un problema social y está provocando la pérdida de la comunicación real en muchas personas. Las redes sociales nos brindan un universo de posibilidades que nos permite expresarnos libremente, establecer relaciones con otros y retomar el contacto con personas con las que lo habíamos perdido. Pienso que es importante todo lo que nos ofrecen las redes sociales pero tenemos que saber hasta qué punto las necesitamos y cuándo empiezan a interferir en nuestra vida real.

Creo que todos deberíamos hacer una pausa, evaluar nuestra situación y «desconectarnos» de vez en cuando para poder mantener una mente sana. Como siempre os digo, buscad el contacto con vuestros amigos y familiares, realizad actividades gratificantes y sobre todo vivid la vida real y no a través de una pantalla.

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Sociedad y autoestima

Todos sabemos el significado de la palabra autoestima y sabemos en qué consiste, pero quizá no nos estemos preocupando demasiado en mantener nuestra autoestima en un buen nivel y eso nos está afectando a la hora de nuestro funcionamiento diario.

La sociedad nos ha impuesto una serie de modelos a seguir, que tienen características diferentes en función de si somos mujeres o si somos hombres. Pero al fin y al cabo, nos marca a ambos sexos un camino que debemos seguir para tener un valor. Es muy difícil salirse de estos modelos y que de verdad nos sintamos bien con nosotros mismos sin ser como nos indica la sociedad que deberíamos; pero lo importante para tener una buena autoestima es ser nosotros mismos y valorarnos por ser así, independientemente de lo que nos diga la sociedad.

Para poder llegar a ese punto en el que nuestra valoración sobre nosotros mismos es la más importante de todas, debemos trabajar en ello. Es importante que valoremos todas las cosas buenas que tenemos, a pesar de que nos parezcan pequeñas o insignificantes, porque todo cuenta. Y a pesar de lo que nos diga la sociedad, en la que prima el aspecto físico ante todo (y con estándares muy determinados), debemos valorarnos más por otras virtudes que tenemos.

Si bien es cierto que llevar una alimentación equilibrada y hacer deporte nos ayudan a mejorar nuestra autoestima debido a que el funcionamiento de nuestro cuerpo mejora, también es muy importante ser capaces de realizar otras actividades que nos resulten gratificantes y valorarlas. Además de esto, aprender a manejar las situaciones sociales de forma asertiva también mejora nuestra autoestima ya que con la asertividad podemos resolver problemas defendiendo nuestros derechos pero sin faltar al respeto a los demás, evitando sentimientos de culpa o enfrentamientos.

Por eso, os recomiendo que para comenzar a mejorar vuestra autoestima escribáis en una hoja todas las cosas positivas que tenéis, todo lo que sois capaces de hacer (aunque os parezca poco importante) y podréis comprobar que tenéis muchas más cosas por las que ser felices de las que pensáis. Además intentad mejorar vuestra asertividad, recordando siempre que para ser asertivos tenemos que respetar a los demás y a nosotros mismos.