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Cómo conseguir una buena salud psicológica

Conseguir una buena salud psicológica es muy importante ya que nos permitirá poder desarrollar nuestra vida sin mayores dificultades y sin quedarnos bloqueados o estancados debido a problemas de ansiedad, inseguridad, emocionales, etc. Pero lo primero que tenemos que saber es en qué consiste la salud psicológica.

¿Qué es una buena salud psicológica?

La salud psicológica es encontrarnos bien a nivel mental, a gusto con nosotros mismos y con los demás, satisfechos con cómo estamos viviendo nuestra vida y con las decisiones que tomamos en nuestro día a día. Básicamente es un equilibrio y un bienestar en todos los ámbitos de nuestra vida. No es ser perfectos y no equivocarnos nunca, ya que los errores van a suceder, habrá ocasiones en las que nos equivoquemos y es algo normal. La cuestión es intentar darle la vuelta a aquellas situaciones que sean negativas o nos generen malestar, ahí está la clave para una buena salud psicológica.

Entonces, ¿qué tengo que hacer para lograrlo?

En primer lugar habría que hacer una evaluación de los aspectos de nuestra vida que nos hacen sentir mal, aquí podemos incluir todo tipo de cosas como pensamientos negativos que tengamos, problemas en nuestras relaciones con los demás, malestar en el trabajo o con nuestros estudios, etc. Se trata de buscar todas aquellas cosas de nuestra vida que son negativas o que nosotros las sentimos de ese modo. La mayoría de estas situaciones podremos vivirlas como algo malo o buscarle el lado positivo, se trata principalmente de nuestra manera de pensar.

Una vez que hayamos identificado todos los aspectos negativos que percibimos en nuestra vida será el momento de trabajar con ello. Tenemos que cuestionar todos estos aspectos uno a uno, empezando por analizar por qué eso en concreto es negativo para nosotros y a partir de ahí ver qué pensamos al respecto, evaluando los posibles sesgos del pensamiento que estén apareciendo y trabajando con ellos.

Chico paseando

Pero, ¿qué son los sesgos del pensamiento?

Los sesgos del pensamiento son distorsiones que creamos de forma inconsciente (y que están muy relacionadas con nuestras experiencias previas), al emitir una evaluación de una situación concreta. Dicho así, suena muy complejo pero creo que un ejemplo puede ayudar a aclararlo. Por ejemplo, hoy es nuestro primer día en un trabajo nuevo (en un puesto en el que no tenemos experiencia), como vendedor en una tienda. Al atender al primer cliente nos olvidamos de explicarle algunas características del producto en el que está interesado y al marcharse nos damos cuenta de que hay otro producto que podría haber sido más idóneo para esa persona.

Ante esta situación podemos verlo de dos maneras; la primera sería hacer una evaluación negativa generando pensamientos como "ya lo he hecho mal, como siempre". En este pensamiento se incluye un sesgo que sería la generalización, usar términos absolutos como "siempre" o "nunca". Este sesgo lo que genera es una sensación de impotencia y frustración, que está relacionada con el locus de control del que ya os hablé en un post anterior. Además hay otros muchos sesgos que pueden aparecer en nuestros pensamientos como la ilusión de control, que nos hace creer que podemos controlar o influir en algo aunque todas las evidencias nos indiquen lo contrario o el sesgo de atención a lo negativo, que nos hace centrarnos y dar más importancia a los acontecimientos negativos que a los positivos.

Entonces, ¿sólo modificando estos pensamientos conseguiré estar sano psicológicamente?

No. La salud psicológica incluye muchos aspectos y no todos tienen que ver con el funcionamiento de nuestro cerebro. Al igual que cuando queremos cuidar nuestra salud física, que implica evitar aquellas cosas que nos puedan hacer enfermar también hay que cuidar ciertos hábitos para estar sanos. Estos hábitos también influyen en nuestro bienestar psicológico; algunas de estas cosas hoy en día ya nos resultan evidentes por la cantidad de mensajes que encontramos en relación a ello.

Por ello, aparte de trabajar con nuestros pensamientos tendremos que establecer unos hábitos de alimentación y de sueño adecuados en cuanto a que sean saludables y constantes. El ejercicio también es algo que nos beneficia tanto a nivel físico como psicológico, y no tiene que ser necesariamente ir al gimnasio o hacer pesas sino que podemos hacer actividades como ir a caminar, andar en bici o practicar yoga. Lo importante es buscar una actividad que nos ayude a mantenernos activos y que nos guste, ya que de lo contrario acabaremos abandonándola.

Además de estos hábitos que son bastante obvios, es importante que dediquemos parte de nuestro tiempo a las relaciones sociales (fuera del ámbito laboral o de estudios) y a hacer actividades gratificantes con nuestros amigos y familiares. También habría que reservar un tiempo para nosotros mismos, puede ser mayor o menor, pero es necesario. En el tiempo que nos dediquemos a nosotros podemos hacer actividades que nos gusten como leer o hacer manualidades o simplemente podemos relajarnos con una ducha más larga o tomando un rato el sol (ahora que tenemos ya algunos días que nos permiten hacerlo).

También es importante la independencia emocional, partiendo del punto de aprender a reconocer, conocer y aceptar nuestras propias emociones. Ser independiente emocionalmente no significa distanciarnos de los demás, sino no depender de ellos (de lo que hagan, nos digan o cómo nos valoren) para ser felices. Este aspecto está muy relacionado con nuestra autoestima, por lo que es otro punto que sería bueno trabajar y reforzar.

Otro aspecto importante como ya he comentado antes es no buscar la perfección ser conscientes y aceptar que las cosas ni son perfectas ni podemos controlar todos los aspectos para que salga como queremos. A veces, independientemente de lo que hagamos, las cosas no van a salir como esperamos y tenemos que trabajar nuestra capacidad de tolerar y aceptar este hecho. Esto no significa que nos vayamos al otro extremo y no pongamos interés y esfuerzo en conseguir lo que queremos, sino en aceptar aquellos fracasos que puedan darse.

Por lo tanto, como podéis ver la salud psicológica implica muchos aspectos y requiere de un cierto esfuerzo por nuestra parte alcanzarla. Sin embargo, los beneficios que obtendremos a cambio nos van a recompensar con creces este esfuerzo. Así que os animo a que trabajéis un poco en ello e intentéis mejorar aquellos aspectos de vuestras vidas que no sean positivos.

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